Mi carta No.2 al Dictador Raúl Castro: “El zapatico de Cenicienta tiene…”.





No estoy seguro de si Usted lee mis cartas, en realidad tengo mis dudas porque sé que está muy ocupado en involucionar, destrozar, reprimir y desangrar a nuestro país y en contar, junto a su pandillita más cercana, los buenos dividendos económicos que produce el socialismo cuando es ejecutado “a punta de bayonetas”.
Aunque, le confieso, aquí entre nosotros, que me gusta imaginarlo sentado en su poltrona de fabricación capitalista, “calientica y cómoda”, reposando ese montón de años que tiene por gusto y mal llevados, con algún brebaje “rejuvenecedor” elaborado en los edificios de biotecnología en una mano y mis cartas en la otra tratando de entender por qué tanto ensañamiento de mi parte contra su persona.
Y es que al final entiendo su disgusto, Usted siempre fue la Cenicienta de su genocida hermano, siempre fue el segundón a la sombra del espanto, por eso ahora le veo desesperado y ansioso, afilándose los dientes, sudoroso, “vestido y alborotado” para que toquen a su puerta y le prueben el zapatico de cristal, que le sirva y lo convierta, por derecho “casamentero”, en dueño y señor del imperio dejado por el asesino de Fidel Castro (900 millones de dólares).
Y si, para que se lo voy a negar, si tengo muchas cosas contra Usted y contra todo lo que representa, promueve, permite y acepta que se le haga a un país y a un pueblo que lo único que quiere es trabajar, prosperar, vivir en democracia y verlos largarse, a todos ustedes, para casa del carajo, es decir, bien pero que bien lejos… Y por la impunidad no se preocupe, ya tendrán que, en un futuro no muy lejano, responder ante la justicia como Dios manda…, vivir pa’ ver mi repudiado dictador.
De lo que si estoy convencido es que muchos de sus secuaces, parte de su ejército de rascabuchadores y pendencieros de las redes sociales, espías de ultramar, de “intramar”, seborucos ideológicos prestados para el chisme, la desinformación y algún que otro cederista o miliciano con su “bien ganado” permiso estatal para acceder por un ratico a Internet, leen mis escritos, las cartas que le escribo, las cosas que digo y, después, en forma de extracto, les mandan los informes a sus jefes diciendo: “Hay un contrarrevolucionario ahí que no se cansa de hablar mierda de nosotros y le dice maricón al General sin decírselo…, hay que cogerlo y meterle un poco e’ palo a ver si se calla la boca el muy desgracia’o: ¿no es verda’ nagüe…?”
Le confieso que escribirle directamente me da un poco de miedo, son bien conocidos los métodos de coacción, difamación, amedrentamiento, persecución, prohibición y represalias de Usted, su aparato de inteligencia, de su mesa redonda con puntas, de sus espías acartonados, sus mequetrefes repetidores de consignas y sus presidentas del CDR contra todo aquel que se atreve a alzarle la voz, desafiarlo, decirle las verdades en su cara o simplemente disentir de su injusta y cruel dictadura.
Su lista de casi 60 años con miles y miles de nombres de cubanos inocentes que han sufrido sus injusticias, sus ilegalidades, sus crímenes y sus atropellos es extremadamente larga e irresponsable, pero qué le voy a hacer mi aborrecido dictador, asumo el riesgo por desafiarlo a Usted y a su maquinaria de provocar dolor y sufrimientos.
Estoy decidido a enfrentar su venganza, su histeria, su pataleteo y sólo me queda, para protegerme, tener bien informado a mi abogado, porque quiero que sepa que en el país donde vivo si funcionan las leyes, de que si algo me pasa a mí, a mi familia o a algunas de mis propiedades, en condiciones sospechosas, ya saben por dónde tienen que conducir la investigación.
Entienda tambien que como yo muchos cubanos han perdido el miedo y se suman a esta gran y necesaria verdad que es desmitificar y desprestigiar a la dictadura castro-comunista, sus líderes, sus ejecutores, sus responsables directos y a sus horcones (chivatos) carcomidos por los tantos años de cargar sobre sus lenguas una servidumbre tan amarga y tan repugnante.
De nada servirá que intente ponerse a la fuerza el zapatico de cristal, sus viejos juanetes lo delataran y se quedará con las ganas de ir al baile final y convertirse en princesa, el pueblo cubano se lo impedirá…
Le desprecia con toda el alma… yo…




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