Bipolaridad política o sálvese quien pueda.

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Hoy me juzgan y sentencian los estudiosos de la conciencia y el pensamiento por tan enorme disparate, pero pasa que para mí la “bipolaridad política” es el mejor concepto para definir la doble moral en el castro-comunismo e intentar entender por qué la mayoría de los cubanos somos portadores de tan terrible mal.
Yo digo que la doble moral en el régimen castro-comunista se inventó como un virus de laboratorio. Tiene que ser. Lo calcularon y modificaron cientos de veces para que, una vez inoculado en las personas, diera como resultado que estas repitieran públicamente, todo el tiempo y como papagayos bien entrenados que la Revolución de los Castros es buena y que los yanquis, o quien se les parezca, los malos y los causantes directos de las desgracias de los cubanos. También para demostrarle al mundo que el pueblo cubano ama a Fidel, que lo sigue ciegamente aunque caigamos todos en un tanque de mierda y que la máxima de patria o muerte, venceremos y socialismo o muerte son los únicos gritos de civismo que definen a los cubanos. Miserable y organizadamente macabro pero cierto.
Este virus nos fue inoculado de a poquito, en pequeñas dosis bien estudiadas y calculadas, por los comisarios políticos del régimen desde la temprana década de los sesentas del siglo pasado.




Las familias cubanas se descubrieron un día riéndose bajito del disparate de las diez millones de toneladas de azúcar en una zafra matizada por la locura, del plan cafetero y agropecuario “el cordón de La Habana” que rebozaría los mercados de alimentos siendo la envidia de cualquier país del primer mundo, del record mundial de una pobre vaca lechera y el lema de “leche por la libre”, del consumo de carne de res exagerado, del cultivo de peces que inundaría las pescaderías y hasta los charcos de las calles, viviendas modernas, confortables y agradables para todos, “cada cubano con su propio techo”, en fin, más risas bajitas, bajitas, casi apagadas y de la puerta hacia afuera todos gritando muy alto, para que el mundo entero lo escuche: “Viva Fidel”.
La vida para el contagiado con el virus no es fácil, el tema es que esta enfermedad se sufre y se lleva pegada al cuerpo sin que podamos darle el más mínimo alivio. La mayoría de las veces es dolorosa, terriblemente dolorosa y mucho más cuando nos sorprendemos en público arengando consignas que nos dan asco o cuando les decimos a nuestros hijos que en la escuela, las cosas que oigan en casa, no se dicen, que mamá lo dice jugando y: “Por favor mi chiquitico, caquita, cuidadito con repetir lo que dice tu papá que está loco y el muy comemierda no sabe lo que habla”.
La bipolaridad política también se manifiesta en el exilio (destierro), muchos de nosotros optamos por ser indiferentes o callar nuestras verdaderas intenciones porque “Papá Estado” tiene orejas muy largas, pasaportes muy caros, se entera de todo y si lo jodes mucho no te da permiso para que lo visites y te reúnas con tu familia o te bañes en sus playitas y te tomes sus cervecitas.
Cada persona es un mundo, cada ser humano es responsable de sus acciones, toda conducta, nos guste o no, es respetable y aun cuando sea diferente a la nuestra merece que la escuchemos y valoremos, no me cansaré de decirlo, pero tampoco me cansaré de intentar lograr que todos luchemos por encontrar una cura para tan terrible y asqueroso virus.




Cuestión de porcentajes, somos muchos.

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Ok, según el gobierno cubano la mayoría del pueblo apoya a la Revolución castro-comunista. No voy a discutir esta aseveración “fidelista” porque, en la vida real, esto nadie lo puede cuantificar con certeza. Queda, como casi todo lo de ellos, en un limbo y dentro del cubo de las dudas porque la única y verdadera forma de saberlo es convocando a elecciones libres o a un plebiscito. ¿Se atreverían? Yo sí.
Aun si fuera esto cierto, y “ellos ganaran las elecciones”, lo cual dudo, pasa que mayoría no es todo y este es el punto exacto al que quiero referirme.
¿Cuántos de nosotros, los que vivimos en Cuba o fuera de ella, discrepamos, nos oponemos, nos avergonzamos o aborrecemos ese gobierno y su sistema político?
Pues bien esto también es muy difícil de considerar, necesitaríamos las mismas elecciones o plebiscito. Yo también me atrevo.
Según el último censo de población viven en Cuba alrededor de doce millones de cubanos (ya deben ser menos porque se han ido unos cuantos y la migración en Cuba sucede en un sólo sentido). Por otra parte algunos estudiosos cuantifican la diáspora cubana en unos tres millones de exiliados repartidos hasta en los mas impensables rincones del planeta (según mis cálculos deben ser mas), esta ecuación “poblacional” determina que cubanos somos alrededor de quince millones en este mundo “cruel” que nos ha tocado vivir.




La cubanía es un sentimiento con el que se nace, usted lo perfecciona durante toda su vida y lo arrastra hacia dondequiera que vaya, porque cubana es la bandera, el pan con guayaba, la coladita de café compartida con el vecino, el trabajo duro, las discusiones acaloradas, el saber de todo, la gritería en medio de la calle, el calor insoportable, el bonche, el macho asado, la chancleta, la valentía, la cerveza fría y el trago de ron, la mulata con curvas perversas, el negro fornido con atributos de fuego, la melancolía y el bolero, el son montuno y la risa, si, la risa, esa que se tiraba de oreja a oreja y se sonorizaba sin vergüenza porque era la mejor prueba de la alegría que sentíamos.
Después usted agregará a la lista cuanto quiera, el escudo, el himno, la historia, los mártires en fin lo que desee, y créanme que todo, absolutamente todo, son bien respetables porque CUBA, así con mayúsculas, tiene que estar por encima de cualquier símbolo, ideología, imagen o definición. Gústele a quien le guste y pésele a quien le pese…
Entonces, en esta parte de la ecuación, estamos los que discrepamos del gobierno castro-comunista y su tropa de come-moringas, los que nos fuimos o quienes se quedaron por decisión o porque no les quedó mas remedio, los que defendemos la risa cubana como expresión de lo más puro porque el cubano por naturaleza es un ser feliz, los que nos cansamos de tanta politización de la vida, de “conquistas” y más conquistas, de superproducciones y sobrecumplientos que abarrotarían nuestras mesas, nuestros estómagos y nos provocarían cagaleras, del enemigo que ataca pero que nunca llega y vuelvo a preguntar: ¿cuántos somos? un 40%, un 20%, un 10% o un 1%, ¿Cuántos somos??????????????
Pues bien no importa, aunque sólo haya un cubano, este donde quiera que este, y no comulgue con el sistema “comunista” que mal gobierna nuestra patria, entonces tiene que ser escuchado, respetado y considerada su opinión y su voto.
Estadísticas: 40% = 6 000 000
20% = 3 000 000
10% = 1.5 000 000

NO IMPORTA CUANTOS SEAMOS, DE CUALQUIER MANERA SOMOS MUCHOS.




Hasta los hijos nos empujan a tomar decisiones…

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También estaban mis hijos. Al principio no entendía bien qué me molestaba cuando los veía estudiar lo que no les gustaba o “pasar por la vida sin saber que pasaste…”. Me costaba trabajo verlos crecer sin luchar por alcanzar sueños o metas porque según ellos mismos decían: “Total, para qué sacrificarse tanto si cuando nos graduemos tendremos que trabajar en otra cosa por un salario de m…”.
Algo se me atoraba en la garganta que no me dejaba respirar, ya no digo tragar porque por aquella época tenía muy poco para hacerlo, pero si era una sensación terrible, de angustia. Los veía cada día sin hablar ni pensar en el futuro y, les juro, se me helaba el alma y el pánico me inundaba porque no podía ofrecerles nada. Vértigo.
Yo de niño si hice planes. Recuerdo que constantemente cambiaba de profesión según las aventuras que daban a las 7:30 pm por la televisión. Lo mismo quise ser salvavidas, que domador de caballos, equilibrista, capitán de barcos o de aviones, me daba igual, pintor de edificios altos, cocinero o cosmonauta, hasta que mi madre un día me quitó la idea con un fuerte grito porque decía que: “a los cosmonautas les es muy fácil irse pero muy difícil regresar”, la pobre, por ese tiempo, echaba rodilla en tierra por la Revolución.




Muchos echaron sus rodillas, brazos, piernas y hasta el alma por esa Revolución. Se vistieron de milicianos o de lo que fuera para cantar o vociferar aquello de: marchando vamos hacia un ideal, sabiendo que hemos de triunfar… ya, hasta aquí (el que quiera oírlo completo que lo busque en youtube), porque creyeron, como mi pobre madre, que sus hijos tendrían un futuro mejor, lleno de oportunidades, un país sin carencias, con empleos dignos, salarios decorosos, viviendas y hasta un vaso de leche diario. Dios mío, perdóname, pero con el tiempo todo lo asegurado por Fidel Castro, repetido y vociferado en todos sus discursos y peroratas, es decir, las oportunidades, los empleos, las promesas y hasta el vaso de leche se hicieron aguas albañales y se fueron por las alcantarillas de la Patria.




A mi hijo mayor un día, sentado conversando con un amigo frente al edificio donde vivía, casi me lo matan de una puñalada en la espalda unos tipos que pasaron junto a ellos, por el sólo propósito de demostrar “hombría” y “divertirse”.
Se imaginan mi dolor y mi angustia. Pero lo más terrible para mí fue la reacción de mi hijo al querer enfrentarse a esos hijos de perra por aquello de no quedarse dado y porque: “yo soy un hombre…”, me lo hubieran matado, así, por gusto. ¿Cuántas muertes de jóvenes en las calles de Cuba por violencia innecesaria? ¿Cuántas?
Y sentí el final, la toma de conciencia, el despertar, el abrir los ojos y decir basta. Es imposible ver crecer a tus hijos en un país donde no existen garantías de vida y el futuro es incierto.
Ese sentimiento me llegó de súbito el día en que acompañé al más pequeño de mis hijos a la escuela porque se iniciaba como “pionero moncadista”. Un espectáculo alucinante y aterrador.
Viendo a todos esos niños, unos detrás de otros, con sus caritas angelicales e inocentes repetir lo que decían los maestros y aquello de “seremos como el Che”, fue que entendí claramente que esto no era lo que quería para ninguno de ellos, que yo tenía la obligación de brindarles otras opciones porque el mundo es de pluralidad y diversidad y que la ideología, el pensamiento y las doctrinas son elecciones personales y no dictaminadas o impuestas por ningún gobierno, individuo o programa politiquero.
“Recojan albañiles que se acabó la mezcla…”




La familia cubana contra la bestia castrista.

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La familia es el componente de la sociedad en Cuba que más ha sufrido los embates del huracán castro-comunista, por una o miles de cosas a la vez.
Para empezar en Cuba no existe “el nido vacío”, más bien todo lo contrario. Fidel Castro condenó a la familia cubana al hacinamiento, a la promiscuidad, al deterioro, a la desgracia y a las riñas, socavando la libertad espiritualidad de los seres humanos para experimentar la necesaria independencia una vez alcanzada la mayoría de edad o: “quien se casa, casa quiere…”.
Los cubanos convivimos hasta tres y cuatro generaciones en una misma vivienda. Es una realidad. El déficit habitacional en la isla, el deterioro progresivo de las edificaciones existentes, la falta de planes eficaces para la construcción de nuevas viviendas y la incompetencia del gobierno y sus Instituciones para solucionar este vital tema, han provocado que Cuba este entre los países del mundo donde las personas vivan más “apretujadas” por metro cuadrado. Una vergüenza innecesaria.
Dice mi amiga la cínica que esta es también una forma de controlar al pueblo y mantenerlo ocupado para que no “pensemos en grande”, el hambre y la falta de un techo son la ecuación perfecta para dominar y subyugar a una persona y mantenerla medio desquiciada todo el tiempo.
Para los cubanos la familia es sagrada. La madre más. Los hijos ni hablar. Pero estos degenerados castro-comunistas se han “cagado” literalmente, y me perdonan la expresión, en todos nuestros valores como nación y han intentado convertirnos en seres desprovistos de amor filial e incidieron, desde el mismísimo primero de Enero de 1959, en la separación de la familia como forma de adoctrinar o controlar al pueblo cubano.




Mi familia es mi familia, siempre les oí decir a los viejos de mi barrio: “si te metes con mi familia te metes conmigo…”.
Muchas fueron las formas utilizadas por el gobierno de los Castros para mantener dividida a la familia cubana: las movilizaciones militares, los “planes de producción agrícolas”, los “planes de construcción de viviendas, industrias y para el turismo”, las becas en el campo, las misiones internacionalistas y lo peor: la represión, la miseria, la escasez, el excesivo control, el totalitarismo, la falta de libertades y el mismo apellido en el poder que influyeron en que más de tres millones de cubanos nos fuéramos al exilio: “me voy con mi música a otra parte…”.
La separación de la familia por los planes militaristas y disparatados de Fidel Castro, desde la movilización de todos para “defender al país”, por su incompetente actuación cuando puso el mundo al borde de una guerra nuclear en 1962 hasta estas ridículas maniobras militares “Bastión 2016” de su inútil hermano, cuando no existen amenazas reales para Cuba de ningún tipo, son muestras de que ese invento de la “guerra de todo el pueblo” ha sido una de las causas más terribles en la separación de padres e hijos, esposos, hermanos y etc., etc., etc.
La familia cubana es la víctima número uno del castro-comunismo.
En los primeros 30 años de este maldito gobierno todo aquel que se iba al exilio perdía los vínculos con la familia que dejaba en Cuba. La causa fundamental era que quienes quedaban en la Isla eran prácticamente obligados a repudiar al “apátrida cobarde” por sumarse a las filas del enemigo. Los “revolucionarios” no podíamos tener relaciones con quienes abandonaban la Patria y quienes lo hicieran eran expulsados de sus Centros de Trabajo o estudios, además de quedar marcados como escoria o gusanera imperialista. Terrible pero cierto.
¿Cuántas historias hemos oído de familiares muy cercanos que no pudieron hablarse por más de 20 años?
Fidel Castro dividió, separó, desintegró y calumnió a la familia cubana como le dio su real gana, otro crimen por el que tendrá que rendir cuentas y algo que no debemos olvidar los cubanos para que nunca más se repita, y el día que queramos abrazar a nuestra madre, hijos, hermanos y amigos, con independencia de cómo piensen o el lugar donde vivan, sencillamente hacerlo porque: “mi familia es mi familia”…




Estamos rodeados… y no para bien…

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Definitivamente estoy convencido de que estamos rodeados. La avanzada de castro-comunistas y come-moringas consumados tienden sobre nosotros su burdo cerco de aspavientos y chillidos tratando de responder a verdades que son demasiado evidentes a la vista de las personas decentes del planeta. Ellos saben que la gente les cree cada vez menos y que se están quedando solos en un mundo cada vez más democrático y menos dictatorial.
Los acólitos del castro-comunismo se retuercen cuando ven y escuchan las verdades sobre su gobierno o sus líderes y saltan agresivos ante imágenes de la realidad en Cuba que son muy difíciles de justificar, esconder y desmentir. Yo digo que les asalta una picazón que les resulta imposible de aliviar con los dedos de las manos y los pies.
A los que viven en Cuba los entiendo. Para empezar tienen que justificar su “ratico” de conexión a Internet y ser “solidarios” con el régimen que les da un chance para navegar en la red pues si no lo hacen: ¡ya tú sabes! One, two, three cojan puerta…
A los otros no, a los “exiliados”, a esos emigrados que una vez “huyeron” del castrismo y hoy se desarman en justificaciones y más justificaciones para “salvar la verdad” de Fidel Castro de que en Cuba todo está bien, de que los cubanos somos felices, no pasan hambre y que la Revolución de come-moringas ha significado progreso y prosperidad para el pueblo, Dios, perdóname, pero me cuesta trabajo entender sus burdos argumentos y sus pataleos. Estos tipos deben ser conscientes de que causan más daño al pueblo de Cuba defendiendo a la tiranía castrista que señalando la incapacidad de los dictadores habaneros y la miseria física y espiritual en que obligan a vivir a los cubanos.
La táctica de estos “desesperados” es contrarrestar la terrible situación en la que viven muchos cubanos con imágenes de otros países, sobre todo Estados Unidos, donde según ellos pasa exactamente lo mismo.




El problema esta, y parece que a estos moringueros se les ha olvidado, es que en Cuba este gobierno usurpó el poder constitucional mediante métodos violentos el uno de Enero de 1959, jamás ha convocado a elecciones democráticas pero además ha tenido la desfachatez de mentirle descaradamente al pueblo y al mundo diciendo que en Cuba no se pasa hambre, no se maltrata a nadie, somos una potencia mundial en un montón de sandeces y se respetan los derechos humanos.
Reproduzco algunos comentarios en Facebook de estas personas, defensoras del castrismo, respondiendo a un conjunto de imágenes que publiqué en mi página Por Eso Me Fui De Cuba sobre la situación en que viven muchos ancianos en nuestro país y que yo considero es uno de los segmentos de la población más afectado por las políticas erróneas, el abandono, la miseria y la destrucción social propiciada por ese régimen de incapaces:

Fernando Perez: Estimados Amigos mis saludos desde Lafayeyette, Louisiana. Siempre que se vive en democracia, uno de los DERECHOS a respetar es la Libertad de”EXPRESION”. Pero cuando Escucho o Leo a alguien CRITICANDO a Otro u OTROS, estas preguntas me vienen siempre a la mente :Y TU QUE HAS HECHO PARA CAMBIAR LA SITUACION QUE CRITICAS? QUE IDEAS PROPONES? CUAL ES TU SOLUCION AL PROBLEMA? Por la respuesta se sabra si el CRITICO, critica en funcion de la solucion del problema pues es un Analista o es un OPORTUNISTA que solo muestra sus FRUSTRACIONES e INCAPACIDADES.

Lazara Lopez: Hola por q hablan tanto mierda de cuba si aquí en los EEUU hay lugares así como están esas fotos

Jose Luis: Lazara No solo en Miami. Es en cualquier ciudad de los Estados Unidos. Por ejemplo: Lis Angeles (California). La supuesta 6ta. Economía del mundo, abundan por el I-5 muchos viviendo bajo puentes, en carpas debajo de plantas, etc. Eso mo lo ven los que se la pasan con su sucia mirada puesta en Cuba. Se vienen para acá y se quedan con la mente en Cuba.

Miguel Crespo: AQUÍ ES PARA QUE LAS PERSONAS VIVIERAN MUCHO MAS CÓMODAS, SIENDO UNA POTENCIA. ESTO DA PENA, EN LOS PARQUE GENTES DROGÁNDOSE, ORINÁNDOSE,DURMIENDO EN LA CALLE. PORQUE DICEN QUE MEJOR DUERMEN EN LAS CALLES. PORQUE EN LOS ALBERGUES ES UN INFIERNO. ASÍ QUE TANTO HABLAN ?




Desde la acera del frente…

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Y crecimos y nos hicimos grandes, mayores, incluso unos más que otros aunque fuera a puro pesar.
Recuerdo que nos mirábamos al salir de la escuela buscando algo que justificara volver a encontrarnos para no vagar “en los marañones de la estancia”, como decía mi santa madre, para no perder lo único que nos sobraba a esa edad: el tiempo y rogando para que la vida nos independizara aun cuando tuviéramos que seguir viviendo en casa de nuestros padres.
Ya todo nos resultaba demasiado repetido: el jugar baloncesto sin saltar para cuidar los zapatos y no se rompieran, el chapuzón en los arrecifes del mar, el pan con croqueta de “La Cocinita”, la novia compartida y el único cigarro, robado a algún progenitor, que pasaba de boca en boca y que cuidábamos con temor para que no se acabase.
Los fines de semana era un poco distinto, las fiestas con música prohibida y el ponche de alcohol de farmacia nos llamaban “a degüello”, la ropa dominguera lista y el pelo estirado a golpe de medias de mujer nos presentaban para una acción que siempre nos dejaba a medio camino…, hasta aquella noche, terrible, un sábado de 1980, cuando alguien gritó, a voz en cuello, que “el mundo” se estaba colando en la Embajada del Perú.




Recuerdo que fuimos corriendo, porque vivíamos cerca, “para ver”, y realmente vimos, a una enorme multitud bajando por la avenida e intentando entrar a la sede diplomática porque el gobierno cubano había retirado la custodia oficial. Un espectáculo alucinante y aterrador nunca antes interpretado por mortales en “la tierra más hermosa del mundo”.
Las cifras oficiales después calcularon sólo a quienes entraron, nunca hablaron de los que no pudieron, de los miles y miles que seguían forcejeando para agenciarse un espacio dentro y que según pude apreciar fueron muchos más, casi el doble o el triple del enunciado en la nota del gobierno.
Dos amigos míos si lo lograron, junto a sus padres desaparecieron tras la cerca medio rota confundidos entre la multitud, nunca más los volvimos a ver, al menos yo.
Esta fue mi primera experiencia real con el exilio y la primera vez que oí la palabra escoria para referirse a una persona, doloroso pero cierto, tenía 17 años.
Por primera vez en mi vida sentí al amigo que en un zas se vuelve “enemigo” pero que en silencio sigues amando, queriendo y recordando, que la política gubernamental te obliga a salir a gritarle, ofenderle, maltratarle, repudiarle y odiarle hasta que descubres que el verdadero problema lo tienes tú, que tu enemigo es otro, verdaderamente siniestro, poderoso y dictatorial, aun en tu propia casa limitador de todos los espacios de tu vida y amo de un destino que nunca elegiste ni pensaste: “habla bajito muchacho que las paredes tienen oídos”.
Entonces tomas la decisión que muchos cubanos, de cualquier color, creencias, aspiraciones y valores asumen: EL EXILIO, un exilio para muchos con mayúscula, duro, agresivo, incomprendido pero necesario.
Nunca un ser humano abandona su Patria si en ella encuentra todo cuanto necesita para una vida real, cierta y lógica.
Triste.




La triste historia del hambre del cubano.

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No sé en qué maldito momento Fidel Castro entendió que el verdadero control sobre el pueblo cubano era mantenerlo en la lucha diaria por la supervivencia más elemental. Desde la Sierra Maestra ya tenía una mentalidad de restricción que aplicaba con mano dura sobre la tropa, dicen que desde siempre fue muy parco incluso a la hora de profesar sus sentimientos, de ahí que desde el mismo primero de enero de 1959 se tejiera sobre el pueblo cubano la negra sombra del racionamiento y la escasez.
Desgraciadamente jugó con ventaja sobre nosotros, nos envolvió como caramelos en una historia de altruismo, solidaridad internacional, igualdad y equidad manipuladas que creímos fielmente porque: ¿Cómo no seguir al hombre de barba rala que había derrotado militarmente a un “poderoso ejército”?
Sin darnos cuenta le dimos carta blanca, bien blanca, casi transparente, para humillarnos, aplastarnos, silenciarnos, vejarnos, violarnos y que él y sus secuaces se hicieran dueños de la tierra y el alma de todos, a gritos de ae, ae, ae la chambelona (a ritmo de conga) cantados, coreados y repetidos hasta la saciedad por nosotros mismos.
Fidel Castro estudió y superó a los clásicos del terror como nadie en toda la historia de la humanidad. Siempre supo, por su propia experiencia, que cuando el hombre no tiene que pensar en conseguir trabajo, casa, tres comidas calientes para él, su familia y condiciones elementales de vida entonces pide más: quiero un automóvil (fíjense que casi ningún edificio de viviendas, construido por la revolución tiene amplios parqueos o aéreas para comercios), quiero viajar, quiero que mis hijos estudien en otros países y/o universidades, quiero tener libertad de asociación según mis creencias religiosas y/o políticas, quiero poder decir lo que pienso ejerciendo mi derecho democrático y con esto ayudar al mejor funcionamiento del gobierno, quiero un país que se acerque al primer mundo, quiero “en fin, el mar” o “quiero lo que tenía que tener”. No, no y no cubano mío, porque cuando usted tenga todo lo que sea capaz de ganarse con su esfuerzo y su talento entonces querrá ser presidente de la republica y eso ni soñarlo “presidente sólo yo…”

He ahí la esencia de nuestra hambre y miseria, durante toda la historia revolucionaria, y fíjense que digo toda sin excepción, la clásica pregunta diaria de nuestras madres y en nuestros hogares es: ¿Qué comemos hoy? muy diferente al ¿Qué cocino hoy? de cualquier país con sentido común, esto sin contar zapatos para la escuela, ropa y demás necesidades que nos decían era divisionismo ideológico. Hasta para un ventilador, televisor, refrigerador o lavadora nos pusieron a competir en nuestros centros de trabajo, sembrando el odio, la envidia y la chivatería entre nosotros como algo que poco a poco paso a ser, desgraciadamente, parte natural de la idiosincrasia del cubano.
Hoy somos eso, un pueblo que lucha diariamente contra un plato vacio, contra un muro como horizonte pensando en la estrella redentora que caerá del cielo y salvará nuestra flaca existencia, todo tan normal que no logramos entender que el hambre fue siempre una política de estado y que magistralmente nos hicieron pensar y creer que era y es por culpa de otros (el embargo).




Negro con pespuntes negros: EL DOLOR.

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En Cuba muchas cosas provocan dolor. Muchas. No hay peor ciego que quien no quiere ver, mirar, sentir y decir la verdad.
El problema está en que todavía hay mucho comemierda suelto por ahí, y me perdonan la expresión.
La ceguera política ha sido el arma más eficaz del castrismo para subyugar a los cubanos.
La lista “dolorosa” es enorme y triste, eso todo el mundo lo sabe: la familia dividida, la desigualdad social, la falta de libertades cívicas, las prohibiciones de todo tipo, el mismo apellido en la presidencia del país por los siglos de los siglos, las flores que no crecen y la sabandija del diablo acabando a diestra y siniestra.
El dolor es una de esas palabras de las que nadie quiere saber, comprender o simplemente entender su significado. Al menos nadie que esté en su sano juicio. El dolor es comparable a tener que ponerte unos zapatos que te queden chiquitos y caminar muchas cuadras para asistir a una “actividad”. Muchos cubanos saben de qué estoy hablando.
Cada ser humano piensa y siente que su dolor es el más grande del mundo. Y con razón. El dolor que se siente es indescriptible e inenarrable, aunque la intensidad a veces se puede calcular por los gritos de quien sufre, padece, “calla y otorga”.
El dolor lleva marcas y deja marcas, la mayor parte del tiempo invisibles.
Los seres humanos nos hemos especializado en causar dolor, en hacer sufrir, en maltratar y lastimar a los demás aunque casi siempre nos ensañamos y somos más crueles con quienes nos quieren o están cerca de nosotros.
Un hombre que no ama daña porque el desamor es una de las principales fuentes de donde brota el maltrato, la violencia, la angustia, los abusos, la prepotencia y la intolerancia.
Los dolores del cuerpo se curan pero los del alma jamás.
Una mujer que infringe dolor se deshumaniza, desaprovecha la capacidad de crear la vida buena y se pierde en los laberintos de la infecundidad y la locura.
Un líder sabio, honesto, inteligente y humano no causa dolor a su pueblo, no descansa mientras uno sólo de sus integrantes este insatisfecho con su gestión u otros tengan que irse a dormir con hambre, mientras haya disparidad entre su mesa bien servida y la de sus ciudadanos, o cuando ha visto en la precariedad en que viven y en las terribles condiciones en que crecen los hijos ajenos.
El dolor que se siente y no le encontramos explicación es el peor de todos.
Un porciento significativo del pueblo de Cuba sufre y agoniza. El pueblo de Cuba lleva con el mismo sufrimiento más de 57 años. El dolor causado por el gobierno de los Castros a los cubanos no tiene alivio, empecemos por ahí, reconozcamos que lograron dañarnos desde la raíz y nos cambiaron hasta el gusto por el arroz con frijoles, por la vida y por la esperanza.
El castro-comunismo es una maquinaria destructiva que ha infringido todas las leyes de la decencia humana, es el monstruo que ha devorado la salud de los cubanos desde la raíz, cambiando la historia nacional y hasta manipulando la memoria de nuestros próceres.
Este gobierno, este sistema y sus seguidores cobardes y de conveniencia son los únicos causantes del dolor de los cubanos y este sólo será erradicado cuando decidamos unirnos y convertirnos en el gran analgésico de la patria.
Acetaminofen humanista contra politiquería castrista. Sugiero.




La violencia del castro-comunismo.

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El castro-comunismo nunca va a entender la LIBERTAD que tienen los hombres y las mujeres como un derecho con el que se nace, se vive y se muere. La intolerancia de estos personajes los obliga a repudiar violentamente cada idea, persona y grupo que no encaje en su patrón de razonamiento o entre por el aro, bien estrecho por cierto, de su ideología y sus intereses.
El ejemplo vivo de esta actitud es que Fidel Castro siempre mandó, dispuso, dictó, ordenó y obligó, jamás sugirió o propuso. Este individuo gobernó a Cuba con la primera persona del singular y adaptó a los cubanos a vivir bajo la siniestra sombra de sus caprichos y desvaríos. El hermano, Raúl Castro, no entra en esta ecuación porque es un heredero sin trono o un “mandamás” con sillón regalado.
El disco para los cubanos se nos ralló en “venceremos” y fuimos incapaces de dar un paso hacia adelante pero sí millones hacia atrás.
El castro-comunismo no le conviene a nadie. Quien quiera suicidar su economía, su libertad y sus derechos que adopte esta ideología y esa forma de gobierno, en unos pocos meses verá a presidentes muy ricos, tracatanes, edecanes y sumisos más ricos y el hambre y la miseria doblando las esquinas de sus países y la esperanza de vida metida en los cubos de la basura, así de fácil, rápido y sencillo.
Una sociedad violenta no necesita de “gaznatones y pescozones” públicos para nombrarse, sea cual sea. Un país es violento, aunque este en aparente calma, sólo por el hecho de que sus habitantes no puedan ejercer sus libertades y derechos como están previstos en la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. No nos engañemos ni tapemos el sol con un dedo.
En un país comunista ninguna persona puede ir “a su aire”. El control absoluto, la vigilancia, la censura y autocensura y los dogmatismos de un gobierno violento y abusador cortan la respiración y la vida de sus habitantes y los programan para decir y repetir las sandeces más grandes que se pueda uno imaginar: “Si, si, todo está bien mi Comandante”, “Al imperialismo no le tenemos ningún miedo”, “La cebolla pica y hace llorar”, “Socialismo o muerte” o “Por seguir tus huellas me embarré los pies”
Todos los seres humanos sabemos decir malas palabras y a muchos nos gusta, la verdad. Pero no todos podemos ser decentes y saber que cada cosa tiene su momento y su espacio y que el respeto a la idea ajena es imprescindible aunque no estemos de acuerdo y, si no sabemos responder con elegancia, es mejor callarnos, hacer silencio y meternos la lengua en el…
Pero a los comunistas no les enseñan esto, todo lo contrario, los “ideólogos” de esta malformación espiritual inoculan en sus súbditos el discurso y las acciones violentas y provocadoras y las respuestas ofensivas porque los argumentos para el debate se los tragaron en sopas aguadas, frías y de aspecto libidinosas.
La conversación inteligente, el debate respetuoso, la palabra elegante, la idea sólida y bien argumentada y la actitud serena y calmada son asignaturas a impartir a estos elementos y recaderos castro-comunistas que pululan por todas partes. Esta será también una forma de combatir la contaminación ambiental y de luchar contra las consecuencias del cambio climático.
El mundo debe ser un espacio de paz, reflexión y futuro para nuestros hijos, un lugar donde no todos estemos de acuerdo pero si seamos capaces de extender nuestras manos y: ¿Darle un gaznatón a la violencia?




Fidel Castro y el chantaje a los cubanos.

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Fidel Castro y su gobierno utilizan el chantaje como método para permanecer en el poder, perpetuarse en nombre de la libertad, robarse y apoderarse de los bienes materiales producidos por otros y someter a los cubanos bajo una feroz dictadura: ¿de izquierda? No, error, de ningún lado, porque en la vida real ese engendro de sistema político no se sabe qué coño es, y me perdonan la expresión.
Dice mi amiga la cínica que la dictadura castrista es ambidiestra, por eso es la peor de todas.
La Revolución castro-comunista es esencialmente chantajista y exageradamente embaucadora. Fidel Castro y su aparato de inteligencia, entrenados por los servicios secretos de la URSS y Alemania Oriental fundamentalmente, pero que a mi juicio los superó con creces en cuanto a la excelencia por el brete, el chisme y la calumnia contra otros, siempre supo que la mejor arma contra sus enemigos o amigos, este hombre no entiende de fidelidad, era “saberles algo”, “llevarles la pullita”, “secretico, secretico es mala educación”, “si me pides el pesca’o te lo doy”, por lo que, sin el menor ápice de decencia y diplomacia, urdió contra todos un macabro plan de escuchas y grabaciones para esgrimirlos como su carta de triunfo cuando lo creyese conveniente.
Yo me imagino que hasta el hermano, Raúl Castro, este incluido en estos archivos de la indecencia y tengan de él alguna que otra grabación comprometedora y repugnante.
El chantaje es el alma de esa Revolución.
“Chantaje (del francés chantage), extorsión (del latín extorsĭo, -ōnis) es la amenaza de difamación pública o daño semejante para obtener algún provecho pecuniario o material de alguien u obligarlo a actuar de una determinada manera. El chantaje o extorsión es un delito en el ordenamiento jurídico de muchos países.”
Muy pocas personas en el mundo y en Cuba apoyan de a corazón a Fidel Castro y su combo de desafinados. Es muy difícil. Es increíble que seres humanos con dos dedos de frente adoren gratuitamente a un tipo y una Revolución que asesina sistemáticamente (de muchas maneras) a su propio pueblo y lo ha hecho por más de 57 años.
Aun con la extraordinaria maquinaria propagandística y con los miles de millones que le han sacado al pueblo cubano para mantener la imagen “del invencible”, la verdad que desmiente está ahí, más visible que nunca, el país cayéndose a pedazos, las personas pasando hambre, la prostitución más que un oficio convertida en insano deporte, los jóvenes queriendo escapar para cualquier parte, el alto índice de alcoholismo, los suicidios y la muerte en vida de miles y miles de cubanos.
“SI NO TE COMES LA COMIDA NO SALES A JUGAR”.
Los métodos de coacción empleados por los fulanos del “aparato” son extremadamente burdos y a la vez impresionantemente sofisticados aunque parezca una contradicción. Lo mismo te pueden inventar “un expediente” delictivo, que culparte de una indecencia o de algún rasgo “antinatural” según el criterio marxista-leninista (a mí esto me da mucha gracia), poner en tu boca palabras medio extrañas y nunca dichas por ti, quitarte la libreta de abastecimiento, retener a tu familia, expulsarte del centro de trabajo, calumniarte a ti y a los tuyo, en fin la lista de formas y maneras de chantajear es proporcional a la rabia y el miedo que sienten estos tipejos ante la posibilidad de perder el control y ser juzgados por crímenes de lesa humanidad.
Recuerdo cuando el sátrapa en jefe, con el mayor cinismo y desfachatez del mundo, hizo pública una conversación privada, que grabó sin autorización previa, con el ex Presidente mexicano Vicente Fox.
Ese es el método de los comunistas, se saben perdidos y atacan por cualquier vía aunque caigan en el deshonor, la perfidia, la ilegalidad y la traición.
Los cubanos sabemos del chantaje y la extorsión castrista, los conocemos bien porque casi todos, de una forma u otra, los hemos sufrido y padecido en carne propia, recuerden que, hace muy poco tiempo, cuando usted solicitaba o quería emigrar, por las razones que a usted le diera la gana, el gobierno te obligaba a “salir definitivamente del país” y te lo robaba todo: la casa, el carro (si tenias), la olla arrocera, todo, todo menos la memoria… gracias a Dios…