¿Es gratis la salud en Cuba? Los hospitales. (II)

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Nadie quiere estar ingresado en un Hospital cubano “para el pueblo”, es realmente un suicidio.
La universalización de los servicios sanitarios es el sueño de todos los gobiernos democráticos del mundo, lograrlo es la mar de difícil y muy pocos pueden hacerlo por razones que van desde la infraestructura de la salud pública de sus respectivos países hasta la fragilidad de sus democracias.
Nada en esta vida es gratis, todo cuesta, todo tiene un valor de cambio.
La salud y la educación en Cuba han sido utilizados como instrumento de cambio por parte del gobierno castro-comunista de La Habana para sus campañas y su demagogia nacional e internacional. Triste pero cierto. De forma oportunista y muy mezquina. Cuando le digo a cualquier interlocutor que me fui de Cuba porque la vida en mi país es una mierda me responden: “Si pero la salud y la educación son gratis”.
Ante esta creencia tan arraigada en el exterior es muy difícil convencer a alguien de que en realidad la salud y la educación en Cuba son muy caras, demasiado caras aunque Usted vaya a un hospital y no pague, crea que no lo hace.
La salud mental del cubano está bien jodida. Los que no tienen nada, es decir, no tienen de dónde sacar “o resolver” para sostener a sus familias porque no están posicionados en centros de trabajo donde se manejan divisas o recursos materiales importantes, o no tienen familiares en “la yuma” son los que más sufren. ¿Cómo alimentan a sus hijos? ¿Cómo los visten y calzan? ¿Cómo arreglan sus casas? Y muchos otros cómos para los que nadie tiene respuestas.
Los que si logran “resolver” algo, sea lo que sea, entonces viven con el susto diario de que los puedan agarrar e ir a prisión o sean expulsados de sus trabajos y “perder la teta de la vaca”.
Los cubanos que han logrado armar sus pequeños negocios privados son acosados constantemente por las leyes de prohibición o los “inspectores revolucionarios” que acechan como buitres esperando llevarse una buena tajada de cualquier cosa.
En fin, la cadena es enorme y las consecuencias las mismas, el cubano está condenado a vivir bajo un stress constante porque sencillamente la vida en Cuba se ha vuelto insana, enfermiza, maldita, desesperante, mísera y cara, muy cara.
Los hospitales en Cuba no escapan a la terrible situación de depauperación económica que ha provocado ese maldito gobierno. La mayoría de los hospitales cubanos fueron construidos antes de 1959 y el estado constructivo y el mantenimiento de los mismos está realmente en pésimas condiciones. Las instalaciones sanitarias, hidráulicas, la carpintería, las redes eléctricas y de iluminación y el mobiliario necesario para la comodidad de pacientes y acompañantes no son ajenos al desastre revolucionario, en realidad son de los renglones más afectados.
Eso sí, mucha pancarta y murales con consignas y arengas, fotos del mequetrefe en jefe con alguno de sus discursitos y sus mierdas y el “bloqueo”: salvaje animal que clava su ponzoña sobre el pueblo cubano y provoca que no haya agua en los baños y ni una aspirina para “este dolor de cabeza que me está matando”.
Un “señor”, cantante él, bastante mediocre por cierto, que por su falta de talento ha devenido en comisario propagandístico del régimen, agrede mi artículo anterior y a mi persona con palabras soeces y me envía imágenes, como para restregarlas en mi cara, de tres hospitales que han sido remozados por su Revolución. Yo feliz de ver algo bueno si realmente estos centros le brindan servicio al cubano trabajador, humilde y de pueblo, pero: ¿Y los otros hospitales? ¿Y los de provincias? ¿Y los hospitales siquiátricos, los pediátricos, los maternos, los policlínicos y los consultorios médicos de la familia?
No, la desvergüenza de estos tipejos no puede llegar a tanto, debemos frenarlos, no hay nada que puedan decir o inventar para sostener por más tiempo la asquerosa mentira de que Cuba es una potencia medica mundial y la salud es gratuita y está garantizada para todo el pueblo.
Continuará…




La chivatería: ¿Es enfermedad o sinvergüencería?

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La chivatería en Cuba es un mal generalizado y bien arraigado a la Revolución castro-comunista. Los primeros “chivatos revolucionarios cubanos” surgen en tan temprana fecha como el 1 de Enero de 1959.
A los cubanos nadie tiene que decirnos qué es un chivato, es decir, darnos una explicación científica o técnica del término porque todos sufrimos o padecimos en algún momento de nuestras vidas la terrorífica acción de estos hijos de puta mal nacidos.
La Revolución castro-comunista lleva la chivatería en su esencia, la tiene calada hasta el tuétano porque gracias a esta asquerosa característica de algunos seres humanos es que ha logrado sobrevivir por tantos años. Dice mi amiga la cínica que los comunistas los crían en cochiqueras espirituales y cuando están bien cebados con la imagen del asesino en jefe y todas sus doctrinas de mierda los reparten a razón de uno por cada tres o cuatro cubanos. Para mi exagera un poco.
Los chivatos en Cuba ejercen su oficio para obtener beneficios o prebendas, incluso a muchos les basta con una simple palmadita en el hombro o alguna que otra medallita simbólica para que les cuelguen en el pecho a modo de genitales masculinos. Algunos son públicos, conocidos y actúan con impunidad porque reciben la protección del gobierno y de los órganos represivos de la Seguridad del Estado. Otros, los más peligrosos, hacen su labor desde las sombras informando a las autoridades competentes de la vida y obra de quienes le rodean, de sus compañeros de trabajo, sus vecinos, conocidos, amigos, familia y si fuera necesario hasta de la madre que los parió.
Los chivatones públicos que actúan a lo descara’o son asquerosos, nauseabundos, despreciables y repugnantes, no sienten vergüenza de la repulsa que causan en el resto de las personas y se pasean muy orondos exhibiendo su condición de intocables y de ser incluso más revolucionarios que el chivatón en jefe: “combatividad compañeros, combatividad”.
Fidel Castro fusiló a los chivatos que sirvieron a la tiranía de Batista, muchos de ellos lo hicieron por miedo, pero Castro no perdonó a ninguno. Criticó y castigó con rudeza esta vil acción porque según el costó la vida a más de uno de sus valiosos compañeros. En realidad se sabe que con este pretexto eliminó a muchas personas que le resultaban incómodas aprovechando la efervescencia fidelista de los primeros años de los 60s y así limpió el camino y preparó al país para la gran patraña que estaba tramando.
Y yo pregunto: ¿Entonces los chivatos de ahora, los formados por la Revolución castro-comunista, son “fusilables” también? Esos que tanto daño han causado a los cubanos enviando a muchos hombres y mujeres a cárceles injustas e incluso a la muerte, bien, este será un tema para discutir en el futuro pero es bueno que tengan conciencia de este dato histórico, si Fidel Castro lo hizo e incluso muchos lo aplaudieron, entonces…
El chivato revolucionario es un oportunista consumado, esconde sus fechorías tras la delación a otros porque se aprovecha de que en Cuba los que vigilan nunca son vigilados. Roba a las dos manos donde quiera que puede y en el interior de su guarida se burla de Fidel Castro y el comunismo, pero cumple su función, le es útil al gobierno porque, entre otras muchas cosas, sirve de instrumento de coacción sobre el pueblo, de intimidación y de: “Cuidado hay perro y muerde”.
La chivatería no es una enfermedad, no es siquiera una actitud decente o responsable, humana o lógica, la chivatería es un arma fascista utilizada por los gobiernos totalitarios para perpetuarse en el poder y coaptar las libertades de los seres humanos al sentirse vigilados constantemente por otros, es la muerte de la decencia y la transparencia entre las personas, un mal que daña de raíz a los pueblos, las naciones y la vida.
¡Ay Fidel cuánto daño le has causado a los cubanos!




Los guarapitos meapostes de Fidel Castro. (III)

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Maximiliano era un tipo “normal” hasta que se jubiló, digo normal porque no pasaba más allá de las chivaterías comunes de los comunistas que viven en cualquier cuadra cubana: que si fulanito no hace las guardias del comité, que si esperancita tiene demasiados maridos pa’ ser tan joven, que si el otro no trabaja y come caliente to’ los días, que vi a menganita el otro día con un yuma, que en casa de los García nadie hace trabajo voluntario y así, como quien no quiere las cosas, era portavoz de la vida y obra de todos cuantos vivíamos en su entorno.
En el barrio todo el mundo lo detestaba y aborrecía pero al final lo saludábamos con displicencia porque sabíamos que el Jefe de Sector, el del Partido de la zona, el de las verificaciones laborales y algún que otro tipo vestido de civil, y desconocido para todos, iban a su casa a “tomar café”.
Maximiliano no dejaba pasar la más mínima ocasión para soltar sus discursitos y sus mierdas defendiendo a la Revolución y a papá Fidel, como a él le gustaba llamar al sátrapa, cogía una tribuna espesa donde quiera que tuviera oportunidad para repetir y repetir la misma propaganda del gobierno y defender esa porquería de Revolución sin que le diera la más mínima vergüenza.
Hasta aquí esta es una historia muy común en la Cuba de los Castros. El gobierno multiplicó a estos imbéciles como parte de su sistema represivo y de propaganda a gran escala, les dio tres o cuatro diplomas y algunas medallas y los soltó en medio de la vida para utilizarlos como escuchas, como sus termómetros medidores del descontento popular y como sus informantes desinformados para, más que todo, mantener el terror y la coacción sobre el pueblo de Cuba.
Fidel Castro lo sabía y los utilizó miserablemente, hombres y mujeres de mentes cuadradas y ojeras de caballo que sólo saben respirar en una sola dirección, especialistas en no querer ver más allá de sus dos pasos bien contados y morir con la boca llena de Revolución y el estómago vacio si el dictador en jefe se los ordena.
Por desgracia para los cubanos de estos mequetrefes políticos todavía hay muchos en Cuba haciendo daño, aunque también los hay que viven fuera, que se fueron a otras tierras huyendo del hambre y la miseria y cambiaron “el verde olivo por el verde dólar” a lo descara’o y aun así siguen con sus ojeras de caballo cantando y balbuceando a favor de un gobierno que los engatusa, los utiliza y en el fondo los detesta.
A Maximiliano le dieron la tarea de hacer rondas nocturnas como vigilante “profesional” en la cuadra. Por un dictamen del gobierno todos los hombres y mujeres jubilados, militantes del partido comunista, podían formar parte de este nuevo “ejército” de revolucionarios y recibir un dinerito extra, pero sobre todo ayudar a la Revolución porque el enemigo se estaba volviendo muy fresco y muy atrevido.
Recuerdo que le dieron una camisa militar y un palo, el se busco un cinto donde engancho su arma vengativa y se pasaba la noche caminando de esquina a esquina, con los ojos botados para afuera de tanto cansancio y una cara de mierda que mas que miedo propiciaba a la burla y al choteo, pues estos guardianes de la Revolución se convirtieron en el hazme reír de todos cuanto tropezábamos con ellos ya que parecían esperpentos revolucionarios en la mitad de la noche.
Como mismo los pusieron los quitaron, parece que los del gobierno no pudieron soportar el ridículo y las bromas del pueblo que, como es bien sabido, no perdona las estupideces y convierte la mediocridad en burla y la idiotez en deshonra.
Maximiliano no hizo más su ronda nocturna aunque si siguió con sus discursitos, sus mierdas a favor de los Castros y la Revolución, la chivatería y vigilar, los ojos bien abiertos para informar todo cuanto hacíamos o dejábamos de hacer los vecinos de aquella cuadra, porque como él mismo decía: “Moriré con la lengua afuera como todo buen comunista”.




Una “pobre” diabla.

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Yo estoy seguro que esta tipa es la que esta detrás de todos los inventos “rauleros”. Los de ahora digo, los de adueñarse de las principales fuentes económicas del país y repartirlas entre el clan familiar con vistas a un futuro sin papá. Por supuesto que en su ecuación están excluidos los hijos del otro, los del hermano mayor, el loco de la moringa: “a esos que nos ignoraron todos estos años y se creyeron superiores a nosotros no les vamos a dar ni coj… ¡que se jodan!”.
Los inventos de antes no, esos son únicamente exclusividad del padre: las traiciones a compañeros valiosos, los fusilamientos masivos, su inoperancia e incompetencia, las pendejadas a lo largo de la historia, sus nombramientos inmerecidos como jefe del ejército y el traspaso de los poderes del estado a su nombre cuando el otro sinvergüenza enfermó de muerte. Son muchas las barbaridades y atrocidades que pudieran enumerarse pero no quiero apartarme del tema principal que es sobre esta variante de viuda negra traicionera y mortal.
Mariela Castro es una experta del cinismo, la doble moral y el triple discurso. No tiene límites para defender la desfachatez del padre en público ni para aupar al tío dictador y hablar de él como si fuera un viejito sabio y bonachón carente de toda maldad, aunque en realidad uno siente cierta hipocresía en su voz cuando se refiere directamente a Fidel Castro.
Mariela Castro ha vivido toda su vida dentro del monstruo y conoce todos sus secretos y modus operandi, su gula, su voracidad, su odio, su desprecio por los humildes, su racismo y sobre todo su homofobia, por eso esta permeada de todos estos rasgos y es un producto directo de ese sistema que le dio vida, gustos, caprichos y una actitud ante la vida que, en realidad, le es muy difícil ocultar.
Esta es una mujer siniestra, vergonzosamente manipuladora y oportunista que aprovechó todo su poder para adueñarse del excelente trabajo realizado por la sicóloga alemana Mónica Krauss, referente a formar una educación sexual genuina para los cubanos, y convertirlo en el Centro Nacional de Educación Sexual, dándole un sentido “aperturista” a favor de la homosexualidad y de paso hacer campaña proselitista para tratar de limpiar la imagen de su familia en la responsabilidad que tienen directamente en la formación y concreción de los campos de concentración nazis UMAP, no tienen otro nombre.
La situación explosiva del país necesitaba ciertos matices de libertades sociales y esta fue una de las vías que encontraron estos sádicos para engatusar a la opinión pública nacional e internacional de las aperturas que caracterizan a este “nuevo” gobierno. Puro cuento. Mariela Castro es un ser completamente homófobo, todo su discurso es una burda mentira y la prueba está en que es incapaz de aceptar que los deseos del cuerpo, la mente y los genitales tienen relación directa con las necesidades de libertad, independencia económica, política y social de los seres humanos.
Este es el triple discurso de Mariela Castro, al final su propia trampa, es incapaz de sostener un diálogo coherente con una idea política diferente porque sabe que no tiene argumentos y se le va a derrumbar el teatro que se ha construido con plumas, lentejuelas y congas multicolores. Es una pobre diabla.
Siento pena por los hombres y mujeres que la siguen y le creen (homosexuales o no) y no se dan cuenta de la manipulación de la que son objeto por parte de esta mujer y toda la engañifa represiva que tiene detrás.
Mariela Castro ha devenido en una especie de “Santa” moderna y artificial y quienes gobiernan la han ido posicionando cada vez más en las estructuras de poder hasta que… vivir pa’ ver cubanos.




¿Es gratis la salud en Cuba? (I)

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Nadie quiere enfermarse, pero en Cuba mucho menos. Aun con la gran campaña orquestada por el gobierno castro-comunista de La Habana desde hace más de 50 años de que nuestro país es una potencia médica mundial, la realidad objetiva, la concreta, es que el cubano de Cuba, el hombre y mujer humilde de pueblo, cuando se enferman sufren doble, triple o vaya Usted a saber cuántas veces.
Este es uno de los temas más sensibles sobre el que voy a escribir. Duele hacerlo. Y lo hago desde la razón y la experiencia que viví cuando mi madre enfermó y la hospitalizaron en el Hospital Clínico Quirúrgico de 26, en la capital cubana.
Historias y vivencias como la mía hay muchas, muchísimas, cada cubano tendrá su opinión porque es muy difícil salir ileso, a nivel del alma, digo, cuando se ha tenido a un familiar, a un amigo querido o simplemente a un conocido ingresado en un hospital cubano “para el pueblo”.
Los ojos son para ver, el cerebro pa’ pensar y la vergüenza para…
La asistencia médica en Cuba es, según Fidel Castro, “gratuita”. Digo asistencia médica porque la salud es otra cosa y esta, en nuestro país, sale más cara que el carajo.
En Canadá la asistencia médica es gratis. Una vez se obtiene el permiso de residencia permanente el gobierno te entrega una tarjeta (Health Card) con la cual se accede a todos los servicios médicos de primer nivel. Por otra parte nunca he visto ni una sola proclama, pancarta, discurso, alarde, arenga o a un político de cualquier partido vociferando que Canadá es una potencia medica mundial.
No voy a entrar en detalles de si Usted paga estos servicios con sus impuestos o no, este no es mi tema, ni tampoco voy a explicar el acceso que tenemos a todos los medicamentos y mucho menos publicar fotos de la red sanitaria canadiense y sus ventajas, no sería justo, pero si trataré de demostrar la mal sanidad o la manipulación de los castro-comunistas repitiendo y repitiendo que los cubanos tenemos la mejor red y el mejor servicio de salud del mundo.
Insisto en esta pregunta que formulé en un artículo anterior: ¿En una ciudad que quintuplicó su población en todos estos años, como Ciudad de la Habana, cuántos hospitales ha construido realmente el gobierno de los Castros para el pueblo? Me gustaría que me ayudaran a nombrarlos.
La salud de un pueblo son muchas cosas, son varios los parámetros que hay que medir para catalogar o valorar de positivo o negativo este renglón tan importante en la vida y en el desarrollo de una nación.
Como no soy un especialista en este tema, en realidad de muy pocos o ninguno, trataré de referirme de forma general a los que considero más importantes desde mi punto de vista: la salud física y la salud mental.
“La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psíquico y social. Afecta la forma en cómo pensamos, sentimos y actuamos cuando lidiamos con la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones…”
Es obvio que en Cuba, para gran parte de los cubanos este aspecto está bien jodido, no puede existir una buena salud mental cuando se tiene que sobrevivir diariamente, en el exacto sentido de la palabra, en la búsqueda de lo más elemental que son los alimentos para nuestras familias y nuestros hijos.
Lidiar con la vida en Cuba es una tarea titánica y: ¡Déjense de arenguitas y discursitos torcidos de una vez y por todas comunistas de mierda! ¡Basta ya de la misma cantaleta aprendida del fulano en jefe y repetida hasta por gusto! ¡Pongan los pies en la tierra y acepten el fracaso de ese sistema!
No es justo, la verdad “verdadera” sobre este tema sólo la tiene el pueblo de Cuba, ese pueblo al que se niegan oír y sólo utilizan para orquestar y hacer sonar sus campanas ideológicas y venderle al mundo que el socialismo y Cuba son el paraíso terrenal.
Únicamente el cubano de a pie sabe de qué estoy hablando.
Continuará…




El Partido Comunista: ¿Parte a la mitad o completo?

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Si un comunista en Cuba se para en el medio de la calle y grita: ¡Fidel Castro me cago en la madre que te parió! Automáticamente, sin juicio previo, lo expulsan deshonrosamente de las filas del Partido y, sin oír sus argumentos, sin permitir que el infeliz explique las razones de su alarido, el por qué de su “blasfemia”, lo mandan al carajo y sin derecho a protestar.
En la vida real yo creo que esto nunca ha sucedido. Ningún comuñanga en su sano juicio se atrevería a tanto, a semejante “suicidio en vida” porque recibiría, entre otras muchas cosas, una cantidad olímpica de patadas anales en desayuno, almuerzo y comida. No, estos tipos con carnet de militantes “limpios y puros” se quieren mucho para eso.
ACLARACION: No estoy incitando a nadie, no se guíen por mí, no me hagan caso, miren que las botas de los militares son bien duras.
¡Arriba todos de pie y aplaudiendo!
He dicho todo lo anterior, a modo de una muy seria introducción, porque pienso que en realidad el Partido Comunista de Cuba ni es Partido y mucho menos es comunista, que de toda esa rimbombancia militante solo tiene el nombre y la mala idea. Mi tesis es que este partido más que comunista es fidelista o es fidelista y nada de comunista.
El Partido Comunista existía en Cuba antes que Fidel Castro. Me contaban los amigos viejos que tuve en mi juventud, me encantaba escuchar sus anécdotas “del tiempo de antes”, que este lo formaban tres o cuatro gatos y que tenían fama de andrajosos y de muertos de hambre, por eso nadie los quería y la mayoría del pueblo los detestaba. A mí no me crean. Incluso hasta Fidel Castro, en la Sierra Maestra y en los primeros años de la década de los 60s, no se cansaba de decir que él no era comunista y que nunca lo sería.
¿A cuántas personas fusiló o desapareció este tipo por negarse a seguir sus mentiras y sus babosadas?
La “gran estafa” de la Revolución de Fidel Castro, su cambio de posición ideológica y convertirse en comunista de la noche a la mañana se debió, a mi juicio, a dos razones fundamentales: su alianza con la Unión Soviética (plena guerra fría y todo lo que significaba en su “guerrita” personal contra los Estados Unidos) y darse cuenta de que la única manera de permanecer eternamente en el poder era a través de la implantación en Cuba de “la dictadura del proletariado”, la creación de una sociedad con partido único y convencer a los cubanos de que el comunismo era la ideología más pura que “ojos humanos habían visto”.
En la vida real el 80 o el 90% de los comunistas cubanos no saben qué coño es el comunismo ni para qué sirve, sólo saben que Fidel Castro dijo que ese era el Partido que necesitábamos y ya Ustedes saben: se formó la conga de los lengüilargos, como dice mi amiga la cínica.
El comunismo es una mierda, yo digo que es nombre nada más porque en la práctica no existe, nadie lo ha visto ni lo ha podido tocar, y en todos los países donde se impuso lo único que consiguieron fue desastre, muerte y mucha miseria, al menos para la mayoría de los pueblos.
La comparsa fidelista es extrema en “combatividad” y actitudes aguerridas, nunca se han enfrentado a nadie más que a los cubanos que no son como ellos, les han hecho la vida imposible con sus denuncias y sus atropellos y han creado una diferencia de clases en nuestra Patria que ha sido de lo peor engendrado por esa terrible maquinaria ideológica, oportunista y mezquina: “Si eres militante pasa tú primero”.
Para terminar quiero que se fijen en este dato: Los tipos que más le han robado (en cantidad contante y sonante) al erario público cubano en estos 57 años, todos han sido o son militantes del Partido Comunista de Cuba. La lista, “increíblemente”, es un poco larga.




Las colas en Cuba, otro “logro” de la Revolución Castro-comunista.

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En Cuba hay que hacer colas para cualquier cosa. El cubano vive y muere pidiendo el último y preguntando: ¿Qué sacaron? Por eso la Revolución castro-comunista es sinónimo también de tumulto, aglomeración, filas, sudores, desesperación, hastió, aburrimiento, obscenidad y “caballeros despejen que esto se acabó”.
Las colas cubanas son las más largas en la historia de la humanidad, largas en dimensión y en el tiempo, es increíble cómo un pueblo ha podido sostenerse por tantos años, más de 57, si para obtener lo imprescindible, lo elemental, lo necesario, lo pedestre, tiene que perder horas y horas esperando a que le toque su turno.
Las colas en Cuba tienen vida propia, son el reflejo de la miseria y la necesidad que sufren los cubanos, de la ineficacia administrativa de un gobierno absurdo, de las imposiciones políticas que nada tienen que ver con la oferta y la demanda, la mediocridad de ministros, funcionarios y dirigentes del socialismo, de los caprichos estúpidos de Fidel Castro y de la inexistencia de un mercado competitivo, autónomo, “feroz”, libre y sin tanta “controladera” por funcionarios del Estado comunista.
Yo nunca he entendido como a Fidel Castro no le daba vergüenza pararse a hablar tanta mierda de los “logros” de su Revolución si la prueba más irrefutable de su fracaso y de su mediocridad son las colas que tenemos que hacer los cubanos hasta “pa’ mear o pa’ cagar”, y les suplico perdonen esta expresión, pero creo es la que mejor ilustra la desesperación que sentimos todos ante la idea de tener que salir a resolver algún problema o comprar cualquier alimento o un artículo de primera necesidad.
Los comunistas son cínicos e hijos de puta, no me cabe la menor duda, para donde quiera que usted mire en Cuba encontrara a un grupo de cubanos de uno en fondo o en molotera esperando a que llegue o vendan algo. ¿Qué mayor prueba necesitan? ¿Qué esperan para reconocer públicamente que son unos mierdas y unos inoperantes? ¿Hasta cuando hemos de esperar los cubanos?
Y no me vengan con el cuento del embargo y que por culpa de esta política del gobierno de Estados Unidos los cubanos estamos como estamos, no me jodan, ya esta bueno de tanto abuso y de las mismas justificaciones, no, no y no.
Con respecto a este tema del embargo económico (o como ellos le dicen bloqueo) voy a reafirmar una idea que plantee en un artículo anterior: Fidel Castro se autoerigió como salvador del pueblo cubano, prometió villas y castillas para que le creyéramos que era el portador de la verdad, la justicia, la abundancia y la buenaventura, que entregaría su vida para que los cubanos fuéramos felices y gozáramos de la mayor prosperidad con la que un pueblo podría soñar en toda la historia de la humanidad y bla, bla, bla, bla, bla…
Nada cierto, todo pura mentira, vulgar y asquerosa mentira de este tipejo ególatra y mitómano empedernido que lo único que trajo para Cuba fue una profunda miseria que nos ha calado los estómagos, los cuerpos, la mente y la conciencia a los cubanos: ¿Quién es el último?
La realidad es que a Fidel Castro nadie lo erigió como presidente, nadie quiero decir en consulta popular, en votaciones libres y democráticas, Fidel Castro armó toda una “camancola” mafiosa y se adueñó de Cuba y de todos sus cubanos, sin darnos ni la mas mínima opción de voz y voto para removerlo o simplemente demostrarle que es un ineficiente, un criminal, un dictador y un hijo de puta.
Fidel Castro es la cola cubana, es su responsabilidad.
¿A que Usted nunca ha llegado a una cola en Cuba, ha pedido el último y le ha respondido “yo” el loco de la moringa o su mujer?




Por eso me fui de Cuba.

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Un amigo nuevo, no cubano, honesto, sensible y cándido me pregunta con mucho respeto: ¿Por qué te fuiste de Cuba?
Normalmente yo siempre respondo a esta pregunta con un discursito que me he aprendido con los años y que es el resultado de las muchas rabias e impotencias acumuladas por no soportar la vida en un país donde la vida misma es insoportable.
Discursito a parte ahora me doy cuenta que la respuesta a esta pregunta es bien compleja, muy complicada y difícil, y me imagino que lo será también para muchos cubanos que como yo un día decidimos dejarlo todo y embarcarnos en la gran aventura de nuestras vidas: el exilio.
No voy a entrar en causas, consecuencias y motivaciones del por qué las personas emigran en el mundo, esto lo dejo a los científicos, yo sólo me limitaré a responder la pregunta de mi nuevo amigo querido con la mayor honestidad que permite mi memoria y mi decencia.
Sólo un dato que siempre me ha gustado: El hombre primitivo “emigraba” en busca de mejores condiciones climatológicas, mejores zonas de caza, pesca y en general mejores condiciones para la vida, con la suerte de no necesitar pasaporte, permisos de entrada, de residencia, permisos de trabajo y “permisos de salida”.
Los cubanos somos patriotas en el más grande de todos sus significados, no hay un cubano que yo conozca que no me diga que ama a Cuba, que la añora, que la extraña, que la sueña, que la llora y que la sufre.
La cubanía es un sentimiento que está por encima de ideologías, pataletas políticas, gobiernos eternos y caducados, dictámenes judiciales, leyes mal nacidas, imposiciones mezquinas o constituciones oportunistas.
La cubanía es un pan con guayaba y queso blanco, un guaguancó, una buena rumba, un guarapo bien frio, un café colado con tetera, una mulata, un negro, un blanco, un chino, un sol que raja las piedras, agua pa’ Mayeya, el mar, un trago de aguardiente, la mujer de Antonio, el Malecón, el parque del pueblo, el aguacero y los vientos de Mayo, un bolero, los Industriales, la novia y el novio, los vecinos, sentarse en el portal de la casa o en la calle a conversar, los tamales, jugar cuatro esquinas, el ciclón del 26, el choteo, el doble nueve, un puerquito asado, el barrio, la cerveza fría, los durofríos de la Gallega a 0.20 centavos (en mi época), la poesía, la Iglesia, el santero y la espiritista, la hora que mataron a Lola, los rolos y las chancletas, el primer amor, el arroz con leche me quiero casar, el pudin de mi madre y todo lo que Usted quiera agregar y que le traiga los mejores recuerdos.
Con todos estos argumentos Usted entenderá cuán difícil resulta para un cubano abandonar la Patria, desprenderse de todo, cerrar los ojos y sentir que va a perder la vida que vivió y que amó así, de un tirón. En mi caso fue una decisión largamente manejada con mi esposa, debíamos hacerlo para sacar a nuestros hijos que, en la vida real, era la causa fundamental de nuestra “locura”.
Ahora en el tiempo me doy cuenta que uno vive en Cuba de a poquito, de hora en hora, que el futuro no existe y que la gota a gota de esos instantes mal vividos son los que te llevan a querer emigrar, a querer cerrar la puerta tras de ti y tirar la llave lo más lejos posible porque todo lo que respiras es mentira, es falso y es sólo una promesa que, lo sabes bien, nunca la van a cumplir.
Pues si mi amigo muy querido, por eso me fui de Cuba, y aunque me duele en el alma reconocerlo sigue siendo por ahogo, tristeza y un poco de cobardía…




Nunca responderé a tus agresiones.

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Tengo por ley, disciplina, hábito, auto imposición y porque me da la gana no responder nunca a los ataques, amenazas, agresiones e intentos de humillación de mis opositores en los grupos de facebook donde publico mis artículos y en mi blog Por Eso Me Fui De Cuba.
Con mi edad, voy a cumplir 54 años, gracias a Dios, muy pocas cosas humanas me son ajenas, parafraseando con humildad al más grande de todos los cubanos, he visto mucho, aprendido algo, escuchado demasiado y sentido bastante en este pedazo de vida que me ha tocado vivir.
En varias ocasiones lo he dicho y reafirmado porque considero que es mi mejor manera y mi mayor arma contra la insensatez, el oportunismo castro-comunista, la mediocridad, la falta de coherencia, de argumentos sólidos, de la verdad, de la realidad, de los valores morales, del exceso de estupidez y la mal sanidad de las huestes castristas y sus lameculos.
Yo soy incapaz de agredir o amenazar a nadie tenga la opinión política que tenga, aun cuando yo esté en total desacuerdo. Considero la libertad de la mente y el espíritu como la conquista personal más grande del hombre a través de la historia y nadie tiene derecho a menospreciarla y mucho menos prohibirla.
Mis artículos son personales, son mis vivencias, mis aprehensiones, mis sustos, mis dolores, mis risas, mis olores, mis frustraciones y sobre todo la vida que he tenido que vivir en Cuba y fuera de ella, todas emociones que cuento a mi manera, con mis escasos conocimientos de gramática castellana, de datos históricos exactos, de la “verdad” del poder, de la vida, obra y milagros de los Castros y la cúpula que lo rodea y que son los artífices de toda esta desgracia que tuvimos y tenemos que vivir los cubanos.
Mis impresiones sobre este gobierno y los hechos y realidades que cuento o trato de ilustrar llegaron a mí como llegan las noticias al cubano de pie en un país donde la prensa y la información son manejadas y manipuladas por los comunistas. Así que a mí no me culpen si digo que Fidel Castro es esto o Raúl Castro aquello y levanta algún tipo de roncha entre su tropa de “fieles seguidores y amorosos huele peos”.
Un tema si quiero dejar bien claro y lo voy a escribir con mayúsculas para que se entienda bien: NO CRITICO, ODIO, DESPRECIO O ABANDONO AL PUEBLO HUMILDE DE CUBA, todo lo contrario, mi razón fundamental es denunciar desde mi perspectiva los males que considero lastiman y laceran sistemática, innecesaria e inmerecidamente a ese pueblo.
Mi lucha personal es contra los opresores del pueblo cubano y quienes les mantienen en el poder a toda costa con sus falsos discursitos, sus loas, sus temores a tener que rendir cuentas ante el pueblo por sus atropellos, sus guataconerias desproporcionadas y sus actitudes de majases arrastrándose en estiércol ajeno, estén donde estén y vivan donde vivan. A todos los considero CONTRACUBANOS por su servilismo a favor de la maldad y la opresión castro-comunista.
Contra estos tipejos no me mido ni tengo reparos, aunque también son cubanos y me duela reconocerlo (desgraciadamente cubanos somos todos) nunca dirigiré mis opiniones a título personal o publicaré en sus páginas a menos que sean los sátrapas en jefes y sus secuaces históricos.
Para los CONTRACUBANOS todo el que no piense como ellos deja de ser cubano, triste pero cierto.
Yo me autodefino como un castrófobo empedernido a ultranza y un cubano natural por amor y porque quiero.
Para terminar insisto en esta idea: Si en Cuba no estuvieran gobernando los Castros y el país funcionara con normalidad y democracia, porque tenemos potencialidad para lograrlo, yo nunca hubiera abandonado mi Patria, mi barrio, mis amigos, mi sol, mi mar y, definitivamente, mis historias de amor y otras que no lo fueron tantas.




El castro-comunismo es el peor de los huracanes para Cuba.

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Cuba es tierra de desastres naturales: ciclones, huracanes, sismos, largos períodos de sequía, inundaciones, plagas y otras tantas locuras de la naturaleza. El problema es que a los cubanos nos cuesta mucha trabajo recuperarnos de ellos y, en el mayor de los casos, no logramos hacerlo nunca.
Ante la amenaza de cualquiera de estos fenómenos la población tiembla, llora, sufre, se altera, alucina y enloquece porque sabe lo que le espera y el estado de indefensión en que va a quedar una vez termine el paso de la destrucción.
El gobierno castro-comunista de La Habana se “preocupa” porque no halla pérdidas de vidas humanas o de animales de ganado mayor. Esto es pura propaganda para exhibir las estadísticas de “salvados” como uno de los logros de la Revolución y poder gritarlo a los cuatro vientos y compararnos con el resto de países del mundo. No, lo que si nunca publican es el después, cómo los cubanos se pasan años para poder sobrevivir a los desastres, derrumbes, pérdida total o parcial de sus viviendas y pertenencias y muchos mueren de desesperación y tristeza por la falta de atención y recursos para reparar sus casas, sus vidas y sus almas. Estas muertes debían anunciarlas también como consecuencia directa de las catástrofes y dejar a un lado tanta politiquería barata y que si la Revolución es esto o es aquello.
Los animales de ganado mayor en Cuba son muy fáciles de proteger porque casi no hay, la industria pecuaria cubana ha sufrido sistemáticamente la peor de todas las inclemencias del “tiempo”: un gobierno ineficiente, disparatado, incompetente y anti-popular. Si quieren entenderlo mejor, con argumentos más sólidos, pregúntenles a las madres cubanas qué pasa cuando sus hijos arriban a la edad de siete años y el “famoso” vaso de leche.
Los comunistas cayeron sobre Cuba, después de 1959, peor que una plaga de dimensiones bíblicas. Lo contaminaron y lo arrasaron todo. Destruyeron la infraestructura nacional y los avances de progreso logrados por la Republica y la dictadura anterior sin miramientos y sin remordimientos. Cambiaron la historia nacional e intentaron transformar la mente y el espíritu de los cubanos a su favor, generando el mayor desastre socio-cultural que ha sufrido un pueblo a lo largo de la historia pasada, presente y futura.
Fidel Castro es el máximo responsable de tanta destrucción y muerte física y espiritual de los cubanos. A mi juicio es un genocida solapado que supo ocultarse muy bien tras “una labor humanista” y una Revolución “por y para los humildes”.
El gobierno castro-comunista de La Habana ha tenido más de 57 años para componer el país y brindarle calidad de vida a los cubanos, pero no lo hace, no muestra el mayor interés porque el pueblo salga de la miseria, la desesperación, la lucha cotidiana por la subsistencia y la desesperanza. Les muestro un sólo ejemplo y lo hago a través de una pregunta: ¿En una ciudad que quintuplicó su población en todos estos años, como Ciudad de la Habana, cuántos hospitales ha construido realmente el gobierno de los Castros para el pueblo?
Para terminar quiero dirigirme directamente a los Señores que ponen nombre a los ciclones y huracanes que pasan o se forman en el mar Caribe: No sientan vergüenza o tengan miedo de nombrar a uno de estos meteoros devastadores con el nombre de Fidel, los cubanos lo entenderíamos perfectamente y conoceríamos sus consecuencias demoledoras.