Las “brujas” de Raúl Castro y el conjuro maldito de la “revolución”.




Raúl Castro ha posicionado a todos sus jerarcas militares, sus “ambias” de travesuras y “maldades” revolucionarias, en los puestos más estratégicos de la dirección económica del país.
Este segundón octogenario, heredero por consanguinidad, por nepotismo y por desgracia del “vellocino de oro” que para ellos representa nuestra Cuba, quiere garantizar a toda costa su “money”, el de su denigrada estirpe, y tratar por todos los medios de que lo poco que produce la infraestructura nacional no se le vaya por el corrupto desagüe en que el polvo podrido de los infiernos, el tal llamado Fidel Castro, convirtió a la “Patria anegada en llanto”, al pueblo cubano y hasta al “perro con pulgas del hortelano”.
Para nadie es un secreto que la producción de bienes y riquezas, de cualquier cosa, en Cubita la maltratada, son una calamidad, un desastre, una vergüenza y hasta una venganza de esta tropa de corruptos incapaces contra la inteligencia y la lógica humana.
Estos condes, duques y marqueses vestidos de verde olivo han destrozado la otrora flamante industria azucarera cubana, la industria de la minería, la producción pesquera, la agricultura, la ganadería, la industria de derivados, los durofríos de fresa de la Gallega y hasta el pan con guayaba y queso blanco tan representativo de las meriendas cubanas.
El país entero es un desastre y Raulitin (como Rasputin pero peor) sabe que no puede darse el lujo de dejar escapar los pocos kilitos (o muchos, ¡vaya Usted a saber!) que llegan a las arcas del Comité Central del Partido Comunista, para ello se reúnen diariamente, en secreto, en algún siniestro local ubicado en los túneles bajo tierra de la estratégica “vía de escape para pinchos muy comprometidos”, a recitar el conjuro mágico que creen los salvarán de la justicia popular: “Juro, juro, que si de esta nos salvamos, a Raúl le partiremos el c…”.
Recientemente hemos visto el nombramiento de algunos hijos de estos altos militares en puestos claves de la economía, una muestra de que cuando al General se le acaban las estrellas pone barras porque cree le darán los mismos resultados, aunque dice mi amiga la cínica que es al revés, que al General: “le gusta que le den barra para poder ver las estrellas”. A mí no me crean…
Pero: ¿Quién asegura que estos nombramientos avalados por la consanguinidad imperial, comprometida y deudora le va a funcionar? O, como dice mi amiga la cínica, no le robarán sus buenos pesitos si al final todos ellos son una gran jauría de hienas “risueñas” devorándose las unas a las otras…, no por gusto les pega, como a nadie, el excelente epíteto de “Alí Baba y los 40 ladrones”.
Fidel Castro fue un demonio malévolo que utilizó ungüentos ponzoñosos para destruir a la nación cubana. Este “ser” de la oscuridad “cloaquera” interpretó como nadie el concepto de la ideología comunista donde dice que hay que promover a las personas más por su adicción a la “causa del proletariado” que por su talento y capacidad intelectual para desempeñar funciones importantes. Obviamente a Castro el muerto esta política le convenía porque: por una parte lograba que estos “dirigentes” le mostraran sumisión eterna y por la otra nunca le discutieran sus “ideas” en un país donde él era el único que tenía el derecho y el poder para pensar y decidir.
Esta ha sido una de las principales causas del desastre económico cubano, la promoción de las brujas del castrismo a puestos claves en la dirección del país, nombradas más por el “contenido” de sus brebajes y que por el efecto que provocan.
En la gran cazuela de la alquimia castro-comunista se cuecen las mayores desgracias de la nación cubana.
Hoy Raúl Castro es continuador de las satánicas “brujerías” del hermano. Al legado oscurantista de su antecesor, al maligno brebaje que significan esa revolución, esa dictadura y esa tiranía, adiciona un favoritismo y un sociolismo desvergonzados, se siente inmune y todopoderoso para hacer y deshacer a la vista de todos porque sabe, como nadie, que uno de los más grandes temores de los cubanos es que le “amanezca”, así como quien no quiere las cosas, un racimito de plátanos bien maduros, atados con una cinta roja, en la puerta de su casa.
Siá cara’…
Ricardo Santiago.




Amaury Pérez Vidal: Un “caramelito” rompequija’…




Hago este comentario después de ver un post que un amigo colgó en facebook con un fragmento del programa de televisión que tiene Amaury Pérez Vidal en Cuba, donde entrevista al humorista Ulises Toirac y ambos disertan sobre el manoseado “intercambio cultural” entre Cuba y los Estados Unidos, desparramando entre los dos un montón de sandeces y muchos “si pero no” que terminan por confundir y no por aclarar ideas y conceptos.
Yo nunca en mi vida he visto a un ser humano tan baboso, guatacón, servil, oportunista y lamebotas como este Amaury Pérez Vidal. A mí me recuerda siempre a esos desodorantes que huelen riquísimo pero que dan tremenda peste cuando te agarra el sol de las 12 del día, nunca he entendido por qué.
Hubo un tiempo que seguí sus canciones, preferiblemente cantadas por otros, porque tenían un interesante vuelo poético, algunas, no todas, pero no voy a cuestionar que eran realmente hermosas: Encuentros, Ese hombre, Vuela pena, Acuérdate de Abril, Murmullos, etc.
La trayectoria de este cantautor cubano es bien compleja. Siempre se debatió entre el trovador a “guitarra limpia” y el cabaretero de las luces, las estrellitas y la parafernalia escénica. Nunca encontró un concepto definido y terminó por no encajar en uno u otro bando, era como un disonante dominguín entre Joan Manuel Serrat y Emmanuel.
Al final Amaury Pérez Vidal fue un músico interesante sin pasar de ahí, sin mucha trascendencia a nivel nacional y mucho menos internacional. Por un tiempo vivió en México e intentó lanzar su carrera pero sin lograrlo, tuvo que recoger sus cheles y: “Calabaza, calabaza, cada uno pa’ su casa…”, en el aeropuerto de Rancho Boyeros aterrizó un buen día con sus matules y un contenedor con muebles y hasta lamparitas de mesa para iluminarse en un país donde había apagones de16 horas diarias.
Pero bueno, cada quien sabe sus cosas…
Hijo de dos grandes personajes de la historia de la televisión cubana dicen que pasó casi toda su infancia entre los “misterios” de la pequeña pantalla y fue allí donde adquirió habilidades para producir los grandes espectáculos artísticos de carácter patriotero que hace, sustentados siempre por la dictadura de La Habana, y conducir el programa de entrevistas que lleva en la televisión estatal de la isla.
Las cualidades serviles, aduladoras y “mi socio” de este cantor de otros tiempos florecen en cada entrega televisiva, para Amaury Pérez Vidal “to’ el mundo e’ gueno”, los entrevistados parece que son sus cúmbilas y crean entre ellos una melcocha empalagosa que uno no sabe si en realidad son “amigos” o: “Yo tengo un amor difícil contigo…”.
En ninguno de estos programas hay controversias, contradicciones, opiniones encontradas, se oye decir por uno de los dos participantes que el culpable real del tema tratado es la cruel dictadura de los Castro, que el sólo hecho de que en Cuba todo, absolutamente todo, sea propiedad de la tiranía es la causa para que el país esté como está, que la vida no es tan bella como la pintan y: “si quieren hablar mierda váyanse pa’l parque…”.
Yo me pregunto si Amaury Pérez Vidal tiene conciencia real del país donde vive, si la gran mayoría de los entrevistados, ninguno un cubano de a pie, saben qué pasa una madre cubana para alimentar, vestir o calzar a sus hijos, la cola que hay que hacer para comprar un mísero pan o el desastre económico, social y espiritual en que vive la mayor parte del pueblo cubano.
Dios, entiéndanlo de una vez por todas: si nos paramos frente al público, si nos atrevemos a expresar nuestras opiniones por alguno de los medios de difusión que existen (radio, televisión, redes sociales, prensa, etc., etc., etc.) y no somos capaces de decir la verdad, de denunciar la causa real de los problemas y quién los provoca, entonces es mejor hacer silencio y meternos la lengua en el c…
Resumiendo, como dice mi amiga la cínica, Amaury Pérez Vidal fue un trovador “pepillo”, porque ahora ni canta, ni compone y se come todas las frutas que puede para sobrevivir.
Ricardo Santiago.




Quiero caminar por las calles de La Habana y no me “dejan”.





Este es un dolor que tengo clavado en el alma. A veces hasta tengo que respirar fuerte porque veo este deseo, esta necesidad, como algo tan lejano que, a estas alturas de mi vida, es una de las pocas cosas que me “aflojan las patas”.
Me imagino que existen una “tonga”, burujón, puñado de cubanos en mi misma situación y es natural, a muchos de nosotros esa perversa dictadura de los Castro sin fin nos niega el permiso de entrada a nuestro país porque no somos “desterrados políticamente correctos”.
¡Ah, bueno…! Eso te pasa por hablar tanta mierda…, dirán los guerrilleros cibernéticos del castro-comunismo…, pero yo no, quienes me conocen saben que no, que no cambiaré mi posición y mi actitud ni aunque intenten silenciarme con un pasaje de avión gratis, ni aunque me digan que no tengo que “renovar ni actualizar mi pasaporte cubano”, que puedo entrar a Cuba con el pasaporte y la nacionalidad de mi elección, que no les importa mi discurso crítico al régimen porque cada cual es libre de expresar su opinión, de que el cuc no es más fuerte que el dólar y que esa desproporción monetaria fue un invento para desplumar y robarle a los turistas y a los cubanos que visitan a sus familias, que la seguridad, la inteligencia y los órganos represivos y de la ley no vigilarán mis pasos y tendré total libertad de movimiento, que podré visitar a quien quiera y reunirme con los opositores e importantes figuras de la disidencia, que hasta podré llevarles materiales que necesitan para desarrollar su trabajo pacífico, que el poder legal está separado del poder estatal y que las leyes funcionan, que el estado cubano no me va a extorsionar con políticas abusivas y que podré irme o quedarme para siempre sin que medien trámites innecesarios porque en definitiva nací en Cuba y soy un cubano más.
No voy a claudicar ni a someterme aunque me digan que las calles de mi ciudad están arregladas, limpias, sin escombros e iluminadas, que no me voy a caer en un bache, en una zanja o en un hueco y partirme una pata, y mucho menos pisar una caca de perro, que no voy a “sacar un boniato” en la acera y romperme los zapatos o caerme de boca contra el suelo, que las casas no le están cayendo a las personas en la cabeza, que no hay fosas sépticas reventadas, que autorizaron la propiedad privada de verdad y que el cubano prospera con su inventiva, su capacidad y deseos de salir adelante, que la ciudad se ha llenado de pequeños y grandes negocios, centros comerciales, bares, restaurantes, carteles publicitarios, que las trabajadoras y los trabajadores del sexo tienen su “zona franca” y no son perseguidos ni “persiguen”, que los niños tienen diferentes uniformes porque hay variedad de escuelas y que ya no están obligados a decir el asqueroso seremos como el Che, que hay empleo y que se acabó el sociolismo, el nepotismo y que contratan a los directores, administradores y a los trabajadores por su capacidad intelectual y no por cuan alto gritan patria o muerte venceremos, que no hay problemas con el transporte y ya no tenemos que viajar hacinados como animales o caminar largas distancias porque el ómnibus se llevó la parada, que el pueblo es feliz y sonríe y disfruta la vida y canta y bonchea y baila y todas las cosas normales que se hacen en cualquier parte del mundo civilizado.
No voy a dejar mis denuncias mientras esos hijos de putas sigan usurpando ilegalmente el poder pues con ellos nunca habrá libertad en mi Patria.
Yo muero por caminar las calles de mi barrio, por ver a la negra Dora, al Manso, a Marianela mi madrina, al Joe, al socio que me recogía “la jugada de la bolita”, quiero comprarle una cajita con comida al Bizco y fajarme con él porque el arroz es viejo, en fin, quiero pararme frente a ese pedazo de mar donde depositaron las cenizas de mi madre, tal como fue su última voluntad, y llorar y decirle: madre perdóname pero esto también lo hago por ti…
Ricardo Santiago.




¿A quién y a qué le grita el castrismo?





Los seguidores, adulones, cómplices y eunucos “echa fresco” del castrismo están aterrados porque ven que la dictadura de Raúl Castro se hunde cada vez más en el terrorífico disparate social, económico y humano que ha creado.
Entre todas estas meretrices ideológicas y apandillados michi-michi hay uno o dos tipos inteligentes que, aunque no lo quieran reconocer públicamente, están espantados pues visualizan el final del desastre y saben que no encontrarán un lugar en este mundo para escapar y esconderse. Están tan embarrados con la mierda castro-dólar-cuc que el hedor y la peste los delataría aunque se metan en los mismísimos agujeros paradisiacos de la Conchinchina celestial.
Muchos de ellos tienen las manos tan manchadas con la sangre del pueblo cubano que no les queda otra que seguir apuntalando la vieja doctrina del terror, los asesinatos, la represión y la muerte. No les queda otra. Se saben y se sienten culpables y conocen, porque lo han visto a través de la historia, cuales son los castigos que se les aplica a los culpables por delitos de lesa humanidad.
Otros, muchos, utilizan la lengua como instrumento de “matar”, no han asesinado directamente pero si han provocado tanto dolor a familias enteras de cubanos que empiezan a camuflar su viperina y preparan el cambio de casaca intentando encontrar, suplicar y merecer los “perdones que nunca les van a llegar”.
Otros cantan, escriben, recitan sus poesías patrioteras camufladas en el amor a la amante amantísima, o pintan sus retratos intentando vender la “sana” imagen de una revolución que viste a sus hijos con uniformes de camaleones lenguilargos posando para la “picture” dominguera, sin entender que sólo inmortalizarán el dolor, el sufrimiento, el hambre y la sed de los cubanos.
La complicidad con las dictaduras nos convierte en criminales aunque permanezcamos en silencio, aunque nos quedemos inmóviles o simplemente miremos hacia otro lado cuando, para poner un repetido ejemplo, una madre cubana se desespere porque no tiene qué darle de comer a sus hijos o calzarlos con un par de zapatos decentes adquiridos con el resultado de un trabajo justamente remunerado.
El daño causado por estos sicarios de la vergüenza tiene que tener consecuencias. No puede haber impunidad. Es cierto que no debemos convertir al cadáver de la dictadura y a sus “moradores internos” en venganzas personales o sociales, la justicia democrática debe jugar su papel y dictar sentencias justas, acordes a la dimensión de los crímenes cometidos por el “personal” y por los esbirros que apoyaron y apoyan a las bestias de los infiernos, si, porque en la vida real son unos cuantos.
Entonces: ¿A quién y a qué le grita el castrismo?
No entiendo. Nada ni nadie podrá salvarlos o disimular el horror que nos han provocado en estos largos años de criminal dictadura, los miles y miles de muertos en el estrecho de La Florida, los miles de fusilados injustamente sólo “para dar un escarmiento” y someter a los “vivos” mediante la coacción y el terror, los cientos de miles de encarcelados en prisiones inmundas y bajo regímenes abusivos, la manipulación de la vida y el “lazo de la revolución” pegado a nuestros cuellos desde que nacemos hasta el día en que “nos vamos”, son más que pruebas de la crueldad de estos demonios para mantener un poder que el mundo entero sabe no les pertenece.
El pueblo cubano dejará de ser víctima y construirá su propia democracia. El pueblo cubano, aun con la nobleza que lo caracteriza, tendrá el puño cerrado, firme, aplicará la necesaria justicia y mirará de frente porque a gritos necios, alaridos de donjuanes arrepentidos, llantenes de chivatos insatisfechos, histerias de manisueltos empedernidos, súplicas de militares moquillosos, gritos de plañideras del demonio y perretas de hueleculos abandonados: OIDOS SORDOS…
Ricardo Santiago.




Los cubanos necesitamos una nueva “Historia de Cuba”.





Ahora que el castrismo prepara otra ciberofensiva, sí, digo otra porque en realidad nunca han dejado de hacerlo, los cubanos debemos estar listos y contrarrestar esta nueva ola represiva contando nuestras propias historias, la verdadera historia de Cuba, la que hemos vivido cada uno de nosotros en los últimos 58 años.
La dictadura de Raúl Castro reprime por los cuatro, cinco e infinitos costados, a la violencia física y verbal quiere sumar la violencia escrita como si fuera un todo revolucionario, un chiste progresista o un eructo de los infiernos sin querer entender que el pataleteo que está formando es una prueba más de que su revolución de gritería se les diluye entre las manos, o entre las n…, a una velocidad igualita a la del “fórmula uno” de mi edificio.
Es increíble cómo en un país donde falta todo, absolutamente todo, hasta el aire, la dictadura en y con el poder destine tantos recursos, tiempo y capital humano para únicamente intentar tapar una verdad que ya es demasiado grande y que no hay Dios, ni siquiera ayudado por los espías sacramentales de las redes sociales e Internet, que la pueda detener. Obviamente la difusión de los crimines, las injusticias, el abandono, la miseria y el hambre que sufren el pueblo cubano les está echando por tierra las mentiras que sistemáticamente le vienen contando a la comunidad internacional y que ya muchos los miran de reojo o cuando pasan les gritan: “fo, fo, fo, qué peste…”.
No por casualidad han escogido al sector de la salud, es decir, médicos, enfermeras y otros, para el “sabotaje” ideológico y la propagación de la “melcocha revolucionaria”. Pretenden utilizar las conexiones y cuentas en Internet de estos profesionales y los están obligando a convertirse en guerrilleros del ciber espacio como si fueran temerarios personajes de mangas o los archiconocidos “justicieros” de los comics y a cambio: taran, tan, tan…
Una nueva tarea de de la revolución, el partido y… que tendrán que interpretar estos cubanos so pena de… o… y… ya Ustedes saben…
Triste y horrible situación en la que se encontrarán muchos de estos compatriotas, otros no, a otros les fluye la doctrina comunista por las venas y les sale por el c… pero la gran mayoría de estos hermanos se verán en una nueva disyuntiva y en otra encrucijada en la que esa cruel tiranía ha acostumbrado a los cubanos desde hace casi 60 años: Enfrentar a cubanos contra cubanos.
Por esto necesitamos una nueva historia de Cuba, pero una de verdad, sincera y sencilla para que pueda ser entendida por todos, sin complicaciones ni aspavientos grandilocuentes donde cada uno de nosotros cuente las experiencias vividas y ayudemos a conformar el libro de los horrores vividos por un pueblo bajo la dictadura más larga de la historia.
Cada cubano debería contar sus “recuerdos”. Escribirlos, comentarlos, decirlos o sencillamente gritarlos. No podemos ni debemos esperar más. Es importante que el mundo conozca por cuánto hemos pasado y que no son caprichos ni exageraciones de uno, de dos o de cien, si no de miles y miles que tenemos cosas que decir y que no queremos ni podemos seguir atragantándonos con este mascón de porquerías.
Indudablemente la muerte del tirano mayor marcó un antes y un después que debemos plantearnos muy seriamente como el inicio del cambio que todos esperamos y necesitamos.
Los historiadores de verdad después harán lo suyo. Nosotros, los que no lo somos, nos limitaremos a contar la vida que vivimos para que no se olvide cuánto padecimos y cuánto sufrimos. ¡Claro que también hubo cosas buenas, graciosas y felices! Esas también las podemos contar, por supuesto que son importantes, pero de lo que aquí se trata es que nadie olvide, de que las nuevas generaciones entiendan por qué tanto dolor y tanta angustia.
A estas verdades el castrismo no podrá enfrentarse ni con todos los ejércitos, guerrillitas, pelotones y marineros del espacio sideral, una vez más serán derrotados y sin quererlo, porque contra la verdad de los pueblos nadie puede, ahondarán infinitamente el fétido hueco donde irán a parar de uno en uno, de dos en dos y de muchos en muchos…
¡Vivir pa’ ver cubanos!
Ricardo Santiago.




El “hombre nuevo” de Fidel Castro tiene un bistec de res en una mano y un Iphone en la otra…





Ja, ja, ja, ja, ja, ja, perdónenme que empiece con una estentórea carcajada pero es que acabo de recibir un comentario de uno de los esbirros cibernéticos “a sueldo” del castrismo diciéndome que él no es como yo, que él defiende a su revolución y a Cuba con la vida aunque viva en Miami o en el fin del mundo (oigan esto), que él sencillamente se fue de Cuba porque la revolución de Fidel atraviesa momentos muy difíciles, debido al bloqueo norteamericano, y que él tiene que alimentarse bien, que por eso se fue, que no se siente un exiliado, ni un gusano y: “muchos menos soy un contrarrevolucionario como tú.”
¿Será descara’o este tipo?
Increíble pero cierto, hay sinvergüenzas de estos pa’ comer y pa’ llevar aquí en el exilio, tipejos cara duras que sólo apoyan al castro-comunismo pa’ poder comer caliente y tener ciertas comodidades que por supuesto en Cuba ni soñando porque de tenerlas “serían ilegales”: ¡le ronca el mango caballeros…!
En Cuba está prohibido que los cubanos de a pie coman carne de res, y lo otro, es decir, el acceso a la tecnología, o llegan por un “golpe de suerte” o por tener una “tía cariñosa en la comunidad”.
Yo sé que en este mundo nuestro tiene que existir de todo para el buen desenvolvimiento del equilibrio “bio-magnético” y esas cosas que se usan ahora, pero Oh my God! a veces se te va la mano, qué digo la mano, el cuerpo entero…
En muchas ocasiones me he preguntado si Fidel Castro tuvo real conciencia del monstruo que creó con ese invento de revolución pa’qui y revolución pa’llá, del “aguacatado” chupasangre en que se convirtió su portento de hombre nuevo y en la hipocresía tan grande que significa esa cruel ideología llamada comunismo que tanto daño le ha causado a nuestra Patria.
En esencia, y para no complicarnos, debemos resumir, después de haber visto y presenciado la mar de ejemplos, que los comunistas lo único que quieren es vivir bien, vestir “cuqui” y comer mejor estén donde estén, en Cuba o en el extranjero, y lo quieren a toda costa, aunque tengan que traicionar a su propia madre o pasarse la vida entera lamiéndole el culo al jefe del comité de base o del núcleo del partido. El hombre nuevo, el joven comunista y aguerrido de Fidel Castro, tiene hoy un bistec de res en una mano, un Iphone en la otra y la cabeza llena de pacotilla… así de simple.
Al final estos comunistas tropicales son sujetos altamente estomacales, se definen más a favor de un plato de espaguetis que por el “altruismo y la igualdad para todos”. Para ellos ese cuento de la revolución, el sacrificio, las guardias nocturnas, el trabajo voluntario, la libreta de abastecimiento, el calor y las colas son para los comemierdas, lo de ellos es McDonald’s, Macy’s, Samsung y: “se formó la gozadera…”.
Este personaje que me envía el comentario, y que es un asiduo crítico de mis escritos, que no oculta su pasión por “aquello” y que disfruta “ofendiéndome”, “repudiándome” e intentando “desprestigiarme”, es un infeliz y es digno de lástima, aunque en la vida real a mi me da un asco tremendo, pero es obvio que este tonto del macramé revolucionario cumple “orientaciones de arriba” y que cuando trata de ser un poquito creativo, un tin a la marañin original o lucir una pizquita de espontaneidad mete el delicado hasta el infinito y demuestra lo que en verdad es: un imbécil útil al castrismo con el estómago más grande que el saco del “Coco” ¿se acuerdan?
Ricardo Santiago.




Abel Prieto y su comparsa “Los guerrilleritos de Internet”.





“Tú que me decías que Abel Prieto no salía más, tú que me decías que Abel Prieto no salía más, si, si, con su peluca, si, si, con su peluca…”.
Abel Prieto, nuestro “flamante” ministro de cultura un día si un día no, y digo esto porque hoy lo ponen y mañana lo quitan, y después lo vuelven a poner y uno no sabe si es por seriedad, relajo o “falta de personal”, dice, se llena la boca para proponer la creación de “guerrillas digitales” en Internet y que: “Tiene que ser el pueblo revolucionario, utilizando las redes sociales, el que se oponga a ser hipnotizado, a ser conducido como un rebaño de un lado a otro”.
¡Pero este tipo será cúmbila de ese tal Osmany García y se “tocan” juntos o qué…!
Abel Prieto miente, engaña a los cubanos y al mundo con sus declaraciones porque aquí, allá y en casa de María Antonia todo el mundo sabe que el pueblo cubano, o revolucionario como él dice, no tiene acceso a Internet, así que: ¿De qué oposición al hipnotismo tú hablas chacumbele?… A no ser que se refiera a incrementar los esbirros cibernautas que ya existen y que actúan desde Cuba y fuera de ella otorgándoles accesos “programados y controlados a la red” o permisos de entrada al país por “el buen comportamiento” en la defensa del vilipendio castrista.
Para empezar yo acuso formal y públicamente a Abel Prieto, Ministro de Cultura de la República de Cuba, frente al mundo y las autoridades a cargo de la legalidad en las redes sociales e Internet, de piratería cibernética, filibusterismo digital, de fomentar la guerra fría y caliente, de difamación a terceros, del caos en el ciberespacio, de manipular la verdad sobre Cuba, de articular y difundir propaganda castro-dólar-cuc, de popularizar mentiras intentando ocultar el desastre provocado por la dictadura de los Castro, en fin, de todas las figuras delictivas asociadas al brete, el engaño, la censura y la manipulación surgidas con la era digital.
Un llamado de atención a quienes administran Facebook: Aquí tienen a los promotores de las falsas denuncias a publicaciones y personas que originan bloqueos a páginas, grupos e individuos, las quejitas de me duele aquí y me rasco allá y la intolerancia, el irrespeto y la difamación ante verdades que son demasiado aplastantes sobre la realidad que vive el pueblo cubano…, por sólo poner algunos ejemplos.
Pero bien, el mariscal “culturoso” de Cuba, el “administrador” Abel Prieto, no hace otra cosa que ser fiel a quienes le “regalaron” la casa donde vive y le suministran el arroz, los frijoles, la carne de res, el camarón y la langosta sin libreta de abastecimiento que consume. Tiene que responder y apoyar a los jerarcas de la dictadura castro-dólar-cuc si quiere comer caliente y dormir con aire acondicionado, no puede apartarse ni un milímetro del guión redactado por el difunto en jefe el 1 de Enero de 1959 y aplicar más y más represión a las ideas aunque su función, según la lógica del “arroz con leche”, sea ayudar, desde el ministerio que regenta, a la liberación del espíritu para fomentar la libertad creadora de los seres humanos.
Pero Abel Prieto se enreda con la propia mentira del castrismo cuando dice que es el pueblo revolucionario quien debe oponerse a ser conducido como un rebaño de un lado a otro. Tal parece un mensaje subversivo contra la dictadura de Raúl Castro pues son ellos los únicos que han intentado convertir al pueblo cubano en un enorme rebaño de obedientes seguidores del despotismo, la doble moral y la injusticia aunque no les den qué ni dónde “pastar” y los estén matando de hambre.
Todo cuanto emane de esa cruel dictadura y sus funcionarios está bien calculado y no tiene otra finalidad que reprimir y reprimir, tratan de ocultar la verdad con mentiras que no creen ni ellos mismos pero que responden a la vieja fórmula de los poderes comunistas. Ahora la nueva víctima son las redes sociales y el objetivo de estos “guerrilleros” será tratar de perturbar el innegable papel que tienen estas en la difusión de los crímenes de esa tiranía por todo el mundo.
Ricardo Santiago.




Los niños cubanos y la “felicidad” castrista.

ninos mix

¿Son felices los niños en Cuba? No. No pueden. Es imposible. El problema es que la inmensa mayoría de ellos, incluyendo a sus padres, no lo saben porque están engañados, adoctrinados, manipulados y son utilizados desde las más tempranas edades para hacer el “juego politico” de una de las más horribles dictaduras en la historia de la humanidad. Esta es la más triste y cruel de las realidades que vivimos en nuestro país, lo creamos o no.

“A la rueda rueda de pan y canela…”

La primera prueba de mi verdad es esta: “Pioneros por el comunismo seremos como el Che”.

Los niños cubanos no tienen elección, tienen que decirlo, repetirlo y creerlo como si parecerse a este sátrapa fuera sabia vital para la vida o un pasaporte para “viajar” a una “mejor” moral revolucionaria. Pero pura mierda, el sátrapa y la moral revolucionaria. Puro bla, bla, bla inefectivo pero obligatorio en un pais donde es más importante parecer que ser.

Comunismo es una palabra fuerte, muy fuerte e inintelegible. Obligar a niños a repetir algo que no entienden es un crimen, pasa que al régimen no le importa en lo más mínimo afectarles su ingenuidad y la capacidad de cómo quieren pensar o decidir a quién realmente quieren parecerse: “que son sólo niños, coño, que no ves que no entienden lo que dicen”.

“Dame un besito y vete para la escuela…”

Yo siempre le digo a mis hijos que no tenemos que parecernos a nadie, en lo absoluto, ni siquiera a nuestros padres, que somos el resultado de experiencias vividas y aprehendidas durante la vida y que es nuestra elección decidir cuál es el camino a seguir para ser mejores o peores personas, de esto se trata, lo otro es imposición, abuso, lavado de cerebro, extorsión moral, ejercicio de poder, asesinar la espontaneidad y, la más cruel de todas, limitar la capacidad de elección de los seres humanos.

La segunda prueba es la Historia que nos eneseñan desde los primeros niveles en las escuelas.

Los comunistas han convertido en estereotipos de malos y buenos, de indios y cowboys, de milicianos y mercenarios, de croqueteros y gusanos, a cuanto hombre, mujer, país, sociedad, continente o planeta hayan tenido algún impacto en el devenir de la civilización humana, antigua o moderna, no les importa, mientras más moderna mejor para así poder compararlos con nuestro “invencible” y demostrar que la Tropicola era la mejor de todas y “que nunca se equivocaba” o se le iba la “efervecencia”.

Los niños en Cuba son envenenados diariamente con las doctrinas del comunismo, del socialismo y del castrismo. Lenta y sistemáticamente. Desde que van al círculo infantil (guarderías) tienen que digerir la imagen de Fidel Castro como el sagrado corazón de la patria, como al hombre a quien los cubanos le debemos la “bondad y la buenaventura” de nuestras vidas porque él, y sólo él, nos devolvió la libertad y la justicia.

“Si no quieres ir acuéstate a dormir.”

Y en tercer lugar porque los niños son quienes más sufren el deterioro moral y físico del país.

No hay forma de explicarles por qué vivimos a oscuras en interminables apagones, por qué el agua de tomar es caliente, muy caliente, y la de bañarse fría, muy fria, decirles que los juguetes son un lujo innecesario, que las chucherías son malas para la salud, que los grandes parques de diversiones que salen en las películas son para los contrarrevolucionarios y “tomate la sopa que es lo único que hay para comer y apúrate que tienes que ir al mitin de repudio”.

No, no y no, basta de cuentos “infantiles”, mientras no cambiemos lo que es elemental para la vida, lo justo para que los cubanos podamos elegir cómo queremos ser y pensar sin tener que abandonar nuestra tierra, entonces nadie podrá ser feliz en Cuba, mucho menos los niños. Lo otro es puro espejismo y bla, bla, bla de esa dictadura y de sus croqueteros castristas.

Ricardo Santiago.