A “bailar” y a “gozar” con los castristas de la salsa.





La dictadura castrista no inventó ni el pan ni el circo, eso todo el mundo lo sabe, pero darle al pueblo pan y circo, como una forma de controlar la “soberanía nacional”, en eso si son unos especialistas de primera categoría y los alumnos más aventajados de la Roma antigua, esclavista e imperial.
Fidel Castro fue un “maestro” para determinar el momento exacto en que tenía que sacar la pipa de cerveza pa’ la calle y controlarle los “nervios” a los cubanos.
Yo me imagino que, por toda la mierda que hablaba, el tipo sabia que la gente andaba como una olla de presión a punto de explotar pues no se puede ser tan imbécil para creer, cien por ciento, que las idioteces, las boberías, las anormalidades, las chapucerías y las “fideladas” del socialismo llenan la barriga, tapan los agujeros de los techos, visten y calzan a los niños o satisfacen las necesidades más elementales de los seres humanos.
La manipulación de la dictadura castrista contra el pueblo humilde y trabajador de Cuba es asquerosa pero muy efectiva. No por gusto llevan casi 60 años “hijeputeando” como les da la gana pues ejercen un control tal que hasta nos dicen a qué hora tenemos que respirar, pensar y c….
Estos sujetos saben que cuando las personas no tienen nada, es decir, cuando carecen hasta de aspiraciones porque ni siquiera conocen que el mundo es más grande y más hermoso que esa estúpida “revolución”, pues entonces es muy, pero muy fácil, “tranquilizarlos” con cualquier “cosa”.
La política de la dictadura es que al pueblo, de vez en cuando, hay que ofrecerle alguna válvula de escape, mientras más enajenante mejor, no importa la calidad de cuanto se le ofrezca, mientras más vulgares sean los productos (en calidad y precio) mayor será la asistencia, la masividad y: “Al final eso es lo que queremos, que las personas no piensen y se entreguen al desenfreno, al desgaste y al relajo nacional”.
Pan y circo proviene del latín Panem et circenses, que significa literalmente: “la práctica de un gobierno que, para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas”.
Cualquier semejanza con la croquetividad socialista es pura coincidencia.
Los emperadores romanos inventaron y magnificaron este concepto en sangrientos e inhumanos espectáculos de horror y muerte para “adormecer” a la plebe y “evitar” que los “leones” se los comieran a ellos.
Hitler lo aplicó desvergonzadamente y convirtió a los alemanes en multitudes desquiciadas, marchando con sus “bracitos en alto”, gritando consignas como: “Ante Dios y el mundo el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad…”, logrando un profundo éxtasis nacionalista en una buena parte del pueblo alemán que le sirvió para ocultar el enfermizo desprecio que sentía por todos y hasta por el mismo, era un maldito enfermo.
Pero los Emperadores castristas, los “Führeres” tropicales, los Caciques de la croqueta ácida se les escaparon al Diablo.
Estos especialistas en idiotizar a los pueblos se excedieron en la perpetuación del concepto pan y circo, lo han aplicado a diestra y siniestra en Cubita la bella lo mismo disfrazado de algarabía política y bullanguera como los desfiles del 1 de Mayo, las marchas del pueblo combatiente, los mítines de repudio, las protestas y concentraciones que hasta en las celebraciones por los onomásticos de la Tropicola, las festividades de carácter nacional inventadas por ellos mismos, el sobrecumplimiento de la recogida de la papa en Pinar del Rio o cualquier pretexto que les sirva para calmar “las calenturas” de un pueblo hastiado, aburrido y a punto de explotar.
El pan y circo cubano es a granel, en pipas o “al descuido”, no está sujeto a la calidad, mucho menos al orden y a la cordura, se aplica en grotescos y vulgares “carnavales populares” que casi siempre terminan en espectáculos de horror y muerte, útiles para desviar la atención de los verdaderos males nacionales y abofar las mentes con líquidos y sólidos de dudosa fabricación.
Cuando la dictadura lo necesita convierte a Cuba en una enorme comparsa, sus calles huelen a fritanga y a orine trasnochado, la vida, atomizada por transmisiones “gratuitas” de televisión con cualquier evento deportivo, las orquestas de músicos sonando y arengando en las esquinas y la “alegría” del pueblo trabajador son exhibidas por esa dictadura y sus secuaces como otro de los logros gigantescos de la revolución de Fidel Castro.
Hitler sentenció refiriéndose a él mismo: «Mañana muchos maldecirán mi nombre». Y yo pregunto: ¿Sólo el de él?
Ricardo Santiago.




2 comentarios en «A “bailar” y a “gozar” con los castristas de la salsa.»

  1. Hace mucho sigo tu blog,porque creo eres alguien que puedes reflejar todo,con una exactitud casi milimétrica de lo relacionado con nuestro país, tienes mucha raíz popular, y lo sabes expresar muy bien,pienso que ese es el sentir y el pensar de muchos, algunos no lo dicen, no escriben por miedo, como bien dices, porque tenemos a alguien querido ,familia amigos que sabemos pueden ser lastimados por nuestra causa,y eso no creo sea cobardía es un tipo de miedo intuitivo, que a la postre hace dano a todos, porque callamos lo que hay que decir públicamente y a gritos, pero creo también que cada persona es libre de escoger lo que desea hacer o decir, un saludo y por supuesto seguiré leyéndote con mucho placer en el verdadero sentido literario,conoces tu oficio y sientes mucho lo que dices, y esperemos algún día ,en una Cuba libre,publiques un libro con todo lo que tienes ,un abrazo sincero Maura.

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