¿Quién asesinó a más cubanos Fulgencio Batista o Fidel Castro?



Voy a ser breve, muy breve, pues a raíz de un post que publiqué señalando las diferencias en cuanto a desarrollo económico se refiere entre las dictaduras de Fulgencio Batista y la de Fidel Castro, un grupo de “historiadores” del Quinto Regimiento de Milicianos Cibernéticos saltaron muy ofendidos y, acusándome de batistiano y de cuanta mierda ustedes se puedan imaginar, han intentado convencerme de mi total desconocimiento de la Historia de Cuba y de mi mercenarismo al servicio de la CIA y de la “mafia” de Miami.
¡Ja, ja, ja Ricardito Bond 008, te pongo el mocho!
Pero bien, voy a empezar aclarando que no soy batistiano porque, sencillamente, no comulgo con las dictaduras sean las que sean y vengan de donde vengan, pero ese es otro tema.
Lo que sí me declaro públicamente es un profundo admirador de la excelente prosperidad económica que se logró en Cuba después de 1952 y, no lo digo porque me lo enseñaran en la escuela, pues nací después de 1959, si no porque me lo contaron mis padres y, porque además, se lo escuché decir muchas veces a los viejos de mi barrio en aquellas deliciosas conversaciones bajo el farol de la esquina.
Yo digo que en Cuba, sin saberlo, muchos de mi generación conspirábamos contra la dictadura castrista desde que “éramos tan jóvenes”, porque había que ver el brillo en los ojos de todos nosotros oyendo aquellas historias “subversivas” del tiempo de “antes”.
Como muchos recordarán, porque también pasaron por eso, es que la Historia de Cuba, la que aprendimos a fuerza de repetir y repetir la misma cantaleta, se resumía básicamente en que Batista fue un dictador malo, muy malo y Fidel Castro un revolucionario bueno, muy bueno, buenísimo, algo así como: “Una luna tan brillante como aquella, que se infiltra en la dulzura de la caña…”. Pasa que Fidel Castro en realidad nos puso la caña a tres trozos y el azúcar amarga cantidad.
Pero bien para no perder el hilo con cancioncitas patrioteras, y que en más de una ocasión tuvimos que “interpretar” en los matutinos del colegio, cuando llegué al exilio, y tuve acceso libre a Internet, fue que conocí la otra historia de Cuba, la de verdad, la testimoniada por quienes la hicieron pasito a pasito, por quienes la sufrieron en carne propia, la que nos ocultaron los “ideólogos e historiadores” de la revolución castrista a sabiendas de que nos estaban mintiendo, que nos lavaban el cerebro con falsedades edulcoradas de hazañas “guerrilleras” para “encaudillar” a un tipejo como Fidel Castro que, en la vida real, no fue más que un oportunista, un pandillero, un delincuente y un cobarde.
Dice mi amiga la cínica que Fidel Castro fue un “genio” que la Internacional Socialista sacó de una botella de Chispae’tren, Huesoe’tigre o Bajateelblumer y nos lo zumbó a los cubanos por ser tan comemierdas y cantar tantas cancioncitas arengosas el 1 de Enero de 1959, a mi no me crean.
Pero la realidad es que el castrismo nos cambió, nos tergiversó y nos manipuló la historia, nuestra propia y única historia. Y lo hizo ante la incredulidad y el contubernio de millones de cubanos, a lo descara’o, nos impusieron, a punta de bayonetas, cifras, datos y fechas como les convino para justificar sus mentiras, como fueron los 20 000 cubanos asesinados por Batista y que todos sabían, incluyéndolos a ellos mismos, que era otra colosal mentira de Fidel Castro para argumentar sus sangrientos ajustes de cuentas a todos aquellos cubanos que les resultaban incómodos.
Fulgencio Batista asumió el poder en Cuba, mediante un golpe de estado, el 10 de Marzo de 1952. Fidel Castro perpetró su acto terrorista de “asaltar” un cuartel militar, el Moncada, el 26 de Julio de 1953.
Yo siempre me he hecho esta pregunta: ¿Antes de que Fidel Castro iniciara su revuelta populachera y terrorista en Julio de 1953 a cuantos cubanos asesinó la tiranía de Batista?
Yo no pongo en dudas el sentido militar y dictatorial del General Fulgencio Batista, y que por tradición, y recuerden que hablamos de los 50s del siglo pasado, todas estas dictaduras latinoamericanas tenían un carácter represivo para controlar el poder, pero lo que si estoy seguro es que si Batista hubiera sido el asesino despiadado que nos “vendió” gratuitamente el castrismo le habría arrancado, sin contemplaciones, y de un tirón, la cabeza a Fidel Castro.
Pasa que la gran diferencia es que Fidel Castro, quien decía encabezar una revolución social, de justicia, que devolvería la democracia a los cubanos, no hizo otra cosa que “quítate tú pa’ ponerme yo” y, desde el mismísimo 1 de Enero de 1959, repartió la muerte, de todas las formas posibles, entre el pueblo cubano y allende los mares también.
Continuará…
Ricardo Santiago.



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