Yo creo que, tal como vamos, los cubanos tendremos dictadura pa’ rato.
Y esa es, precisamente, nuestra gran tragedia nacional. Somos una nación esclava por autodeterminación y por votación unánime. Somos un pueblo subyugado hasta los huevos porque no queremos ser libres, porque preferimos el cepo y la tortura a vivir como Dios manda y no queremos independizarnos de nosotros mismos, y de las miles de cadenas dictatoriales que nos hemos enredado alrededor del cuerpo y del alma, porque tenemos miedo, porque tememos andar por la vida solitos, sin la guía de papá estado o del «líder» de turno que, según nos inculcaron desde que éramos chiquiticos y de mamey, son los “únicos” que saben qué hay que hacer y por dónde tenemos que marchar hacia un ideal.