Un lameculos repugnante.

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La vida no deja de sorprenderme, es más cuando creo saber que no hay mas adjetivos para calificar a algunos seres humanos, pum, me demuestran que soy un total desconocedor o ignorante del idioma.
Los manipuladores y ejecutores del castrismo siempre han tenido en el exterior, desde los mismos inicios de la década de los 60s, su buen grupo de secuaces listos a repetir y defender un discurso que definitivamente les ha dado resultado porque es verdaderamente abstracto: que si la pureza y el humanismo de la Revolución, que si la valentía de nuestro pueblo, que si el invencible, que si no torturamos, que si respetamos los derechos humanos, que si somos la mejor de las democracias, que si yo amo a Fidel y a Raúl, que si me pica aquí me rasco allá…
Por lo general estos personajes se radican en la ciudad de Miami, cada cierto tiempo los van rotando, por temporadas, unos más inteligentes o mejor preparados que otros, pero todos curiosamente trabajando en medios donde puedan difundir las directrices de sus amos (radio o alguna prensa escrita), ¡qué casualidad!, nunca obreros, trabajadores o simple pueblo. Manejan la historia nacional siempre a favor de quien tú sabes, increíblemente y vergonzosamente manoseada, porque eso de decir, entre otras cosas, que Fidel Castro no aprobó el asalto al Palacio Presidencial por el grupo de José A. Echeverría por considerarlo un acto de terrorismo innecesario, es el colmo de la manipulación, Fidel Castro no estuvo de acuerdo con esto porque si los del Directorio triunfaban entonces él perdía el liderazgo y el protagonismo en la lucha contra Batista, así de sencillo.
Ya va siendo hora de que aprendamos la lección, con estos tipejos no se debate nada, no se les da credibilidad, no se les hace protagonistas de nada y mucho menos se intenta aclarar el dolor de la patria, la vergüenza de los cubanos y la realidad de una Cuba que es evidente y esencial a los ojos del mundo entero.
La Revolución no da golpes, no tortura y no reprime es verdad, claro que no lo hace porque no tiene brazos ni piernas, otros lo hacen por ella, otros que si los tienen y los vuelcan contra sus propios hermanos, contra su propia hambre y contra una libertad que nos es negada a todos, incluyéndolos a ellos, porque al final es lo único que nos ha dado ese sistema.
Insisto: hay lameculos amateurs y lameculos profesionales, lameculos con historia y sin historia, lameculos finos y vulgares, lameculos con más o menos peste, pero al final todos son fabricados por el mismo tutor y nuestra misión como cubanos buenos es ignorarlos y enterrarlos de una vez por todas, que les vayan a gritar a …




¿Y en Cuba por quién votamos los cubanos?

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El que inventó el sistema electoral cubano se quedó medio trastornado. Yo digo que de tanto pensar y tanto calcular cómo mantener eternamente a este hombre en el poder, a nuestro genio de “las votaciones” se le tiene que haber salido medio cerebro por los ojos o por otro lugar.
Pero al final le dio resultado, es incuestionable la magnificencia de esta burla a la democracia y a la inteligencia de los pueblos, esto nadie puede ponerlo en duda porque la prueba está ahí, rígida y palpable como una palma real, pues el quítate tú para ponerme yo de otras regiones del mundo aquí fue acallado por un rotundo me quito yo y te pongo a ti, sin derecho a protestar, gústele a quien le guste y pésele a quien le pese.
Desde la base este proceso nace torcido porque usted solo tiene la opción de elegir a elementos comunes con el régimen, nunca una voz discordante y mucho menos crítica, solo gente bien pelada, afeitada y cuando más un bigotico, si usan camisa a cuadro mejor, esos que son portadores de las verdades de la Revolución y quienes único podrán solucionar los problemas de las masas por su estirpe, bla, bla, bla….
Después estos elegidos son los encargados de promover a “los mejores” para el siguiente nivel, “los mejores” de “los mejores” a su vez son lanzados hacia la grandeza donde sólo queda cernir entre tanta pulcritud para ver si es posible escoger al grupo de ángeles que nos representará en el gran parlamento celestial.
¿Complicado verdad? Pues así mismo es, nos timaron con este invento y esta payasada de democracia socialista, nos engatusaron con el cuento de que en cada barrio habría un diputado presto a resolver nuestros problemas y en el Palacio un grupo de excelsos revolucionarios siempre dispuestos con la mano en alto, unánimemente, a aprobar cada designio y cada genialidad de nuestro flamante presidente “electo democráticamente”.
Por eso hoy observo complacido a mis paisanos del destierro polemizar como buenos cubanos sobre este o aquel candidato a la presidencia de otro país, algunos con más razón que otros y otros con más fervor que ninguno, porque, eso sí, estamos tan necesitados por escoger una idea diferente, por probar otras soluciones que la simple posibilidad de opinar ya nos parece maravillosa. Solo una observación: gritemos bajito y sin ofendernos, por favor.

Tiranuelos, tracatanes, parásitos y lameculos.

REPRESORES

Hoy no voy a hablar del máximo responsable. No toca. Insisto en que éste seria invisible si no contara con un enorme séquito de sátrapas repartidos en todas las esferas de la vida laboral, social, educacional y doméstica del país.
Para empezar cada cubano se ha convertido en policía de sí mismo y comisario político de los demás. Por la fuerza del terror nos hemos visto obligados a ser cuidadosos al criticar al sistema, a mirar hacia los lados al expresar nuestros desacuerdos con la política oficial o simplemente a medir las palabras al compartir nuestros puntos de vista con amigos, vecinos y familiares. Las consecuencias por hacer lo contrario pueden ser terribles, desde cárcel, golpizas, pérdida de puestos de trabajo, gusanos, lumpen, que se vaya la escoria, apátridas, asesinos, mercenarios, vende patrias, flojos, Fidel seguro a los yanquis dale duro, destierro y excomunión. Todo archivado en los anales de las ofensas históricas de la patria.
Los funcionarios del sistema (ministros, directores de grandes empresas, presidentes de instituciones, secretarios generales de algo, en fin, los jefes) en su mayoría, ejercen sus cargos como verdaderos tiranuelos agradecidos del gran poder, por herencia directa del supremo son déspotas, intransigentes, inhumanos y semidioses. Generalmente se sienten intocables hasta que son tranquila o escandalosamente defenestrados por cierto comentario o actitud medio turbia.
Los tracatanes son los de un poquito más abajo, prestos siempre a cumplir con lo establecido e informar de cuanto acontece en su entorno, son los más revolucionarios y fidelistas que nadie, los que más salvaguardan las conquistas del socialismo, los más celosos de los valores de la Revolución y los mas abnegados patriotas hasta que son descubiertos con las manos en la masa o abandonan el barco en el primer puerto con mejores luces de colores.
Los lameculos son los peores, esto solo Dios lo sabe porque los hizo a nuestra imagen y semejanza, se pasean por todas partes con olor nauseabundo en sus lenguas, con su desprecio, su rabia tormentosa y sus orejas y bocas de informantes. Hacen mucho daño, causan el peor de los males porque en realidad son los que sostienen la dictadura, la aúpan con sus mítines de fuerza amparados en la “ley”, en la violencia contra los otros y en la represión más absoluta de la historia nacional. Los lameculos pululan en todas partes, se adaptan a cualquier ámbito donde se pueda respirar libertad, a todos los espacios inimaginables incluyendo el “ciber”, donde atacan con insultos, groserías, calumnias o simplemente infectan con sus putrefactos virus cibernéticos el alma de quienes no los soportamos más.
Continuará…

La chusmería un arma de la Revolución.

vulgaridad

El cubano no es un tipo vulgar, todo lo contrario, la chusmería, la bravuconería política, la gritería desenfrenada, el mal hablar y la “chancleta y los rolos callejeros” son un invento del comunismo, son el arma implantada en nuestras almas para hacernos creer mejores y diferentes. Las buenas maneras y costumbres eran uno de los atributos más importantes de la nación hasta que “llego el Comandante y mando a parar”, fíjense que la máxima de toda familia cubana era: “pobre pero honrado” o “pobre pero decente”.
Los actos masivos sucedidos a raíz del 1 de Enero de 1959 (que fueron muchos y por cualquier motivo) generaron la vocinglería popular en torno a supuestas nuevas medidas que nos beneficiarían a todos y a sospechados ataques del vecino abusador, vil y monstruoso de en frente. Las ofensas constantes contra el “enemigo del norte” y sus presidentes “eh, a eh, a eh la chambelona, Nixon no tiene madre porque lo pario una mona”, y contra todo aquel que pensara diferente a: “con la Revolución todo, contra la Revolución nada” (actos de repudio) provocó que a los cubanos nos pareciera muy normal las diatribas contra nuestros semejantes o los escándalos en medio de la calle, pues mientras más alto se grite más rápido se escalan posiciones en la jerarquía gubernamental, un solo ejemplo de la historia más o menos reciente: recuerden los 31 y pa’lante.
Con el tiempo, lógicamente, todo esto se hizo normal, los cubanos dejamos de hablarnos para gritarnos, dejamos de razonar para ofendernos y dejamos de dialogar para fajarnos. Los altos valores académicos que fuimos alcanzando, nunca fueron acompañados por verdaderos valores cívicos, por principios de cortesía y respeto, por los más excelsos hábitos de conducta de nuestros abuelos que, aunque no tuvieran una instrucción escolar avanzada, eran dignos ejemplos de sabiduría y urbanidad.
La vulgaridad de la patria provoca el llanto en quienes la sufrimos, en quienes vemos con horror cómo nuestros jóvenes de hoy, sin saberlo, son herederos de discursos y actitudes totalmente ajenos a nuestras raíces, a nuestra historia como nación y a nuestra cultura como pueblo. Las malas palabras, los gritos y la violencia no son necesarios para manifestar desacuerdos entre nosotros ni para desear que ese gobierno se vaya al carajo de una vez y por todas, ¿o sí?…




Macho, macho y re-macho…..

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La Revolución cubana es homófoba, triste y bochornosamente homófoba, que a nadie le quede la menor duda. Lo llevan calado hasta el tuétano empezando por su máximo líder, el de perfil griego e imagen varonil lanzada al mundo como prueba de gallardía, valor y como la verdad más tangible de que un “hombre” puede vencer a los americanos y “a quien sea”.
No hay medias tintas, no puede haberlas porque los barbudos de la Sierra, hombres a todo, de puro pelo en pecho, derrotaron al imperio sin apenas armas ni municiones, a “cojones limpios” (testículos recién lavados), aunque muchos aseguran que eran una pandilla de malolientes degenerados.
Una vez en el poder quisieron erradicar de la patria a todo aquel que no tuviera su mismo tufo, persiguieron sin cuartel, y con cuartel, a todos los cubanos de buenas maneras, a los de voz chillona y a las de voz grave y envalentonada, a los pensadores, a los de vestir diferente, a los de caminar alegre y amar distinto, sobre todo a estos últimos que: “son los más peligrosos porque son una lacra del pasado”.
Entonces inventaron al hombre nuevo, macho, macho y re-macho, que habla fuerte y camina derechito y ajustado, que hasta tiene un bigotico y se viste con pantalón corte recto y camisita a cuadros (algún día alguien tendrá que explicar por que en los 70s y 80s solo vendían camisas a cuadros en las tiendas). Lindo, muy lindo, este es el verdadero revolucionario, el que nos va a representar ante el mundo, el mejor ejemplo de un patriota y el que va a demostrar que los cubanos de ahora solo amamos para un solo lado.
Yo caí en la trampa, no lo voy a negar, por un tiempo fui “hombre nuevo” y use camisitas de esas, hasta una vez le negué mi espacio a un amigo que me confesó su homosexualidad y me pidió de favor si podía traer a su novio y participar como pareja en una de nuestras fiestecitas casuales (no me va a alcanzar la vida para arrepentirme). Si, fui un “hombre nuevo” hasta que no pude más, hasta que comprendí que de amores de todos los tipos está repleto este mundo y que todos son lindos y que la excusa para odiar es el puro miedo o el terror a lo que escondemos, a lo que no queremos que nadie sepa.
La Revolución cubana es malditamente homófoba, cruelmente intransigente y despiadadamente intolerante. Lo será siempre porque esa es su razón de ser y su esencia, nunca cambiará aunque usted oiga ahora conguitas festinadas y banderas de muchos colores ondeando sin mucho viento que las sople, sin mucha verdad tras palabras civilizadas o sin mucho amor por el solo hecho del amor.
Triste.

Dirigentes caníbales y el pan con croqueta.

Los comunistas se “comen” entre ellos, practican el canibalismo político y la defenestración como arma habitual para subyugar a sus subalternos. En un gobierno comunista fíjense que uno nunca llega a conocer realmente el orden jerárquico de sus dirigentes, salvo el número uno y en algunos casos el número dos, el resto son fichas movibles y desechables que en cuanto no necesitan las tiran al latón de la vergüenza.
En Cuba el canibalismo político es un fenómeno más complejo porque empieza en la misma cuadra donde usted vive. Los cubanos vivimos acechados y escudriñados todo el tiempo por ese engendro malévolo que son los CDR (Comité de Defensa de la Revolución), órgano conocedor de nuestras vidas y almas al ciento por ciento, con la secreta y conocida misión de vigilar nuestras andanzas, actitudes y pensamientos, listos, fundamentalmente, a rendir informes sobre nuestra posición política y a tenernos bien adobados para servirnos en suculentos platos en la cena de cualquier mariscal de la bobería. Por si no bastara estas huestes tragonas son apoyadas por la FMC (Federación de Mujeres Cubanas), instrumento diseñado para defender a la mujer cubana de cuanta mierda existe en la sociedad pero que nunca esta cuando ellas la necesitan, y para rematar están los informantes que colaboran para la Policía y los diferentes departamentos de la Seguridad del Estado, en fin, toda una maquinaria gastronómica para demoler, deshuesar y triturar las libertades de todos los cubanos.

Este esquema se repite a todos los niveles, la gastronomía política como arma de la Revolución esta diseminada por todos los estratos de la nación, en las escuelas, universidades, centros de trabajo en fin, dondequiera que haya un cubano ahí estará su vigilante y el vigilante del vigilante y el otro vigilante y así sucesivamente hasta tejer una larga cadena hasta el ultimo eslabón, ese que es el único que no se rompe, a quien no hay que vigilar porque nunca se equivoca, porque “cumple fielmente su propia política de ahorro, austeridad, sacrificio, entrega y fidelidad”.
Puedo mencionar los nombres de los diferentes ex-dirigentes devorados, engullidos y tragados a lo largo de esta Revolución, todos en su tiempo fieles sirvientes, segundones y ejecutores de políticas que muchas veces nos perjudicaron a horrores, sólo que la lista sería muy larga y total estos infelices ya fueron eructados o cagados en su debido momento.
Nota: Ofrezco perdón al pan con croqueta porque no tiene nada que ver en esto.

¡A correr que llegaron los huevos!

libreta

Solo un cubano puede entender el verdadero significado de este monstruo. A primera vista parece intrascendente, inofensiva y medio vulgar, hasta cabe en el bolsillo trasero del pantalón, justo a la medida, y la llevamos a todas partes como un pedazo indisoluble de nuestras vidas, portadora de nuestra inocencia y de nuestra fe en el futuro, porque en un principio creímos en ella si total: “es provisional, es solo por un corto tiempo”.
El problema es que la libreta, oigan bien, CONTROL DE VENTAS PARA PRODUCTOS ALIMENTICIOS, se pego al alma del cubano por casi 60 años, ha sido como un miembro más de la familia por varias generaciones al que cuidar, “cuidadito no se te pierda”, salvar y proteger, incluso le pusimos su forrito plástico y todo para que se mantuviera bella y esbelta porque si, no hay nada mas asqueroso y despreciable que una libreta mal cuidada, rota y churrosa.
Pero no, no nos dejemos engañar, es el engendro mas diabólico de un sistema horriblemente calculador, aunque a usted le parezca inofensiva ha sido la mejor de las armas (incluyo atómicas, químicas, de mediano o largo alcance, en fin, todas) para controlar al pueblo, para doblegar a las masas, para acallar cualquier grito de rebeldía porque nos organizaron el hambre en cuadritos (casillas), nos obligaron a comer lo mismo mes tras mes, año tras año y vida tras vida, nos amenazaron con prohibirnos de su usufructo si no teníamos una actitud políticamente correcta, dispusieron de nuestro tiempo y esfuerzo por obligarnos a largas colas o a la constante vigilia porque: “si se acaba el pollo tienes que esperar al segundo envió” y tu mirando al hombre y preguntándole: ¿ y qué le doy hoy a mis hijos?

Nada, nada de nada, tajada de aire dicho en buen cubano, y si no te gusta a protestar a la oficoda, palabra que no existe en nuestra rica y hermosa lengua pero que sí, “es la oficina de control para controlar el control de los alimentos de los cubanos”.
Así que perdónenme pero de inocente nada, detrás de cada libreta de esa esta el sufrimiento, la escasez, el hambre, el asco, la desnutrición, el miedo, el abandono y el control de cada cubano, porque si usted la mira bien, de cerquita, es como la marca acuñada sobre la piel de hombres, mujeres y niños en los campos de concentración nazis.

Conversacion inconclusa por puñetazo en la nariz

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Y sí, soy gusano, es más muy gusano, el más gusano de todos los gusanos. En realidad nunca me importo que me llamaras de ese modo porque ustedes los de la Revolución solo saben ofender, agredir, lastimar y eso todo el mundo lo sabe… si, si, no solo tú me lo dices que eres de los de más abajo, de los que sin saber por qué mantienen medio vivo un régimen que hace mucho se cayó a pedazos, también lo hacen los de arriba, los de muy arriba e incluso el que está más arriba de todos ustedes… no, no digo Dios aunque él se crea que lo es, ahí están sus agresiones contra un periodista cubano en Argentina, o la de la difunta esposa del general cuando le dijeron que hablaba con otro periodista cubano en los pasillos del edificio de la ONU, o la de la hija de ese mismo General intentando desacreditar moralmente a una decente defensora de la democracia, o la verborrea bravucona de tus dirigentes contra los que pensamos diferente, o los ataques físicos y verbales contra las Damas de Blanco y el movimiento opositor cubano, los descalificativos, intimidaciones, golpes… ah, ah, ah me dices que es porque hay que defender la patria, salvaguardar las conquistas del socialismo, y yo te pregunto: salvar la patria de quien?… ok, ok, ok grítame cuanto quieras, ahí están las imágenes que no mienten… por favor déjame hablar, escucha, la gusanera de Miami, que ya no es solo Miami porque estamos dispersos por el mundo entero, también es Cuba, somos parte de esa isla hermosa que queremos salvar porque la amamos, la sufrimos, la llevamos a rastra por lugares que ni te imaginas, porque la vemos desangrarse de a poquito y a borbotones por un grupo de personas aferradas a un poder que si lo miras bien es falso, sustentado en la imposición a ultranza de una moralidad que ni ellos mismos tienen… no me agredas, cálmate, dialoga, no me digas que te molesta mi actitud pacífica, tranquila, es que siempre he dicho que podemos entendernos sin gritar, es mas creo que verdaderamente vamos a salvar la Patria el día que seamos capaces de sentarnos y discutir con coherencia nuestros puntos de vista… oh, oh, oh que tu no te sientas a hablar con este contrarrevolucionario de pinga, por favor no digas malas palabras que hay mujeres y niños presentes… escúchame, escúchame, por favor, antes de que saltes sobre mí a golpearme déjame decirte que tu reacción no se debe a tu falta de argumentos para la conversación civilizada o a tu escaso sentido de una verdadera postura democrática, es que en realidad ustedes inventaron un sistema, un gobierno, un país y una historia que nunca pudo dialogar con ideas diferentes, que siempre trato de imponerse a como diera lugar incluso haciendo el ridículo… si, si, si también existen imágenes… mira, mira…………………

Yo soy un hombre sincero

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YO SOY UN HOMBRE SINCERO… (Verso I)

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez —en la reja,
A la entrada de la viña,—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca:—cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.

Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro,—es
Que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La vibora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.

Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto.
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor

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