Los cederistas de Miami no llegaron al exilio como presos políticos.

Cada día me convenzo más de que nosotros los cubanos hemos perdido la neurona de la decencia o la del sentido común y vamos por la vida, por la vida de vivir, como si nuestras acciones del pasado fueran borrón y cuenta nueva cuando a nosotros nos convenga, seremos como el che, digo, perdón, seremos descarados…

Hablar de “política” no es una obligación, es una actitud ante la vida.

Cada persona y cada ser cubano es un mundo, una realidad y una vida independiente, “hablar” de política o no, manifestarse contra ese régimen de oprobios y miserias es algo personal, es una elección o lucidez disidente individual, no una imposición o una obligación, y quienes no lo hagan, quienes decidan por voluntad permanecer en la cola del pan, es un derecho que tienen y nadie, absolutamente nadie, los puede censurar, juzgar y mucho menos, muchísimo menos, crucificar.

Yo no estoy contra los Grants, “ellos” están contra nosotros.

Mientras tanto el pueblo cubano se muere, entre otras miles de cosas, de falta de libertades, de falta de democracia y de no saber qué son realmente los derechos humanos. Pueblo al que deberían destinar directamente estos recursos sin que pasen por las manos de “líderes del exilio» que, y la realidad lo demuestra, ni fu ni fa, así de simple…

¿Y para nosotros los cubanos habrá luz al final del túnel?

Lo más terrible de esa maldita mutilación de los sentidos, a la que somos sometidos en Cuba, es que a muchos nunca más les “crece” el cerebro, se quedan corticos de raciocinio, de neuronas de pensar y, aun cuando logran escapar de aquel maldito infierno, jamás recuperan el buen juicio y mantienen, en cualquier rincón del mundo donde logren llegar, la dependencia a otra o la misma “casa matriz”, la sumisión a otro falso mesías, la guataconería sin límites a cualquiera que les diga que va a pensar por ellos y caminar, andar por “tierras de libertad”, oliéndole el culo a otro pastor de viejas y gastadas promesas.

Cuba 2025 y los cinco o los seis jinetes del Apocalipsis…

Hoy Cuba es un país devastado por décadas de improductividad física y espiritual, arrasado por la ambición inescrupulosa de algunos que, abrazando la mar de posiciones “políticas”, de actitudes oportunistas, chupan su savia vital, sus recursos naturales y se enriquecen descaradamente frente a los ojos del mundo. Una nación destruida por el desorden que provoca la negligencia, el desinterés y la apatía, una Patria exigua de verdaderos patriotas y una tierra que exporta voluntades en busca de un “futuro” mejor.

En el “final” del castrismo, cómo quedamos los cubanos…

Y eso, desgraciada y vergonzosamente, es en lo que se ha convertido Cuba y esa mal nombrada revolución de los humildes, un país reducido a la más mínima expresión, una nación desintegrada hasta sus raíces y un pueblo que solo aspira, para salvarse, para poder tomarse un vasito de leche como Dios manda, a escapar de ese maldito infierno.

Ruego a Dios que en este 2025 la libertad de Cuba deje de ser un negocio.

Pero la codicia castrista, pérfida y perversa, también la exportaron y hoy vemos en el exilio, perdón, en la emigración, no confundamos, no es lo mismo, que existen notorios exponentes del lucrativo negocio de la revolución fidelista, que florecen magnates de la “fructífera” industria del hambre en Cuba y que constantemente emergen individuos, muy asquerosos ellos, que a nombre del pueblo de Cuba, a nombre tuyo y mío, sin hacer nada por nosotros, absolutamente nada, más que bla, bla, bla, se compran mansiones, arman fincas y se dan la buena vida sin disparar el chícharo que tanta falta nos hace.

Bebeshito, los castristas, el youtuber, los cubanos y la maldad…

Y no podemos dejar pasar inadvertido que en esta función los seres cubanos asistentes gritaron de todo, cantaron las canciones del artista, gozaron de lo lindo con el magnifico espectáculo y vociferaron a todo pulmón, más alto que no se oye, sufre Otaola y diaz canel singa’o. Una muestra más de que el ser cubano tiene presente, a pesar de las circunstancias, a sus enemigos jurados o a sus adversarios de siempre.

La peor crisis social, ética y humana, de nosotros los cubanos.

Por eso he dicho, muchas veces, que, a veces, ser cubano es una vergüenza muy grande, que haber nacido en aquella isla casi hundida en el mar es una desgracia y que haber apoyado, durante un tiempo importante de mi vida, a aquella mierda de revolución castro-comunista, es el peor error que he cometido, es el más grande bochorno con el que tengo que vivir por el resto de mi vida y es esa parte de mi existencia que no le quiero legar ni a mis hijos ni a mis nietos.

La homosexualidad cubana: ¿Más del cuerpo o más del alma?

Y el tiro les salió por el…, digo, por la culata. Reprimieron hasta la muerte a los homosexuales, tratando de crear un modelo de hombre nuevo, nuevecito, y nunca pudieron lograrlo, nunca comprendieron que contra la naturaleza humana nadie ni nada pueden y que la libertad de un país, de una nación y de una sociedad, comienzan con la voluntad individual del cuerpo y del alma.

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