Mis cartas al Dictador Raúl Castro. Carta No. 1.






Despreciado Dictador Raúl Castro:
Imaginemos por un segundo, un minuto, una hora o un pedazo de esta vida a una Cuba sin Usted, es decir, verdaderamente democrática. A los cubanos viviendo, trabajando felices y sintiéndonos con la libertad de expresar nuestras opiniones, con la opción de cambiar lo que no nos guste o sencillamente unirnos en torno a una idea, formar un partido político y presentar un candidato a unas elecciones libres y: ¡Que gane el mejor!
Importante: …demás está decir que todo sin violencia, sin “albergarnos” en la Sierra Maestra con escopetas y pistolas, sólo con la palabra mediadora como única arma y el corazón y los sueños como mejor argumento para creer en el famoso slogan que dice: “un mundo mejor es posible”.
Imaginemos también un país, una Cuba, con grandes construcciones, edificios, fábricas, hospitales, escuelas, centros sociales, deportivos, sus calles limpias, automóviles modernos y al alcance de la economía de cada cubano, supermercados con alimentos para todos los poderes adquisitivos donde se vendan productos de estación el año entero y sin escasez ni miedo de que se acaben. Tiendas con todas las ofertas, marcas, firmas de grandes diseñadores o las clásicas imitaciones “chinas” y los famosos todo por un dólar, por dos, por tres y: “que paso más chévere, que paso más chévere, el de mi conga es…”.
Imaginemos también, por ejemplo, a nuestro deporte nacional, la amada y adorada pelota cubana, con clubes repletos de fornidos jugadores profesionales, tanto cubanos como de otras naciones, con salarios lógicos de acuerdo a su calidad, destreza, sacrificio y talento, listos para saltar, sin triquiñuelas ni riesgos por fugas disparatadas, a las Grandes Ligas de Estados Unidos donde indiscutiblemente, le guste o no a Usted, se juega el mejor beisbol del mundo y que es la aspiración y meta de todo deportista con sentido común.
Imaginemos que el salario mínimo en Cuba sea de 7.00 u 8.00 pesos la hora, pero pesos con valor real, de verdad, no los inventos monetarios que Usted y su dictadura han implantado en nuestro país y que son la burla del mundo entero pues no sirven ni para limpiarse las nalgas… Quiero decir pesos que lleven implícitos el sentido del trabajo, del sacrificio de hombres y mujeres para tener una vida digna y decente y, sobre todo, que representen el valor real de un país que siempre fue una “tacita de oro”.
Imaginemos, desprestigiado dictador, que el sistema de enseñanza para nuestros hijos es gratuito hasta el pre-universitario (high school), aunque, como lógica natural, existirán también para estos niveles centros de educación privados, religiosos, etc. Habrá Universidades públicas y privadas y los padres tendremos la opción de enviar a nuestros hijos a las escuelas a fines con nuestras doctrinas, gustos, creencias o sencillamente a las que consideremos mejor, o podamos pagar, para la formación y desarrollo de nuestros hijos.
Imaginemos un Parlamento o un Congreso, nunca más una Asamblea Nacional del Poder Popular que, como Usted y yo sabemos, ha sido el órgano de confabulación, estafa, obediencia, corrupción y “unanimidad” más servil que ha tenido su asquerosa dictadura…, pues bien, como le decía, y perdone mis exabruptos pero es que cada vez que recuerdo a todos esos imbéciles levantando la mano a la misma vez para aprobar “medidas de la revolución” me hierve la sangre…, ¡siá cará!… un Parlamento realmente democrático, nuevo, diferente, donde participen representantes de la oposición al partido en el poder, donde bajo un orden y un diálogo civilizado los parlamentarios busquen y encuentren las mejores soluciones en aras de un país mejor, más prospero y más desarrollado y nadie tenga miedo de votar en contra o sencillamente abstenerse como dicta la Ley de Dios.
Hasta aquí mi primera misiva, mi “querido” y desvergonzado dictador, le confieso que esta la he escrito con ideas desquiciadas que me trastornan pero le prometo que en las próximas seré más organizado y coherente. Un último consejo mientras le llegan mis cartas, pues desconozco los tejes y manejes del “correo”: No siga jugando al “patico” que se convierte en cisne, usted siempre será un cruel y un sangriento segundón para todos los cubanos.
Atentamente…, yo…




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Sugerencias para que Raúl Castro deje de comer tanta mierda y solucione los problemas de Cuba.





Primero que todo, y como única solución por la triste y lenta muerte a la que usted y su hermano condenaron a Cuba y a los cubanos, le recomiendo recoja sus cheles, se presente solito ante el pueblo y pida ser juzgado por crímenes de lesa humanidad en medio de la Plaza Cívica, si, así de simple…, esa misma Plaza que tantas veces ustedes profanaron y profanan con sus perretas por el socialismo, con sus proletarios en una sola pata corred, con tu mueve tu cinturita mami y tantas miles de consignas y alargados e inútiles discursos patrioteros que seguro provocaron, más de una vez, revolcarse al Apóstol de un asco incontrolable.
Entonces sólo así, creo, me imagino, y es mi opinión personal, por este acto realmente grandioso de su parte, si no me equivoco el único que hará en su miserable vida, y aunque el pueblo le gritará oprobios, lo escupirá, intentará patearlo, empujarlo, jalarle las greñas, tirarle cualquier cosa “pa’ por donde te coja desgracia’o”, aun con todo ese rencor popular aflorando, se empezará a oír, desde un coro gigante, primero bajito, después irá ganando fuerzas, y cada vez más alto y más fuerte: “…AAAAHHHORQUEN AL CHINOOOO…”. Gánese, aunque sea, por esta vez, ese miserable respeto para la historia, no permita que le sigan llamando: La China, está a tiempo mientras le quede un algo de vida.
Por sus secuaces, es decir, los Machado Ventura, los Díaz Canel, sus hijos, los hijos de los otros y demás miembros de su comitiva sangrienta no se preocupe, intentarán huir del país a esconderse como ratas para disfrutar de sus cuantiosas fortunas como si nada hubiera pasado, pero no los envidie, no, tranquilo, serán cazados como ratas igualito a como lo fueron los nazis después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. “Es que ustedes, partía de descara’os, le han hecho mucho daño a los cubanos…”.
Pero bien, como quiera que usted no tiene “pantalones” y no hará exactamente esto que le digo, por cobardía más que nada, usted será consecuente con la vida que ha vivido, entonces me permito hacerle otras sugerencias para que se deje de comer tanta mierda y solucione los problemas de Cuba.
Para empezar Raúl Castro debía bailar en La Comparsa Los Caramelos, menearse y contorsionarse sin que le importe el ritmo, la conga, la trompetica “china”, la letra o los pasillos “alborotados”, arrolladores y contagiosos porque la verdad, la pura verdad, es que este dictador con minúsculas debía “soltarse el pelo” y salir a las calles de Cuba para que entienda por qué los cubanos no pueden más con su tiranía, el hambre, la necesidad, la falta de libertades y el no vivir en un país que funcione orgánicamente bajo las leyes de una democracia y no de una dictadura.
Después póngase un delantal, agarre una escoba y salga a barrer la acera de su casa a ver si tiene suerte y se encuentra un quilo prieto parti’o por la mitad. En caso de que el espíritu de su hermano lo ilumine y entre los baches de la calle lo encuentre, no piense mucho ni se devane los sesos en comprarse esto o aquello, con el salario promedio de un cubano usted no podrá comprar ni c……, si acaso la mierda que dan por la libreta que no alcanza ni para la primera semana del mes. ¡Ah y no pierda el tiempo empolvándose la cara y pararse en el portal a esperar pretendientes! No, sólo verá desfilar ante usted a un ejército de hombres carcomidos por el sufrimiento y la desesperación, destrozados porque no tienen cómo carajo llevarle un plato de comida a sus hijos, un vaso de leche o adquirir un par de zapatos decentes para que vayan a la escuela.
Pero tengo el leve presentimiento de que todo eso usted lo sabe y se hace el guilla‘o, el zonzo, el entretenido, el chivo con tontera para seguir con su represión, su cogioca y echándole la culpa al imperialismo de todas nuestras desgracias que, al final, es de lo que han vivido por casi 60 años y los ha convertido en multimillonarios.
Continuará…




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¿Quiénes son los peores enemigos del pueblo cubano?





¿A quiénes nos enfrentamos realmente los anticastristas?¿Quiénes son los peores enemigos del pueblo cubano? ¿Quiénes son los verdaderos opositores contra la libertad, la justicia y la democracia en Cuba? ¿Quiénes son realmente los hijos de puta que mantienen “viva” la dictadura de los Castros?
La dictadura castrista, su núcleo gestor, sus máximos responsables, sus cabezas pensantes, sus principales “bolsillos gordos y relucientes”, los cerebros de la maquinaria represiva y las auras tiñosas ponte en cruz de ese sistema no llegan a 100 individuos con sus nombres bien conocidos y delimitados, además se están muriendo uno a uno pues no han podido adoctrinar o reprimir a la biología humana, la única que no perdona a nadie.
Por proporción numérica a los cubanos nos sería muy fácil erradicar de un plumazo o un escobazo a este grupúsculo cancerígeno, bien maligno, devastador y perverso que nos ha destrozado a todos los cubanos, de una forma u otra, por casi 60 años.
Pero: ¿Por qué un acto doméstico tan sencillo como barrer o desempolvar “algo” nos ha costado y cuesta tanto trabajo a los cubanos?
Los que queremos una Cuba democrática, limpia de dictadores, tiranuelos, lameculos y pacotilla socialista no nos enfrentamos realmente a una pandilla de malnacidos, represores y ladrones consuetudinarios con el poder en sus manos, no, nos enfrentamos a una fuerza superior y verdaderamente destructora que son los cientos de miles de hombres y mujeres que sustentan, con su actitud servil, rastrera, virulenta, cochina y mezquina, a la dictadura más feroz que ha conocido este hemisferio y el otro también.
La esbirromania se ha convertido, o la han convertido, en un arma de esa revolución. Muchos cubanos padecen y son portadores de esa patología tan deleznable y tan desagradable. Sus “contagiados” se alimentan a base de consignas, lavativas cerebrales, cajitas con comida y otras estupideces, y a cambio son los horcones, los pilares, el sustento de una dictadura que reprime al pueblo hasta por los cuatro costados.
Los esbirros cubanos son físicos y espirituales.
Esta “arma secreta” de la dictadura, que no son pocos, es el verdadero mal a vencer por quienes de una forma u otra nos oponemos a los Castros. Sin ellos la camada de chupacabras de la tiranía no existiría, la hubiéramos sacado a patadas hace mucho tiempo de sus cuevas incluyendo al muerto, a tutú corneta, al fantasma del socialismo, al hijo de puta que se fue de esta tierra sin pagar ninguno de sus crímenes.
Los esbirros físicos son asesinos funcionales en potencia, estos tipos y tipas están programados y entrenados para dar golpes, aplicar la violencia corporal y mental, utilizar instrumentos para provocar dolor, torturar, desquiciar, acojonar y maltratar a todo aquel que intente subvertir el régimen de opresión y dolor implantado por la camarilla castrista. Son peligrosos, muy dañinos y lo peor es que su violencia enfermiza y calculada está protegida por las leyes “revolucionarias”, sus jefes, los dirigentes, el sistema tiránico-dictatorial y por el mismísimo Raúl Castro.
Para dar fe de mi diagnóstico podríamos preguntarle a los cientos de miles de madres cubanas cuyos hijos han sido asesinados, torturados, desaparecidos y lastimados por los esbirros de esta dictadura de mierda.
Los esbirros espirituales constituyen un ejército enorme. Es una milicia integrada por chivatos, informantes (que no es lo mismo), adulones, ciberespias, infiltrados, oportunistas, tontos útiles, mequetrefes, arribistas y miedosos. Estos tipejos defienden los crímenes de los Castros a cambio de cualquier cosa, incluso hasta de que les den sus buenas patadas en el culo.
Los “espirituales” dentro de Cuba tienen la triste función, o misión, de tener ubicada y controlada a la oposición, participan en los actos de repudio pero no pasan de ser la fuerza gritona y “multitudinaria” que utiliza el régimen para decirle al mundo que el pueblo cubano apoya la revolución, al partido y a Fidel.
Pero están los “espirituales” internacionales, la “nueva” fuerza arrolladora de la dictadura cubana, quienes viven en el “exilio” y usan las redes sociales para cometer todo tipo de actos a favor del castrismo, de crear estados de opinión, de decir públicamente que son hijos de la hiena sangrienta, de hacer labores de espionaje, de delatar, de informar a las autoridades de la Isla quiénes son los “enemigos de Cuba” y, lo más triste, como he visto recientemente en una imagen en Facebook, poner una bandera cubana en una ventana junto a un letrero “yo soy Fidel” y, afuera, en la calle, la nieve cayendo a borbotones…




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Si alguien conoce a Raúl Castro podría decirle que…





Primero que todo, y para poder destupirme y pensar con mejor claridad, me gustaría le dijeran que él no es un Presidente y si un Dictador, un impostor, un tiranuelo nombrado a dedo, un asesino, un corrupto, un personaje sin méritos ni condiciones “patriótico-ideológicas”, sin historias, un eterno segundón, el triste hermano, un abusado, un insulso, un desprestigiado, un aura y un monigote manipulado por el “terror de su inocencia”…
¿Se imaginan a Raúl Castro como un cubano de a pie? ¿Qué hubiera sido de la vida de este triste hombrecillo? ¿Habría tenido los suficientes pantalones para salir a pugilatear la vida en un país dominado por esa cruel dictadura? ¿Hubiera sido un opositor de la tiranía?
Para todos es sabido que este personaje jamás enfrentó el peligro, se vio en situaciones difíciles, se tiró cuatro o cinco trompones con otro hombre, le puso el pecho a las balas de frente y sin miedo como un hombre de verdad, se hizo respetar por su propio prestigio o simplemente alzó su voz y fue escuchado con algún respeto sin que mediara su apellido o su cercanía con el fanfarrón del hermano.
Raúl Castro creció y se desarrolló cobijado, protegido y aupado por la figura de Fidel Castro. No existe una sola anécdota de este remilgo aspirante al fuego infernal que infunde un mínimo de respeto, ni una sola, más bien todo lo contrario, mucha burla por parte del pueblo diciendo que es esto o aquello, que le gusta el alcohol y que es enfermo a “bailar bien apretadito”.
El respeto de un hombre radica en su carácter y en el sentido con que enfrenta la vida y muestra disposición para jugar su papel en la historia, así de simple…
Todo cuanto se habla de este General beneficiado es negativo: que en la Sierra Maestra durante la insurrección armada contra Batista no hizo absolutamente nada, que le regalaron los grados de comandante, que conspiró contra Camilo Cienfuegos para que lo mataran porque le tenía envidia, que fue uno de los artífices de los fusilamientos de cientos de cubanos en la provincia de Oriente en los primeros meses de 1959, que Fidel Castro lo obligó a casarse con Vilma Espín para taparle una “letra”, que fue uno de los máximos responsables del narcotráfico en Cuba, que su nombramiento como jefe del ejército, ministro de las fuerzas armadas y segundo secretario del partido comunista de Cuba fueron maniobras de Fidel Castro porque no confiaba en ningún otro de sus secuaces, que heredó la continuidad de la dictadura por los mismos motivos y que su intención, su maléfica, despótica, cochina y degenerada finalidad es nombrar a su hijo Alejandro Castro Espín como Presidente de la República de Cuba.
Yo alucino pero de estos “misioneros” del infierno se puede esperar cualquier cosa. La historia lo ha demostrado y el irrespeto que sienten por todos los cubanos aun más. Todo cuanto han hecho durante estos casi 60 años ha sido una burla continuada y una ilegal y depravada explotación contra el pueblo cubano. Se quitan y se ponen entre ellos mismos e intentan convencernos, una y otra vez, de que van a rectificar los “errores” y que la “felicidad que produce el socialismo” esta cerquitica, a la vuelta de la esquina.
Raúl Castro no tiene perdón ni forma de que se le pueda salvar de la justicia de los cubanos, está condenado irremediablemente por sus crímenes, confabulación para cometerlos, responsabilidad por el dolor y el sufrimiento de cientos de miles de compatriotas, complicidad con todo cuanto ha generado esa dictadura y, sobretodo, su triste papel como segundón de todas las barbaridades de su cruel hermano.
Raúl Castro si tuviera un poco de dignidad en su desvergonzada alma y un mínimo de respeto por sí mismo, ya no digo por los demás, se apartaría del camino junto con sus lacayos, pondría el país a disposición de un cambio total y enfrentaría las consecuencias por sus actos ante tribunales de justicia imparciales…
Si alguien conoce a Raúl Castro podría decirle que digo yo, Ricardo Santiago, que basta ya de represión y oprobio contra Cuba y los cubanos y que se comporte como un hombre de verdad…




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La “redonda mesa” de Fidel Castro tiene puntas y…





Esta mierda de la mesa redonda castro-comunista, el “programa informativo” de la televisión cubana, es igualito al periódico El Patriota Bizco, perdón, el Granma, pero por la pequeña pantalla. A los cubanos nos la “empujan” a una hora fija, every day y casi que con carácter obligatorio pues forma parte del plan de lavado de cerebros castrista contra el pueblo de Cuba: “Oye lo que aquí se dice que esta es la única verdad que existe en el mundo…”.
Al principio cuando Fidel Castro la inventó, por allá por el 2000, por los sucesos del niño náufrago que salvaron los delfines, y que revolcó la opinión pública mundial, pues las personas estaban divididas en cuanto a si debía ser entregado al padre en Cuba o quedarse en Miami como era la intención de la madre, sin duda alguna jugó una función informativa de cierta importancia aunque, como todo lo orquestado por la propaganda castro-comunista, las noticias siempre estaban manipuladas a favor de los intereses de la dictadura. Recuerdo que había que leer entre líneas para deducir algún que otro punto diferente con el régimen de los Castros.
Cuando el conflicto sobre la devolución de la infeliz y aterrorizada criatura tuvo su desenlace al más puro estilo hollywoodense, descubrimos que el padre no era más que un vulgar oportunista, la difunta madre una cubana que lo arriesgó todo para huir de los horrores de la tiranía, la familia miamense del muchachito unos cubanos agradecidos con el exilio y a un Fidel Castro que, como siempre, se robó las cámaras, el show, el protagonismo y usó el dolor ajeno, la tragedia cubana que él mismo le impuso al pueblo, para sus fines propagandísticos, egocéntricos y de: “… dale Fidelito, Fidelón… que ahora si le ganamos al imperialismo…”
Hoy por hoy el niño-delfín es un medio hombrecito trastornado por tanta ideología que le inyectaron en venas, tantas apariciones en actos solemnes de aquí para allá y de allá para acá recitando “los zapaticos me aprietan y las medias me dan calor…”, tantas fotografías para que el mundo viera lo “gordito” que se estaba poniendo porque: “aquí en Cuba nadie pasa hambre”, al padre lo vemos con cara de malo y más comunista que el “Dragón Rojo”, esta puta vida que es una porquería y: “Este niño ahora lo que necesita es una mesa triangular pero pa’ salvarlo de los tiburones castristas… ¡mira que habla mierda el puñetero chiquito este, coñooooo…!”
Cuando la dictadura y sus “ideólogos” de café aguado descubrieron que el pueblo cubano soportaba la mesa redonda sin muchas protestas, entonces nos encasquetaron el cuento de la “lucha por los cinco héroes”.
Este hecho, más que una confusión de términos mal intencionada por parte del “sagrado líder de la bazofia” (espías o héroes), fue una reverendísima “mariconada” de Fidel Castro contra los cubanos y el mundo. Los “famosos” héroes no eran nada más y nada menos que “cinco milicianos” que formaban parte de una red de espías castro-comunistas y que no lograron salir echando a tiempo de territorio norteamericano cuando fueron desenmascarados. Apresados como ratas y sentenciados justamente a merecidas condenas en prisiones federales por delitos de espionaje e incluso, por “soplos” que costaron la vida a verdaderos luchadores por la libertad de Cuba, desataron una hondonada cansina e inmunda de mesas redondas y “actos del pueblo” por la liberación de estos cinco sujetos. Recuerdo que designaron a Ricardo Alarcón como vocero de esta pandillita y el tipo andaba como un imbécil de tribuna en tribuna soltando discursitos que ni el mismo se creía.
Después el eterno relajo de la manipulación de la información por parte de la tiranía castrista al ser la única dueña de los medios de información en Cuba. Convirtieron a la “inocente mesita” en portavoz de todos los temas que le interesaba difundir al régimen y designaron, como principal comensal, al tipo más repugnante, más anti televisivo, más guatacón, más perro, más repulsivo, más huele culo y más: “si, si, si, si, si… mi comandante…” que ha parido una madre sobre esta bendita tierra.
La mesa redonda de Fidel Castro tiene puntas y da asco comer sobre ella…




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Del comunismo “berlinés” al castro-comunismo “caribeño”. (I)





Está claro que el comunismo lo inventaron dos o tres burgueses que no tenían ninguna intención de trabajar. Estos dialogantes de cafetines descubrieron que el mejor negocio, la verdadera mina de oro, el abracadabra, la bendita lengua que el Señor me dio, yo el más cabrón de todos, el coje-coje y el rasca-rasca, era hablarle a los obreros y convencerlos de que el capitalismo era una mierda y que cuando los trabajadores fueran los verdaderos dueños de los medios de producción todos los males de este planeta se iban a solucionar.
Así andaban, habla que te habla, piensa que te piensa, “vete a la buhardilla a escribir toda esa bobería que me dijiste”…, pero de disparar un chícharo: na, na, ni, na…
Una cosa si fue cierta, para hacer honor a la verdad y no pecar de “ignorancia”: …escribieron unos cuantos libracos repletos de teorías y cálculos sobre el capital, la plusvalía, la mano y los brazos de obra, el sudor ajeno, los fantasmas que recorren el mundo y no tienen pa’ cuando parar, la burguesía, el proletariado y préstame cinco fulas pa’ comprarme un “sanguisi” de jamón y queso…
Estos Señores con sus suposiciones de la lucha de clases, la negación de la negación (no, que no, que no, que María Cristina me quiere gobernar…), la unidad y lucha de contrarios, el comunismo científico que se ve pero que no se come y un montón más de suposiciones sobre “proletarios de todos los países uníos”, revolvieron el orden establecido y crearon la expectativa, la falsa expectativa de que la dictadura del proletariado era la mejor opción para gobernar al mundo: ¡Acabaste con el manteca‘o Durdú el loco…!
Pero otra cosa también fue cierta: Los obreros, los trabajadores, el ser social y la conciencia social nunca fueron, ni serán jamás, los dueños de los medios de producción, ¡a otros con ese cuento!, la historia lo demostró con creces y nos enseñó con sangre, (lo vimos en cada uno de los países donde intentaron implantar esta doctrina), que todo lo que hablaron, escribieron y pensaron estos burgueses que no querían trabajar era pura mierda, falsedad y alevosas pajas mentales. Así de simple…
Un buen día, a bordo de algún buque perdido, extraviado y sin rumbo fijo, esta doctrina, inventada en “Europita la vieja”, llegó, me imagino yo que como polizón, a “Cubita la bella”, la dulce y querida tierra del negro cimarrón, los mambises, la mulata despistada, el bravo aguardiente de caña, el taburete con piel de chivo, el gallego bruto pero trabajador, el chino engañado y optimista, el olor a mar, el son montuno, los tamales con carne de puerco, la jodedera y el choteo, el sudor de sobaco, el pan con timba, el pregón, el barrio San Isidro, el cubano libre y un Sol que raja las piedras…
Al principio, quienes abrazaron las ideas comunistas bajo el intenso sol caribeño, no pasaron de ser cuatro o cinco mortales desequilibrados, vistos por el resto del pueblo como unos muertos de hambre, gentuza con ganas de diferenciarse de la política imperante y con deseos de armar uno que otro sal pa’ fuera para que los tuvieran en cuenta. Yo no dudo que tuvieran sus razones y compartieran la creencia “europea” de que el proletariado, y por extensión el cubano, estaba preparado para convertirse en dictadura y: “echar pa’lante que aquí no hay más na’…”.
Pero lo que nadie podía imaginar era que desde las sombras un ser maligno avanzaba a pasos agigantados diciendo que él no era comunista pero que si lo era. Mediante el golpe de estado con que se adueñó de Cuba, el 1 de Enero de 1959, y traicionó a todos los cubanos (incluyendo a los comunistas de toda la vida, a quienes eliminó primero, por si las moscas y para que no le hicieran sombra por antigüedad) implantó en nuestra Patria la más absurda y tenebrosa ideología que ha conocido la humanidad en toda su historia.
Continuará…




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Si revolución es progreso, entonces: ¿Qué coño fue lo que hizo Fidel Castro en Cuba?






Debo empezar diciendo que yo no soy un contrarrevolucionario, bueno, en la mejor y más decente acepción de la palabra…, por cierto, se han fijado qué vocablo más largo ese, a veces siento como que le sobran letras…
Pero bien, dice mi amiga la cínica que las huestes rabiosas del “progreso socialista” la usan de forma peyorativa para agredirnos y confundirnos, pero yo pienso que no, que en realidad lo hacen porque cuando tienen esta palabra tan rimbombante y descomunal metida dentro de sus bocas, sienten un placer enorme porque se les forma un mascón ideológico tan grande que a la hora de tragárselo ven las estrellas, los soles, los planetas danzarines y al tirano catarriento mandándoles señales desde el más allá: “sufre pajarito que se te acabó el alpiste…”.
El problema es que Fidel Castro se adueñó, acaparó, se robó y se ñampió el vocablo revolución como si fuera de su propiedad, bueno, si se tragó a un país entero, incluyendo a sus habitantes, qué carajo le podía importar una palabrita que además la habían usado con anterioridad los “industrialistas”, los franceses, los rusos, los americanos, los mexicanos, y unos cuantos “revoltosos” más.
Según los expertos: “Revolución es un cambio o transformación radical respecto al pasado inmediato, que se puede producir simultáneamente en distintos ámbitos (social, económico, cultural, religioso, etc.). Los cambios revolucionarios tienen consecuencias trascendentales y suelen percibirse como súbitos y violentos, ya que se trata de una ruptura del orden establecido. Las revoluciones nacen como consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas.”
Indiscutiblemente la dictadura castrista es el hecho, la realidad, el suceso, la consecuencia y la causa de más violencia sufrida por el pueblo cubano. Y digo violencia no sólo por el acto en sí mismo, si no por ser el castigo más largo perpetrado contra un pueblo en toda la historia de la humanidad (empezó el 26 de Julio de 1953 y no ha terminado aun, es decir, llevan casi 64 años recontrajeringando truculentamente la vida de todos nosotros).
A mí que nadie me joda pero en las acciones de Fidel Castro lo único que puede apreciarse con claridad es alevosía y ensañamiento contra el pueblo cubano. No cabe otra, por más vueltas que le doy de aquí para allá y de allá para acá siempre me salen los mismos resultados: racionamientos elevados al rango de crueldad y oprobio, destrucción física del país como si el enemigo nos hubiera bombardeado mañana, tarde y noche, improductividad de los campos y las industrias, multiplicación de los mequetrefes y las consignas, exagerada fuga de cubanos hacia donde los lleve el viento, represión del alma, la cantimplora tiene picazón, pérdida de la esperanza, tristezas reflejadas en los rostros, hambres de todo tipo, multiplicación de la mezquindad y la guataconería, desahucio, suicidios y el mar que entra pero que nunca sale…
Fidel Castro jamás hizo una revolución en Cuba, ni siquiera en su mente de troglodita embustero estuvo esa opción. Fidel Castro dio un golpe de estado en Cuba mediante la vía más violenta que existe y, con risitas de hiena traicionera, convirtió a Cuba en un harén ideológico para dar rienda suelta a sus más cochinas aspiraciones de convertirse en el caudillo de las Américas, qué digo de Las Américas…
Definitivamente el castrismo es una maquinaria perfecta de destrucción, de reguero y de muerte. Yo a veces pienso que estos tipos son una plaga, unos bichos, unos hongos producidos en algún laboratorio de las frías estepas de allá de casa del carajo pero que con el intenso sol del Caribe se echaron a perder y multiplicaron su sentido de maldad, de descaro y de arrasar con todo.
¡Coño! ¿Qué hizo realmente Fidel Castro en Cuba? O con Cuba…




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“Pican pican los mosquitos con tremendo disimulo…”





Hoy quiero sacarme unas cuantas espinitas que tengo atoradas “en algún lugar de mi cuerpo” y se me están enquistando por tratar de esquivar, ignorar, olvidar, desconocer, hacerme el sueco y el chivo con tonteras por comentarios que dejan algunos “amigos” en mis publicaciones o en mi blog Por Eso Me Fui De Cuba.
Antes que nada una aclaración paradisiaca y antropomórfica: Todas mis palabras van cargadas con respeto porque mi intención no es agredir ni atacar a nadie, para eso están los castro-comunistas con su prepotencia, sus faltas de respeto, su mediocridad y la impotencia que los caracteriza. Recuerden que la chusmeria es un arma de la revolución (con minúsculas).
He dicho muchas veces que no tengo pretensiones de ningún tipo, no busco protagonismos y le tengo pánico a los micrófonos y a las estatuas de más de un metro y cuarto, no me gusta la violencia, ni siquiera la verbal, soy de centro derecha tirando un poquito más pa’llá y mi color preferido es el negro ligado con cualquier otro menos el rojo: na’…, que me ha dado por todo eso después de viejo.
Trabajo duro en la construcción para alimentar a mis hijos, es mi única fuente de ingresos, no respondo a intereses ni tengo obligaciones con nadie, cuando llego a mi casa me gusta sentarme y escribir sobre mi vida y mis (malos) recuerdos en Cuba, es una necesidad, una elección personal y es mi manera de ser consecuente con esa parte de mi historia que, a decir verdad, fue un poco triste y dolorosa (por lo que todos sabemos) al igual que para muchos cubanos.
Mi intención con estos escritos (no son artículos, ni reflexiones, ni crónicas, ni nada que se les parezca) es ser lo más sincero posible conmigo mismo, hablo de la honestidad de la memoria, trato de no caer en exageraciones “izquierdistas” y mi objetivo principal es aliviarme y, sobre todo, que mis hijos me lean y entiendan por qué nos fuimos de Cuba y que la vida, la nuestra, no siempre fue tan “tranquila” como la que tenemos ahora.
Pues bien, algunos comentarios de estos “amigos” se refieren a que no debo hablar más de Fidel Castro, que les repugna ver la imagen del tipo publicada, que ya el Homicida del Caribe se murió y lo mejor es dejarlo en paz, hablar de otra cosa, “ponme la mano aquí Macorina…”.
Lamento discrepar muchísimo de estas opiniones pero para mí Fidel Castro es el centro, la medula espinal, el eje, la masa cárnica echada a perder, el principal culpable de las desgracias de los cubanos y tendría que morirse infinitas veces para que yo no siga atacándolo, desmitificando “la gloria que se ha vivido” y que falsamente nos han vendido, a los cubanos y al mundo, desde hace casi 60 años.
A los enemigos los entiendo porque cada una de mis palabras son como patadas en el culo a los castristas: que se jodan. Pero a los “amigos”, a los que se sienten “heridos y lastimados” por mis recuerdos escritos y publicados en mi blog y en los grupos de Facebook en los que me han aceptado sus administradores reproducirlos, les ruego me disculpen y sólo les puedo decir que cuando los vean miren para otro lado, se persignen y digan: “patica pa’ que te quiero…”.
Repito: Voy a seguir escribiendo sobre Fidel Castro, Raúl Castro, sus herederos, sus pandilleros, sus huele peos y la madre que los parió. Voy a seguir desmitificando al Sultán de los Centrales sin azúcar, de Ubre Blanca sin leche, del café de chicharos y a su doctrina castro-comunista, a su falsedad, a sus inventos, a sus disparates y a sus depravaciones de dictador mantequero porque, quienes los tuvimos y tienen que sufrirlos, merecemos que, al menos, le quitemos de una vez por todas el cartelito de: “la revolución buena y los comunistas mejores”.
Por cierto hay otra solución para los “amigos” a quienes les molestan las cosas que digo y es “DELETE”.
Tengo más que decir…




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La mentira más grande que dijo Fidel Castro.




Un amigo me envía un mensaje y me pregunta cuál es a mi juicio la mentira más grande dicha por Fidel Castro.
Les tengo que confesar que he estado más de una semana pensando para responder. He buscado información por todas partes, le he preguntado a “Google” y a mi amiga la cínica, me he retrotraído en mis pensamientos buscando algún recuerdo, un pasaje bochornoso, una acción disparatada, una confesión trasnochada y hasta una que otra trampa de la memoria pero nada, no encuentro cómo responder a esa pregunta a no ser que le formule otra a mi amigo y de paso les pida ayuda a Ustedes con esta locura: ¿Fidel Castro alguna vez le dijo la verdad a los cubanos?
En mi primera modesta opinión Fidel Castro sustentó su vida sobre una burda, vil, desquiciada y egocéntrica mentira, su muerte también pero de eso nos ocuparemos más adelante. Por cierto: ¿Ustedes se han fijado que Fidel y Raúl Castro no se parecen en nada?
Existen un montón de libros dedicados a resaltar, magnificar y despilfarrar la vida del “Gran Dictador de las Américas”, en todos, más o menos, dependiendo del nivel de tracataneria del autor, se trata de demostrar que este vil sujeto era un prócer de la bondad y el cariño, de los ideales revolucionarios más avanzados, del pulovito a rayas desbemba’o, de la amistad, la solidaridad, del altruismo y del sacrificio más abnegado.
Yo no voy a entrar en un dime que te diré con estos autores porque de nada sirve discutir, polemizar o discernir con personas que no ven más allá de sus narices, que responden a imposiciones oportunistas y partidistas, que se alimentan con la carroña putrefacta de su líder o simplemente que se ponen de espaldas a la razón, la verdad y la justicia por un puñado de migajas “revolucionarias”…, de nada sirve.
Fidel Castro empezó, mejor dicho, hizo visibles sus embustes desde que perpetró, o envió a un grupo de infelices como carne de cañón, a asaltar el Cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953. Su alegato en el juicio que le oficiaron por tan cruel, cobarde, traicionero y terrorista acto, conocido como “La historia me absolverá”, nos lo vendieron a los cubanos, por generaciones de generaciones como la “verdad” del castrismo y nos lo empujaron a pulso, a cucharadas patrioteras, a sorbitos de ilusiones y a “haz lo que yo te digo y no lo que yo hago”, como si fuera el manifiesto sagrado de la Patria. Al final este folletín idealista y mentiroso se convirtió en un purgante “castrocovsky” para todos los cubanos. Esta repugnante lavativa son todas puras mentiras, cada una de las justificaciones que da Fidel Castro en ese panfleto para intentar argumentar su cobarde actitud demuestra que este mal nacido terrorista no era más que un farsante.
Nada de lo que intentó vender con su perorata de abogado sin bufete lo cumplió cuando dio su golpe de estado el 1 de Enero de 1959. Los servicios sanitarios y la educación gratuita al cubano de Cuba nos salieron más caros que el carajo, las gratuidades y subvenciones del “socialismo” mal pensado de este pandillero sólo multiplicaron el hambre y la miseria del pueblo, la alfabetización fue una maniobra dirigida a que la gente aprendiera a leer y a escribir sí, pero sólo para acceder a la información manipulada, dirigida, envenenada y politizada con la que nos metió, perdón, introdujo el cuento del lobo bueno y la caperucita mala. La reforma agraria otra puta falsedad y la soberanía de la Patria un negocio que vendió a los soviéticos para tener la justificación de su “guerrita” eterna con los americanos.
Yo creo que a Fidel Castro sólo le faltó decir en ese “alegato” de mierda, perdón, de defensa, que el agarró el camino de la lucha violenta y de las escopetas y las pistolas, para derrocar a Batista, porque no tenía Facebook y no pudo convocar a una Primavera Tropical. ¿O si lo dijo?
Continuara…




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¡Alcánzame una hojita del Granma que me duele la barriga…!




Pues como les decía ayer, el Periódico Granma, Órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, debía, para hacer verdadera justicia “revolucionaria”, llamarse “El Economista Bizco” o “El Patriota Bizco”, da igual.
Y digo esto porque todas las noticias que se publican en él se duplican, es decir, se ven dobles, multiplican, a la conveniencia de sus “editores”, el verdadero significado de los hechos.
Si la reseña habla de, por ejemplo, la cosecha de la papa en Pinar del Rio, entonces los planes se sobre cumplieron al doscientos por ciento, si es de la pesca del camarón en Manzanillo, al cuatrocientos por ciento, si son los datos sobre natalidad o mortalidad infantil en Cuba mejor no quiero ni hablar, si el editorial versa sobre la última marcha del pueblo combatiente entonces se sobre cumplió el plan de la “espontaneidad” y asistieron más de dos millones de patriotas, si el artículo dice que los cubanos extrañan a Fidel y lo quieren de vuelta entonces dicen que no quedan velas sanas en el mercado porque todas están encendidas, en fin, que todo cuanto se lee en ese periodicucho de mierda, sobre los “logros de la revolución”, está edulcorado, sobredimensionado, exagerado, histérico, baboseado y: “…alcánzame una hojita del Granma que me estoy haciendo caca…”.
Ahora bien, si las noticias son sobre el imperialismo yanqui o “los enemigos del socialismo” entonces también son dobles pero pa’ bajo, es decir, al revés. Según el periódico “El Patriota Bizco” Estados Unidos es el peor país del mundo para vivir, las “vacas locas” andan sueltas por las calles tirándole chorros de leche a las personas en la cara, el sistema electoral norteamericano es injusto y despilfarrador, el Presidente electo es un “dictador”, allí las armas matan más que el hambre que pasan los cubanos y: “…alcánzame una hojita del Granma que me estoy haciendo caca…”.
Dice mi amiga la cínica que quien nunca usó un pedazo del Granma para limpiarse el trasero no va a entender este articulo. Bueno, yo digo que cada mortal con sus recuerdos.
Pero volviendo al tema, mi opinión es que este periódico de los comunistas, con todas sus letras grandilocuentes, le hizo y le hace a los cubanos tanto o más daño que Fidel Castro. Este órgano de prensa, si es que puede llamársele así, es el principal causante de la desinformación histórica de los cubanos, de las falsas expectativas generadas por un sistema ideológico que sólo ve el progreso reflejado en sus cuatro páginas y en fotografías que ¡vaya Usted a saber de dónde las sacan!, si, porque el contraste de tanta “bonanza castrista” con la realidad, la amarga realidad que viven los cubanos, sólo un bizco de pensamiento y los rufianes huele fotis de los “apostatas errantes de la dictadura”, pueden creer en escritos, datos y porcentajes tan disparatados y mentirosos.
Los periodistas que laboran en este panfleto de noticias son esbirros, secuaces, personeros, vocingleros y tracatanes de la dictadura castrista. Ninguno se atreve a decir la verdad sobre lo que pasa en Cuba, ninguno es objetivo a la hora de enjuiciar las verdaderas causas del hambre que pasan los cubanos, todos son consecuentes con las “ideas” que les mandan de arriba y se convierten en vulgares papagayos de una leyenda que ya no cree ni la madre que los parió. Pero eso sí, tienen el número uno en comparaciones, en manejos de datos y en decirles al pueblo que los indicadores de salud de Cuba son mejores que los del África subsahariana, que en nuestro país asisten más niños a la escuela que en Burundi, que las vacunas en Cubita la bella son gratis y en Canadá “hay que pagarlas”, que en Etiopia se pasa un hambre y una sed del carajo y que las putas cubanas son las más instruidas del mundo y no como las eslovenas, las rumanas, las rusas, las búlgaras o las lituanas.
Y yo me pregunto para terminar: ¿Sabrán Raúl Castro y sus periodistas de corre ve y dile la verdadera utilidad que le dan los cubanos a su órgano de información? Mejor dicho, de desinformación…




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