Los “vivas” y las muertes de Fidel Castro, el Monstruo de Birán.



Fidel Castro tiene que pasar a la historia con un epíteto igual, o mucho más siniestro, que con los que se conocieron a muchos de los criminales de guerra nazi.
Quiero dejar bien claro, porque muchos critican mi persistencia en la denuncia a esta bestia asesina, depredadora y carroñera, que mi lucha por desenmascarar la aberración de este ser maligno y sus reales intenciones contra Cuba y los cubanos, se debe, por si nadie se ha dado cuenta, a que Fidel Castro mantiene, aun después de muerto, su pérfida represión contra el pueblo de Cuba encarnada hoy en cada defensor del castrismo en las redes sociales, en cada esbirro que asedia a las Damas de Blanco y a los opositores pacíficos, en cada carcelero y torturador, en cada policía, militar o “intelectual” que alza su arma y su “alma” para mantener en el poder a esa tiranía, en cada chivato, profesional o del movimiento de aficionados, prestos a denunciar a quienes se niegan a ser esclavos, en cada comemierda que sin venir a cuento repite yo soy Fidel, en cada…, cada…, cada…, en fin, en cada uno de nosotros que preferimos el silencio aunque nos toque de cerca el despreciable estigma de ser cómplices de esa brutal tiranía.
Fidel Castro ideó e implantó el castrismo en nuestra Patria. Fidel Castro centralizó en un sistema operativo “gubernamental” lo peor del pensamiento dictatorial de la historia de la humanidad para consolidar en Cuba un poder totalitario, despótico, unipersonal, “monologuero” y que le permitiera a él, y solo a él, ejercer el control total de toda una nación.
Sí, porque al final de esta interminable pesadilla que vivimos los cubanos, el castrismo no es más que un mal encaba’o “sistema operativo” pensado para justificar y legalizar la inoperancia, el sociolismo, la chusmeria, la malversación, el adulterio político, las delaciones, la cobardía revolucionaria, la improductividad, la destrucción, el adoctrinamiento, la mala y escasa leche, el miedo y lo tuyo es mío y lo mío es mío y solo mío.
Los nazis idearon los campos de concentración, entre muchísimas cosas, para matar, doblegar y esclavizar, mediante el trabajo forzado, a sus enemigos políticos y de clase. El castrismo, por su parte, como el alumno más aventajado del nacional-socialismo alemán, convirtió a Cuba completa en un gran campo de concentración, con el mar y el diente de perro como alambradas de púas, con disímiles sub-campos interiores diferenciados para homosexuales, disidentes, libre pensadores, rebeldes con causa y el peor de todos, para el cubano simple, de pueblo, desprotegido y humilde que carga sobre sus espaldas de hombre-patria toda la malevolencia y la irracionalidad de ese vil y asqueroso “sistema de los humildes y para los humildes”.
Cuba definitivamente es, y que a nadie le queden dudas, un brutal, horrendo y criminal campo de concentración desde 1959. Y Fidel Castro no fue más que un caudillo cafeconlechero, continuador de la tradición del “hombre fuerte” latinoamericano, dispuesto a matar por tal de mantener un estatus alcanzado a través de la violencia, la traición, el engaño y la muerte.
Pues bien, como todo caudillo que se respete, esta garrapata de los potreros de Birán, se rodeó de “poetas, cantores y pintores” para crear un mito al cual el pueblo adorara hasta el paroxismo, la histeria, la ceguera y el pudín de pan. Así los cubanos fuimos testigos de la repetición indiscriminada de cuanta mierda salía de su boca, de “hazañas” del “héroe invencible” allende los mares de “agua dulce”, de comparaciones fantásticas con poderes sobrenaturales porque, según nos decían en la escuela, era el único hombre capaz de enfrentarse, él solito, al imperio más poderoso de la historia.
Pero todas puras mentiras. Con los cuentos de los 600 atentados que le hicieron y de los cuales siempre salió ileso, con que cada una de sus “geniales ideas” fracasaban porque los sabotajes del enemigo las frustraban, con que era un hombre humilde y sacrificado, un altruista y un “presidente” proletario, muy proletario, nos durmieron a los cubanos por más de 50 años y al final el tipo no fue más que un vive bien, un sinvergüenza y uno de los hombres más ricos del mundo.
Hasta de la muerte del cabecilla de la revolución de los traidores hicieron un show político-carnavalesco, pero ese será tema de un segundo comentario.
Continuará…
Ricardo Santiago.



Tatiana Fernández: “…la libertad individual tiene un precio muy alto…”



Tatiana Fernández es una conversadora locuaz, inteligente, una cubana, una amiga con historia e historias para contar que conoce las profundas diferencias que marcan la vida de los cubanos.
Por Eso Me Fui De Cuba les presenta esta vez a una mujer que tiene la agradable “impertinencia” de contar la vida como es, con sus amarguitos, sus esquinas rotas y sus esperanzas.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Quién es Tatiana Fernández?

Tatiana Fernández Álvarez: Soy la segunda hija de un matrimonio de padre abogado y mamá ama de casa, me mudé con 4 años para Santos Suárez, cerquita de la dulcería la Gran Vía. Estudié en la Lenin, soy graduación 5to Aniversario, es decir, cuando yo comienzo en la Lenin es cuando Breshniev la inaugura junto al cenicero. La Lenin es quien me abre los ojos. Al entrar con doce años pensaba que todos los niños eran como yo y sus papás como el mío o como los de mis amiguitos de primaria que eran sencillos obreros. Pero en la Lenin, desde muy joven, comencé a oír de oficiales del MININT, Coroneles de las FAR, Buró Político, Comité Central y ya en noveno grado de los hijos del cenicero estudiando conmigo pero bajo absoluta discreción, tú sabes cómo ellos manejan esa intriga. Aprendí que había una clase de niños que no eran como yo, tenían y ostentaban a lo que mi papá no tenía acceso. Ahí oí de vacaciones en Villa Cuba Varadero, Marina Hemingway, Club Habana y, claro, la tribuna de los carnavales. Eso me marcó, me hizo rebelde, faltaba a clases, no fui dócil y nunca me sacaron militante de la UJC, me catalogaron con problemas ideológicos y hubo más de una mamá que le recomendaron no dejara a sus hijas andar conmigo. Mi familia dice que yo nací gusana y así entre en la Universidad de la Habana.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Por qué te fuiste de Cuba?

Tatiana Fernández Álvarez: Siempre quise irme de Cuba, desde muy joven, incluso en el único viaje que la Universidad me da, pues nunca fui confiable, hice escala en Canadá, pero hubo dos cosas que me inhibieron quedarme, una, no sabía inglés, no me podía comunicar, no tenía idea cómo hacer eso, estamos hablando año 1988 y, otra, ya mi padre estaba retirado, él apostó por el proceso, era el Secretario del PCC por el Comité de mi cuadra y muerta primero a ocasionarle una decepción. Así que pude escaparme en el 2006, ¿cómo? eso es una historia, pero te cuento que chequeando en inmigración con más de 10000 dólares entizados en una pierna, más todos mis títulos universitarios, certificaciones de postgrados y maestría en mi maleta, el oficial de inmigración se puso pesa’o y no había manera de que me dejara salir. Imagina el momento, tengo frente a mí a mi hijo, a mi mamá, a mi hermana, nadie podía llorar, no nos podíamos despedir y la jefa de TDA, la seguridad del aeropuerto, en cabina de despacho de inmigración frente a mí. ¿Qué me salvó? Mis respuestas a sus preguntas: ¿Cómo UD va a salir? ¿UD confía en esa persona que la ha invitado cuando hace tres años no.la ve? Respuesta mía: Y qué tiempo hace que las esposas de los cinco héroes no ven a sus esposos prisioneros en USA? ¿No confían ellas entonces en ellos? La jefa de la seguridad del aeropuerto se viró hacia el agente de inmigración y le dijo: Déjala salir. Y así volé a Chile, primer destino.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Cuánto te marcó esa decisión?

Tatiana Fernández Álvarez: Mira cuando se emigra por buscar nuevos horizontes, por amor a otra persona, o por voluntad propia, no es igual a una emigración que se hace porque la sociedad donde vives te disminuye, te desvaloriza como ser humano o te rechaza por tus ideas. Si a eso le sumas que en tu país socialmente eres considerado un apátrida, gusano, disidente, traidor, sin derechos como ciudadano y lo pierdes todo pues eso te marca, te hace un hueco una herida que nunca cierra. Pues eres tú como individuo juzgado inescrupulosamente por una élite amoral que ha hecho creer que quienes no estén con ellos pues sencillamente no son cubanos. Pero la libertad individual tiene un precio muy alto, no comulgar con el sistema tiene un precio, pensar que a lo mejor no veré más a mi madre tiene un precio, no visitar la tumba de mi padre tiene un precio y no comulgar con un gobierno delincuente, criminal, sin ninguna ética y con códigos mafiosos, pues se matan entre ellos, también tiene un precio. Y es justamente esto lo que te hace tener el valor y la fuerza que se necesita para pagar el precio de ser persona, individuo libre de cuerpo y alma, concepto que se vive y experimenta solo en tierras de libertad.

Por Eso Me Fui De Cuba: Es evidente tu posición crítica contra la dictadura de los Castro: ¿Por qué has decidido asumir esa actitud de denuncia?

Tatiana Fernández Álvarez: Pienso que cada cubano que se respete debe hacer algo, desde su posición, para ayudar a nuestros hermanos a que aprendan lo que es sentirse reconocidos como personas, con libertad de acción, pensamiento y opción.

Por Eso Me Fui De Cuba: Indiscutiblemente tus publicaciones en las redes sociales tienen un impacto muy importante en la opinión de muchas personas, incluyendo a quienes defienden al castrismo: ¿Sientes algún temor?

Tatiana Fernández Álvarez: Mira estuve un periodo de ocho años con dos trabajos en USA. Trabajaba de 4 AM a 10 o 12 pm y en ese tiempo pues no podía estar activa. También tenía miedo, mucho miedo, mi primera visita a Cuba después de cuatro años sin ver a mi madre me costó 4 horas retenida en el aeropuerto donde me quitaron mi pasaporte cubano. En ese momento sufrí lo vulnerables que somos. Volví dos años después como ciudadana americana pero Cuba me da pánico. Compromisos con mi familia de Ocha y mi madre me han hecho volver, pero creo he crecido como persona, he dejado sentimentalismos atrás y he decidido estar en paz conmigo con mis ideas de siempre y sencillamente no volver por tema de seguridad personal.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Extrañas a Cuba?

Tatiana Fernández Álvarez: De Cuba extraño a mi gente, Cuba como país está muy depauperado, la crisis de valores es inmensa y es un sentimiento contradictorio pues la amas y al mismo tiempo la rechazas.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Cómo definirías el exilio cubano?

Tatiana Fernández Álvarez: El exilio cubano es como los cinco dedos de una mano, ninguno se parece pero todos tienen una función precisa. Mi respeto al exilio histórico gracias a ellos yo estoy aquí hoy.

Por Eso Me Fui De Cuba: Muchos pedimos a gritos la unidad de todos los cubanos como única forma de vencer al castrismo: ¿Crees que esta unión es posible?

Tatiana Fernández Álvarez: Mira si la unión se convirtiera en una necesidad esta pasaría a ser una prioridad y si se convirtiera en prioridad pasaría a ser una necesidad.

Por Eso me Fui De Cuba: Gracias Tatiana querida, te agradezco profundamente tu entusiasmo, tu respeto y, sobre todo, aprecio tu honestidad y tu fuerza. Mi admiración.



¿Existe la tortura en Cuba? (II)



Sí. Sí existe la tortura en Cuba. Y mucha. Muchísima. Y lo peor es que existen todos los tipos y formas de torturas, desde las más ridículas y absurdas hasta las más sublimes y sofisticadas. Lo más horroroso y criminal de este tema es que los cubanos somos torturados diariamente, constantemente, pérfidamente y brutalmente, por esa infernal dictadura, a la vista del mundo “democrático” y con la complicidad de quienes dicen ser personas de “bien”.
El problema fundamental es que la mayoría del pueblo cubano, del pueblo humilde de Cuba, no lo sabe y no lo entiende porque desde que abrimos los ojos al mundo somos víctimas de la prepotencia, la incapacidad, el despotismo y el genocidio de la peor dictadura que ha azotado a un país en toda la historia de la humanidad.
A los cubanos nos torturan desde que nacemos y ya es algo tan normal en nuestras vidas que incluso andamos por el mundo libre y cargamos con nosotros las mazmorras, los golpes, los latigazos, los no se puede y la gotica de agua china golpeándonos la frente. Terrible pero cierto.
Pero este es un tema muy serio.
La más grande, más descarada, fascista, sangrienta y brutal tortura que sufrimos los cubanos es la postración en el poder del mismo apellido dominando, a la fuerza, los destinos de todo un pueblo, dando así un vil espaldarazo al sentido de democracia de la nación cubana.
Cuando oímos la palabra tortura enseguida imaginamos un calabozo, una celda, una oficina de Villa Marista o sencillamente un espacio, un pequeño espacio repleto de esbirros de verde olivo golpeando, gritando, amenazando, chantajeando y acusando a todo aquel que ellos consideran un enemigo de la “revolución” o, sencillamente, a cualquier cubano que se considere un ser humano libre.
La existencia de este tipo de aberración del comportamiento está más que demostrada en la Cuba castrista. Según los estudiosos de la lengua castellana TORTURA es todo “Castigo físico o psíquico infligido a una persona con el fin de mortificarla o para que confiese algo.”
Pues bien, posterior al 1 de Enero de 1959, e incluso desde mucho antes también, la élite del castrismo se especializó en torturar físicamente a cientos de miles de cubanos por los más diversos motivos. Torturas horribles infligidas contra seres humanos de las que hay constancia escrita, gráfica y que están en la memoria de muchos hombres, mujeres y familias por mucho que el Fecalón de Birán mintiera descaradamente con respecto a este tema.
Los fusilamientos masivos en La Cabaña, las familias suplicando, los juicios sumarios, los mítines de repudio, las hordas revolucionarias armadas de violencia para matar, los castigos físicos a opositores, la impunidad del régimen, las prisiones injustas, los asesinatos extrajudiciales, los electroshocks indiscriminados, las vejaciones, el escarnio público, la agresión verbal, las acusaciones anónimas, las detenciones violentas y la foto del asesino Che presidiendo los interrogatorios, entre muchísimas más, son ejemplos, más que suficientes, para sentar a estos criminales en un tribunal de justicia por crímenes de lesa humanidad.
Pero también otra definición de TORTURA es: “Pena o sufrimiento, moral o físico, muy intenso y continuado que siente una persona.”

Y es esta, a mi juicio, definitivamente, la definición más exacta para entender que los cubanos somos torturados diariamente por esa cruel, criminal y genocida dictadura implantada en nuestro país en 1959.

Bueno, para empezar, y lo digo por mi propia experiencia, vivir en Cuba, con libreta de abastecimiento, en condiciones de hacinamiento urbano, haciendo colas para adquirir cualquier cosa, trasladarse de un lugar a otro en el “transporte público”, tener que participar en las actividades de “con la revolución todo contra la revolución nada” para parecer un ciudadano políticamente correcto, sufrir los cortes de electricidad, cargar agua en cubos y soportar todas las penurias del socialismo es, amigos míos, una verdadera tortura.
Las torturas que tenemos que soportar en Cuba son muchas, la lista es interminable, dolorosa e insufriblemente larga. Los cubanos, los millones de cubanos nacidos y “vividos” allí saben de qué estoy hablando. La dictadura convirtió, a fuerza de torturar moralmente a la población, la miseria en un pasatiempo revolucionario al que los cubanos inexplicablemente nos adaptamos sin chistar y asumimos una ideología miserable, como lo es el socialismo, para, y esto es lo más ridículo de esta historia, marchar hacia un ideal cuando la única verdad es que estábamos pudriendo la Patria.
¡Triste carajo!
Continuará…
Ricardo Santiago.



Gisela Peña: “El miedo te paraliza… y te controla más que el tirano más déspota.”



Siempre he dicho que en las entrevistas de Por Eso Me Fui De Cuba lo importante no son las preguntas, para nada, lo verdaderamente magnífico son las respuestas de quienes acceden, desde la honestidad, a involucrarse junto a nosotros en esta ardua batalla para derrotar al castrismo.
Gisela Peña es, por derecho propio, parte de esta lucha, una cubana colosal que vence a gigantes con su verdad, su potencia y su extraordinaria belleza.


Por Eso Me Fui De Cuba:
¿Quién es Gisela Peña?

Gisela Peña: Seré escueta, es la pregunta más difícil porque no me gusta hablar de mí. Soy una mujer cubana, nacida y criada en El Barrio de Jesús María. Un espíritu libre y rebelde por naturaleza. Con una inteligencia promedio, pero con sentidos, intuición y un poder analítico muy desarrollado. Nací, no me formaron porque vengo de un hogar donde se imponía un férreo e irracional autoritarismo el cual no pudo doblegarme ni influyó en mi personalidad para nada, así que lo que soy se lo debo enteramente a Dios.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Por qué te fuiste de Cuba?

Gisela Peña: Desde muy temprano pude ver con absoluta claridad las manipulaciones, el control absoluto del estado no sólo en el manejo público, sino sobre cada individuo.
Entender que de todo lo que acusaban a los países democráticos, a la oposición interna y externa era precisamente lo que eran ellos. Comprender el entreguismo y la sumisión a los rusos y su más que incoherente política e ideología Ruso/Alemana que alguien con mediana inteligencia no podía digerir.
Por la falta de patriotismo, de valores cívicos y morales a los que condujeron a la población, por la segregación racial y social a la que fuimos sometidos, por la represión y la ausencia total de Libertad a la que tiene derecho cada hombre al nacer. Por la mentira palpable y visible de un régimen que tomó un país, el más desarrollado de Latinoamérica para convertirlo en un campo de concentración Nazi…
Me tomaría muchas páginas esta respuesta, así que hasta aquí lo dejo

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Cuánto te marcó esa decisión?

Gisela Peña: Me hizo la mujer más feliz del mundo. La Libertad no tiene precio y fue un sueño cumplido. No le debo nada al régimen, el mito de la educación y la salud gratis o beneficios del régimen es una propaganda plagada de mentiras.
Simplemente me negué a ser un esclavo, un títere, una marioneta de un montón de delincuentes comunes que se tomaron el poder por la fuerza y que se han mantenido en él precisamente por la complacencia, la indolencia y la falta de patriotismo de la mayoría de la población.
Hay que ser honestos, ahí están por seis décadas porque al Cubano común le gustó la mendicidad. Sucede en todos los países donde imperan estos regímenes totalitarios.

Por Eso Me Fui De Cuba: Es evidente tu posición crítica contra la dictadura de los Castro: ¿Por qué has decidido asumir esa actitud de denuncia?

Gisela Peña: Tendría que comenzar diciéndote que la actitud de denuncia fue una constante en mi vida dentro de la Isla. ¿Por qué desistí de ella por largo tiempo en el exilio?
Por la decepción que siento por mi gente. Ellos y no el régimen nos obligaron a abandonar nuestro país, son ellos quienes los sostienen en el poder y eran ellos, esa población mayoritariamente inconsciente quienes más nos atacaban.
Siempre he dicho que un país lo hace su gente y por desventura la nuestra, el Cubano promedio se convirtió en un individuo servil, carente de principios básicos como la lealtad, la solidaridad, el respeto a las libertades individuales, la envidia, el oportunismo y mucho más.
¿Por qué retomé la actitud de denuncia?
Creo que es el momento propicio, la dictadura está en su face más decadente, la gente a fuerza de golpes y después de tantos años ha ido entendiendo la mentira. Porque el país está en la condición más deplorable que pueda alcanzar nación alguna, por los niños y los jóvenes que han vivido sin niñez ni juventud y por el más que desastroso futuro que les espera si esto continúa. Sólo por ellos y también porque internacionalmente este desastre se ha expandido y creo que es la obligación de cada individuo que ama la libertad aportar aunque sea un pequeño granito de arena para salvar al mundo de la catástrofe y el exterminio de la especie.

Por Eso Me Fui De Cuba: Indiscutiblemente tus publicaciones en las redes sociales tienen un impacto muy importante en la opinión de muchas personas, incluyendo a quienes defienden al castrismo: ¿Sientes algún temor?

Gisela Peña: Jamás, detesto esa palabra.
El miedo te paraliza, te hace caer en lo absurdo y te controla más que el tirano más déspota.
Ellos tienen un olfato muy fino para detectar el miedo y de eso precisamente vive un régimen de explotación, violación de los más elementales derechos humanos, un régimen de muerte y torturas, delincuentes que clasifican en todos los delitos de todos los códigos pénales en países civilizados.
El miedo es el alimento de las bestias.
Yo, como notarás, me voy parejo contra las crueldades del mundo, siempre incluí a Cuba en primera instancia, pero es difícil que se me escapen estos promotores y patrocinadores del sistema de gobierno peor de la historia de la humanidad.
En Panamá, en Estados Unidos, con los europeos, la desastrosa América Latina de extremo a extremo, las agrupaciones terroristas incluyendo por supuesto a las FARC de Colombia, la delincuencia organizada en el mundo, el desastroso e indignante México, Asia.
Nada se escapa de mi interés y mi crítica opinión personal.
Creo que eso es suficiente para corroborar que no conozco el miedo, lo rechazo, lo repudio y en mi no entrará.
Algo tiene mucho que ver en todo esto; Creo en Dios!!!
Mi fe es enorme e incuestionable para mí suceda lo que suceda y he asumido que esa condición no puede ser selectiva.
O tienes fe o no la tienes. Es una forma de vida, una fuerte convicción y lo único que te hace fuerte y verdaderamente libre.
Aquí haré una observación crítica con mucho respeto.
En el mausoleo pequeño y poco atendido de los mártires y grandes patriotas de la brigada 2506 (Bahía de Cochinos) aparece la hermosa bandera de nuestra nación sobre el símbolo de la fe.
Yo que no soy religiosa pero si una ferviente y devota creyente en el Único y verdadero Dios no pongo la Patria sobre él. Créeme que Dios coopera con los hombres de fe en las causas justas de manera milagrosa, así que, primero Dios y a través de él la fortaleza, la persistencia, la valentía y el patriotismo.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Extrañas a Cuba?

Gisela Peña: No. Sería como preguntarle a un sobreviviente del holocausto si extraña los campos de concentración.
Al principio extrañe a los Cubanos, ahora lamentablemente ni eso. Cómo puedes extrañar a quienes mayoritariamente te decepcionan.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Cómo definirías el exilio cubano?

Gisela Peña: El Exilio Político Cubano merece todo mi respeto y admiración. Muchos de ellos han pasado toda su vida, algunos más de sesenta años combatiendo a su modo, con limitados recursos y frente a ciegos, sordos y mudos nacionales e internacionales, por supuesto con escasos resultados producto de ello.
Hay que reconocer que somos minoría, pero para Dios nada es imposible.
Respeto y admiración por los congresistas Cubano-americanos que no han cesado en su lucha por devolver la democracia a Cuba y que son fervientes patriotas, respeto por cada Cubano que con valentía se expresa contra la Dictadura y mi más profundo respeto a los ex presos políticos y a los actuales en la Isla, esos son los mejores.
Las cifras que proporciona la dictadura son falsas. Todos sabemos que las prisiones comunes están repletas de presos políticos y los hospitales psiquiátricos también. Esos son los más valiosos.

Por Eso Me Fui De Cuba: Muchos pedimos a gritos la unidad de todos los cubanos como única forma de vencer al castrismo: ¿Crees que esta unión es posible?

Gisela Peña: De los buenos Cubanos, de los patriotas, de los sensibles, de los que les duele la Patria, de los hombres de Fe.
En esa unidad creo y entonces Dios hará su parte.
Cuba necesita una solución Ya, apelar a la conciencia de los inconscientes tomaría mucho tiempo y en ese tiempo seguirá aumentando el número de niños y jóvenes sin niñez, sin juventud y lo peor de todo sin futuro.
Hagámoslo por ellos, aunque se beneficien las focas.
Gracias mil Ricardo Santiago por la excelente labor que estás haciendo en las redes, no te detengas por favor.
Un fuerte abrazo y te sugiero que busques a esos viejos que tildan con irrespeto de intransigentes, retrógrados e irracionales. Ellos y los presos políticos tienen mucho que enseñarnos y mucho que mostrar al mundo.
La Verdad es como La Luz y está cerca el momento de hacer justicia. Ningún Cubano debía ceder a negociaciones con delincuentes y asesinos en masa.
La Justicia es el Camino para la Reconciliación y La Paz.
Y no de un sólo hombre, los ejecutores de las órdenes fascistas, los científicos y doctores de la muerte •••• JUSTICIA, PAZ y LIBERTAD. DIOS PRIMERO al frente de nuestras acciones y palabras…


Gracias Gisela, amiga, gracias por ser cubana, muy cubana, y estar de este lado de la razón. Es mucho, muchísimo.



¿A que Usted mi General no sabe conjugar el verbo “dimicular”?



Dicen las malas lenguas que Raúl Castro, en un arranque de histeria desenfrenada, mandó a fusilar a uno de sus ayudantes porque el tipo, creyéndose o haciéndose el gracioso, le preguntó con inocente suspicacia: ¿A que Usted mi General no sabe conjugar el verbo “dimicular”?
A mí no me crean, pero esta anécdota, sea verdadera o falsa, me da pie para reafirmar que con los dictadores asesinos e inescrupulosos la máxima del comportamiento humano: Ser gracioso o caer en gracia…, ha provocado también que las personas actúen con doble moral para, entre muchas, pero muchísimas cosas, poder salvar sus vidas.
En la Cuba del castrismo, es decir, la Cuba usurpada y maltratada por una familia de aberrados trogloditas, criminales y déspotas como los Castro, enmascarar, disimular y ocultar lo que realmente se piensa o se siente es una manera de alcanzar las metas o de subsistir en medio del más férreo control de las ideas que ha sufrido, y sufre, un pueblo en toda la historia de la humanidad.
Dice mi amiga la cínica que vivir en Cuba teniendo una lengua sinvergüenza y descarada, de esas que no se miden para decir lo que no nos gusta, nos puede provocar las mayores desgracias.
Los cubanos aprendimos con sangre que manifestar la verdad, y que esta esté en desacuerdo con la del régimen, no importa si un poquito más o un poquito menos, te lleva a prisión, al destierro, a la muerte en vida y a la muerte en muerte.
Pasa que, por desgracia, no nos dimos cuenta a tiempo de cuánto daño nos hizo esta actitud como nación. Nos preocupamos y nos ocupamos tanto en protegernos con el “condón ideológico castrista” que cuando reaccionamos ya el mal estaba hecho y había calado, bien hondo, en el alma de todos nosotros. A mi juicio este es uno de los males más terribles causado por esa tiranía ilegal, absurda y sesentera.
No existe nada más desolador y destructivo para un país que, por conveniencia oportunista de dos o tres perversos líderes populistas, de algún que otro partido con “preocupaciones sociales”, le impongan al pueblo la ideología del comunismo. Eso es devastador no solo para la economía, la cultura, la ideología y la vida de una nación, sino también, y fundamentalmente, para que las personas pierdan la capacidad de opinar y requerir la verdad, su verdad, como fuente importante que origina el desarrollo individual y de la sociedad.
Los cubanos sabemos mucho de esto. Por más de medio siglo nos han obligado, so pena de muerte, en cualquiera de sus variantes, a decir y hacer cosas en las que no creemos o no estamos de acuerdo, por ejemplo: guardias del comité, desfiles en la Plaza, decir que sobre cumplimos la producción de papel higiénico, votar siempre por el delegado del partido comunista, ¡que vienen los americanos!, el que no salte es yanqui, la revolución es buena, yo no tengo hambre, ahora mismitico acabo de almorzar, Cuba es un paraíso o ¡ay, ay, ay se me fue mi comandante!, ¿y ahora quién me trae uno nuevo?
A los cubanos nos va a costar mucho trabajo quitarnos ese “instinto de conservación” que hemos desarrollado e incorporado como parte de nuestra idiosincrasia revolucionaria. Es demasiado tiempo cargando con esa doble moral, pero hay que empezar y lo más rápido posible.
Aun con ese mar de mierda que ha caído, como “tsunami revolucionario” sobre nuestra patria, debemos empezar a recomponer la nación, a encumbrarla y tenemos que hacerlo empezando por nosotros mismos. La mayor verdad que debemos defender los cubanos es que todos somos Cuba y que juntos tenemos y podemos salvarla de un cáncer tan dañino como es el castro-castrismo.
A la nefasta, hipócrita, demagógica y perversa mentalidad castrista debemos enfrentarla con el más puro concepto de NACION CUBANA.
Las malas palabras existen para gritarlas y la decencia para apaciguarlas. No hay que tener miedo, Cuba nos necesita…
Ricardo Santiago.



El castrismo también asesinó la verdadera historia de Cuba.



La historia, la de verdad, la que no sufre manipulaciones de ningún tipo, la que no es manoseada o tergiversada con intenciones mezquinas u oportunistas, siempre sale a la luz y se nos presenta como una verdad irrefutable desnudando y ridiculizando a cuantos mentirosos, sinvergüenzas, verdugos oficialistas o “historiadores” descarados existen en este mundo.
La historia es como el agua de un manantial cristalino, busca y rebusca un agujero, un mínimo, pequeño e imperceptible orificio en la superficie para brotar sin que pueda ser detenida. Emerge potente, lucida y transparente de las entrañas de la tierra y salpica a los incrédulos de “vista gorda” con los hechos y realidades de este mundo que nos ha tocado vivir.
Los cubanos sabemos mucho de esto. Los cubanos somos expertos en entender, porque lo vivimos de cerquita, cómo una dictadura, disfrazada de revolución social, trastocó los hechos más trascendentales de la historia de una nación, caracterizó o descaracterizó a nuestros próceres y mártires, se apropió y manipuló las palabras y el pensamiento del más grande de todos los cubanos y así, sin ton ni son, convirtió a una rata inmunda como Fidel Castro, a fuerza de cánticos, consignas y letreritos de “se vende maní a peso”, en un “invencible” comandante del reverbero y el quinqué.
La historia ha demostrado que cuando una dictadura del proletariado usurpa el poder de un país reescribe la historia según su conveniencia y donde decía ocho pone ochenta y ocho, donde decía arriba pone abajo y donde decía allí corrió pone allí murió valientemente defendiendo los ideales de todo un pueblo.
Porque en la vida real a una dictadura como la que hemos tenido que soportar los cubanos, por casi 60 años, no le interesa realmente sobre qué cimientos está fundada nuestra nación, quiénes y que aporte hicieron nuestros Padres Fundadores, cuál es el verdadero mensaje de las palabras del Apóstol, cuánto se logró como República en materia de Constitución, Civismo, Cultura y Democracia y cómo fue posible que nuestro histórico y máximo líder, el cual participó “valientemente” en tantas batallas, nunca recibiera ni este arañacito.
Pero la realidad es que el castrismo, con su empedernida manía de censurarlo todo, con su puñetera arrogancia de cambiar el significado de la vida, nos trastornó a todos los cubanos con sus cambios de conceptos, de palabras y hasta de fechas históricas.
Son muchos, muchísimos, los ejemplos que pudiéramos citar para demostrar la insolencia, la mala intención, el desprecio, la subvaloración y la prepotencia de la revolución castrista cuando, después de 1959, “oficializaron”, a fuerza de repeticiones y repeticiones, nuevas fechas, acontecimientos, sucesos y nombres que formaban parte del conocimiento de los cubanos.
En ese orden recuerdo, como si fuera ahora, cuando en la escuela nos prohibieron decirle a nuestro José Martí, Apóstol, porque teníamos que nombrarlo como el Héroe Nacional, cuando nos dijeron que el Maestro había sido el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada, el acto terrorista más violento en la historia de Cuba, que Cuba produciría 10 millones de toneladas de azúcar, que lo que nos impusieron los americanos fue un bloqueo y no un embargo y que Raúl Castro se había faja’o como un león en la Sierra Maestra.
Yo digo que son tantas las mentiras, las manipulaciones y las tergiversaciones que ha hecho esa vulgar dictadura de nuestra historia patria que, hoy por hoy, una de las tareas más grandes de la reconstrucción de la nación cubana será reescribir la historia nacional desde antes, desde mucho antes de 1492 porque a estas alturas del partido ya nadie sabe si fue descubrimiento, encuentro o todavía nadie nos ha visto.
Pero a mi juicio la burla más grande, más diabólica y más tragicómica de todas las realizadas por los Castro y sus “pensadores”, en un momento en que el desinterés, la desilusión y la apatía del pueblo cubano iban en ascenso, fue cuando montaron el teatro de que habían encontrado los restos del Che Guevara y ya ustedes saben, se bajaron con el cuento de que un antropólogo forense cubano, “de fama internacional”, fue a Bolivia, y este, después de un cuidadoso, meticuloso y revolucionario esfuerzo había dado con los restos del guerrillero heroico y los mandaba a Cuba dentro de una cajita de…
Dice mi amiga la cínica que en la vida real era el esqueleto de un boliviano que había muerto en una borrachera y que al final la gente, incluyendo a muchos extranjeros a los que cogen de comemierdas, van allí, a Santa Clara, al “famoso Mausoleo”, a honrar a: ¿Cómo se llama la bebida fuerte de Bolivia?
Ricardo Santiago.



Manuel C. Sierra: “Extraño a Cuba todo lo que se puede y más.”



A Manuel C. Sierra lo conocí por sus extraordinarios escritos que publica en su Blog Regresión Cubana.
Manuel C. Sierra, por suerte para todos nosotros, tiene el don de las palabras, las cuales ha accedido a compartir también con Por Eso Me Fui De Cuba.
Manuel C, Sierra es ese cubano inteligente al que siempre debemos escuchar porque nos muestra sabiduría, sinceridad y la belleza, o no, que existe en todo cuanto nos rodea.

Manuel C. Sierra. NOTA INTRODUCTORIA: No suelo hacer este tipo de publicaciones, entiéndase donde se incluya mi protagonismo, pues no me interesa, sin embargo, a petición de Ricardo Santiago rodeado como siempre de su pasión cubana haré una excepción y responderé a sus preguntas.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Quién es Manuel C. Sierra?

Manuel C. Sierra: Es difícil hablar de uno en tercera persona, creo que esa labor le corresponde a los demás. Soy un tipo normal, de esos que te pasa por al lado cuando vas caminando por la calle, con sus defectos y virtudes y con los problemas cotidianos como todos, además, tengo un blog, “Regresión cubana”, donde publico algo todos los días.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Por qué te fuiste de Cuba?

Manuel C. Sierra: Me fui de Cuba por amor.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Cuánto te marcó esa decisión?

Manuel C. Sierra: Lo cierto es que no me marcó demasiado, pues aventurero al fin en la juventud uno quiere ver mundo sin ponerse a pensar en lo que nos pueda deparar el futuro.

Por Eso Me Fui De Cuba: Es evidente tu posición crítica contra la dictadura de los Castro: ¿Por qué has decidido asumir esa actitud de denuncia?

Manuel C. Sierra: Un día, viviendo fuera de Cuba y viendo toda la información que llegaba a mis manos y que en la isla era imposible ver, me di cuenta de que todo lo relacionado con la supuesta revolución cubana era un montaje mediático de su dictadura y me hice una pregunta: ¿qué hago fuera de mi país tan hermoso?, fue entonces que empezó a tomar forma en mi pensamiento cierta posición política a la que nunca había dedicado tiempo.

Por Eso Me Fui De Cuba: Indiscutiblemente tus publicaciones en las redes sociales tienen un impacto muy importante en la opinión de muchas personas, incluyendo a quienes defienden al castrismo: ¿Sientes algún temor?

Manuel C. Sierra: No soy consciente de que mis publicaciones tengan un impacto importante como dices, eso tendría que verlo con mis propios ojos, siempre me ha gustado escribir y las nuevas tecnologías me han dado la posibilidad de hacerlo todos los días mediante un blog que se puede ver en cualquier lugar del planeta con sus excepciones como Cuba, pero solo es eso, ideas plasmadas. Del miedo hay mucho que hablar, principalmente de ese que casi nadie reconoce por motivos banales y que todos tenemos, pero también están los grandes miedos, como por ejemplo al que haces referencia, el miedo político, el que los poderosos se empecinan en meternos en el alma para canalizar nuestras acciones y del que en este preciso instante es presa el pueblo de Cuba con su impuesta doble moral; tampoco soy consciente de ese tipo de miedo pues nunca lo he sentido directamente y habría que ver cuál sería mi reacción ante tal fenómeno, una cosa está clara, nunca le regalaría a un contrario la posibilidad de que imponga su miedo sobre mi persona, el adversario tiene que saber que se la va a jugar, si al adversario se le ocurre embestir tendrá que acarrear su propio miedo. Sé que es una opinión egoísta, pero el paso por la vida nos enseña que todos somos iguales, ni mejores ni peores que los demás, nos enseña a sortear las vicisitudes, a enfrentar el miedo y calibrarlo en su justa medida y prepararnos para la ocasión que puede estar al doblar de la esquina; sin embargo, he cultivado la empatía y quizás pueda sentir una pizca de lo que han sufrido los opositores cubanos en su bregar contra el regresionismo cubano, de ahí gran parte de mis escritos.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Extrañas a Cuba?

Manuel C. Sierra: Extraño a Cuba todo lo que se puede y más. A pesar de tener la ciudadanía española y disfrutar de este hermoso país y su gente, cada persona que me conoce ve en mí a un cubano, no existe otra opción en mis relaciones (y eso que llevo 20 años fuera de la isla); pero no es solo lo que ven, sino que lo sienten cuando están conmigo o me visitan, cuando me escuchan el acento, las opiniones, cuando toman los tragos que les preparo, las comidas, cuando aprenden mis costumbres, escuchan mi música, mi baile, etc.; la cubanía es como un arte con el que nacemos los cubanos.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Cómo definirías el exilio cubano?

Manuel C. Sierra: No ejerzo la política, con esto quiero decir que tengo mis lagunas en el tema y aventurarse a opinar cuando no se controla a la perfección un asunto nos hace caer, en el mejor de los casos, en suposiciones por no decir errores. Sin embargo, tengo mi consideración particular al respecto. Si te refieres a todos los cubanos que están fuera de Cuba, pienso que una parte está, como tú dices, en el exilio (obligado o autoimpuesto) y otra parte simplemente se considera emigrante, aquí es necesario decir que la mayoría de estos últimos no son conscientes de la carga política que encierra su emigración que sin dudas ha sido forzada por la pésima administración del gobierno de la isla y lo hacen ya sea por falta de información, por pereza o por la continuidad de la doble moral que aprendieron de la Regresión cubana y que aún practican en algunas comunidades o círculos de cubanos en el exterior. Si te refieres al exilio como fuerza política, pienso que son pocos en relación con la cantidad de cubanos que existe fuera de Cuba y que desde el inicio del bodrio castrista han hecho lo que han podido con los medios que han tenido a mano, es decir, poca cosa si nos ponemos a considerar que lo hacían contra todo un Estado o país armado a costo infinito hasta los dientes por una potencia extranjera. El exilio cubano lo considero fuerte de convicción, pero escaso de número.

Por Eso Me Fui De Cuba: Muchos pedimos a gritos la unidad de todos los cubanos como única forma de vencer al castrismo: ¿Crees que esta unión es posible?

Manuel C. Sierra: La unión de la gente no se puede pedir de forma tan sencilla o por las buenas como aquel que dice; la gente se une por afinidad y casi siempre de manera espontánea o por la fuerza, de eso tiene mucha experiencia la dictadura castrista, pues ha sido capaz de manipular el comportamiento y la aglutinación de nuestra sociedad mediante la fuerza. Creo que te he respondido la pregunta, es decir, veo muy difícil la unión de los cubanos (al menos los emigrantes que ya han podido comparar sociedades y no como los de dentro de la isla aún “ciegos” y “sordos”) debido a la diversidad de intereses, afinidades y opiniones. Yo tengo mi criterio particular al respecto; creer en la unidad de los cubanos como solución teórica y de manera voluntaria para acabar con el castrismo es como seguir creyendo en la existencia de los reyes magos, para lograr eso hay que poner a funcionar la cabeza de cada ciudadano, hay que dar un paso previo y solo es posible mediante la información; yo, que viví en primera fila el desmoronamiento de la URSS sé que fue posible cuando el pueblo se enteró de todas las mentiras y arbitrariedades que habían sufrido y les habían ocultado durante 70 años. El día que los cubanos interioricen, mediante la información, de todas las arbitrariedades que han vivido, y viven, de que les han tomado el pelo durante casi 60 años, la Regresión cubana se derrumba pues solo se sostiene sobre la desinformación y el miedo de los ciudadanos. Es importante destacar en tales circunstancias el papel que juegan los mandos intermedios del gobierno (cuyas familias son gente de a pie) que disponen de cierta capacidad de fuerza y con ella la posibilidad de variar el curso de los acontecimientos, el papel de la masa de pueblo indignada, el papel de la espontaneidad o valor de algunas organizaciones y/o hombres y por último el de una chispa necesaria que puede venir en forma de consigna, acción o adalid (ojalá que no sea la última variante pues incurriríamos de nuevo en el caudillismo atávico). Si las circunstancias políticas a nivel de la cúpula persisten con los cambios “dinásticos” que se avecinan veo difícil la vía pacífica mediante la política de partidos para conseguir un cambio hacia la democracia, se me antoja fuera de lugar tal opción en estos lares latinoamericanos donde claramente se depende del caudillismo y la fuerza arbitraria para lograr el poder, además del apoyo de gobiernos títeres, el ejemplo actual lo vemos en Venezuela con todos los muertos de las manifestaciones populares hasta imponer por la fuerza su respectiva Regresión. No quiero entrar a valorar la ayuda de fuerzas externas para lograr un cambio, eso solo trae derramamiento de sangre, principalmente cubana, claro.

Manuel hermano, gracias por prestigiar con tu talento y tus ideas las páginas de Por Eso Me Fui De Cuba, un honor tremendo para mí y una gran lección para quienes queremos ver con mayor claridad el tema de nuestra Cuba querida. Gracias infinitas amigo.



Cómo definir el castro-castrismo: ¿Ideología o porquería mental?



El castro-castrismo es una “ideología” que avanza pa’tra, pa’tra y más pa’tra, algo que está más que demostrado. Es un conjunto de malas ideas que no tienen “desenvolvimiento” propio y dependen todo el tiempo de lo que logren arañarle, chuparle, robarle y extorsionarle a los incautos, a los mansitos y a los bobalicones: ¡Así de simple!
El castro-castrismo es incapaz de producir cualquier cosa aunque sea para mantenerse y alimentar su morbosidad y su egoísmo. Son, definitivamente, unos vulgares parásitos depredadores.
El castro-castrismo es el resultado del egoísmo, la mentira, la ambición, la vagancia y el bla, bla, bla. Es una secta de mal pensados que basan sus actos en la agresividad, en la intimidación, el chantaje y enfilan su ferocidad contra todo aquel que se les enfrente, los aborrezca o los ignore.
El castro-castrismo es la antítesis del desarrollo y la lógica humana. Son tan retrógrados, tan involutivos y tan reaccionarios que creen que su “desgracia” es provocada por terceros y que la tinta blanca no pinta y el papel negro te mancha las manos. Un colosal absurdo.
El castro-castrismo seduce a los tontos, los utiliza, los exprime y los echa a su suerte cuando no les sirven, no le importa los seres humanos porque para esa teoría maligna el hombre es absolutamente descartable, un numerito político que es restado y dividido de la ecuación de la vida pero que jamás es sumado o multiplicado.
El castro-castrismo es como un perro de presa, muerde y no suelta, se aferra y cierra los ojos para no sentir lástima por nada ni por nadie, se pega a las paredes del blanco toillet igualito a una caquita que no se va ni con salfumán.
El castro-castrismo destroza todo cuanto toca y lo convierte en escombros, humedad y peste. Lo más terrible de la destrucción castro-castrista es su permanencia y estatismo, una vez que usurpa el poder se aferra por los siglos de los siglos, se “inmortaliza” a la vista de todos, a la buena de Lenin, de Carlos Marx y de cuanto pensador de cafetín se hace el guilla’o para que le den fia’o y así vivir sin trabajar.
El castro-castrismo se yergue como un tronco podrido que parece va a derrumbarse pero que siempre, de una forma u otra, se sostiene sin explicación lógica.
El castro-castrismo mata, envenena, paraliza y revuelca los sentidos. Es una deformidad del alma muy virulenta que ataca principalmente la lengua y obliga a los hombres a repetir sandeces e idioteces sin que les importe hacer el ridículo frente a los demás.
Babosean constantemente muchas consignas patrioteras y bazofia grandilocuente sobre el líder amado, reverenciado y achicharrado. Lanzan gratuitamente sus cantos de guerra amenazantes, gritos desesperados de idolatría, de impunidad asistida, de muerte por la muerte y llantenes espeluznantes cual coros de sirenas que acechan a marineros deseosos de cuerpos de mujer: Para decir el lema, uno, dos y tres…
El castro-castrismo es la tesis del embudo social, del caos, del chupa-chupa, una manipulación de los poderes estatales para controlar las riquezas de un país por unos pocos y universalizar la miseria para el resto, para la inmensa mayoría, porque la máxima de todo castrista es que el pueblo viva en austeridad, sacrificio, obediencia, mendicidad y: ¡Ay Dios mío qué hemos hecho para merecer esta mierda…!
El castro-castrismo corrompe la mente y el alma de los hombres, degenera el espíritu, los principios morales, la vergüenza y la dignidad de las personas porque obliga a la subsistencia, a la mendicidad y no a la existencia, por eso los seres humanos, bajo ese criminal himno desafinado, viven para morir y no para vivir.
El castro-castrismo es un invento populachero ideado para justificar el robo del patrimonio nacional, la riqueza física y espiritual de una nación, un cáncer bullanguero que se ramifica hacia donde encuentre debilidad, conformismo, improductividad, apatía y cinismo, es una mentalidad bribona y lujuriosa, ejercida a la fuerza por una cúpula que sólo persigue la extorsión y el control de todos los recursos de la sociedad.
En síntesis: El castro-castrismo es una porquería muy peligrosa, una abominación, una exaltación de lo peor del pensamiento humano, una vergüenza que tiene que ser descartada, erradicada y defecada de un tirón para que no nos empache…, ¡jalemos la cadena y bajemos la tapa para siempre…!
Ricardo Santiago.



El General quiere morirse sin que le arranquen las plumas.



Se avecinan tiempos muy difíciles para Cuba y los cubanos. La desesperación de Raúl Castro por sentar en el “trono desfondado” de la dictadura castrista a su hijo, a su hijito del alma, al siniestro Coronel de la retaguardia vaciladora o al mismísimo comemierda que se sacó un ojo jugando con “coheticos” en Angola, raya en la histeria, el pataleo, los jalones de pelo, los gritos “apucherados”, el no llores niña ponte ajustadores, los arañazos y los brinquitos en puntica de pie.
Y cuanto digo no es un juego. No exagero. Desgraciadamente una vez más en Cuba la historia se repite a lo descara’o, sin que nadie le ponga freno, con el mira pa’llá y aguanta calla’o de las “mejores” dictaduras de la historia, sin que el pueblo tenga siquiera derecho a protestar, a quejarse, a decir no los queremos, estamos hastiados de tanta miseria y tanta hambre, queremos un cambio total, queremos una real democracia y queremos justicia.
Y me estoy refiriendo al traspaso del poder en Cuba, estoy hablando de la pantomima buñuelera que significa “traspasar” el único puesto de “verdadero poder” en nuestro país, en esa Cuba nuestra dominada desde hace casi 60 años por intereses mezquinos, narcisistas, tiránicos, egoístas, ambiciosos y traidores, igualitico a lo que hizo Fidel Castro en el 2008, al “delegar” en su hermanito Raúl, Raúl, qué tiene Raúl… la “responsabilidad del gobierno”, ahora lo intenta hacer el mediocre General sin batallas nombrando a su sádico hijo para izar el papalote del castrismo y que no se les vaya al “voli” por la guardarraya pa’bajo.
Y: ¿Por qué?
Pues muy sencillo, porque en un país donde en los últimos años no ha existido una verdadera democracia, donde sus ciudadanos no pueden elegir ni partidos políticos, ni programas económicos, ni proyectos sociales que representen ideas diferentes y donde el “funcionamiento” de la sociedad se ha erigido única y exclusivamente en torno a la figura de un caudillo todopoderoso, despótico, tiránico y abusador, es de esperar que nadie confíe en nadie, ni en la madre que los parió, y las traiciones, las zancadillas, las puñaladas traperas y los secreticos, secreticos, son mala educación, estén a la orden del día.
Es natural, cómo puede existir confianza en un nido de ratas que luchan entre ellas para devorarlo todo, quién puede dormir tranquilo conviviendo entre hienas, hacia dónde se puede mirar en medio de un montón de víboras que no sienten el más mínimo escrúpulo para matar, robar, prostituir, corromper, hacer desaparecer, calumniar, maltratar, prohibir o asesinar.
Saturno devora a sus hijos y se limpia los dientes con un “huesito”.
Al final de este cuento interminable que es la dictadura castrista en Cuba yo siempre he pensado que esa “bola” de cherna de Raúl Castro, sea cierta o no, que sí, que sí, que no, que no, que yo lo vi con estos ojos que tengo aquí, la echaron a rodar los propios castristas, léase Fidel Castro, para desprestigiar al hermano blandengue, pedigüeño y lascivo del difunto Sultán de los Potreros.
Porque lo cierto es que Raúl Castro es un tipejo con un tremendo aspecto de alimaña, sin carácter y sin méritos que por su parentesco con el Cambolo Sideral ocupó todos los cargos segundones del país aun cuando otros sicarios del corre ve y dile tenían mucho más derecho que esta sabandija.
Fidel Castro fue un tipo tan torcido que centralizó el poder en Cuba a su “imagen y semejanza”. No le dejó nada a nadie, ni chupín, chupán, tan es así que a la hora de recoger los cheles se dio cuenta que en el único en quien podía medio confiar, sin que le sacara un sable, o le metiera el dedo en el c…, era en ese “hombrecito”, sangre de su sangre, a quien se había cansado de ofender, maltratar y desprestigiar revolución arriba y revolución abajo.
Porque esa es la realidad, quienes inventaron el castrismo están apostando a morirse de viejos porque saben que tienen mucho que pagar. Los que le siguen, es decir, la segunda generación de truhanes y malhechores de la patria cubana aunque se laven las manos con lejía y la boca con salfuman están igual de comprometidos y, como son 60 años de una cadeneta infernal de asesinos, extorsionadores y corruptelas hechas a Cuba y a los cubanos, son muchos, muchísimos, los que se han “beneficiado” con la existencia de esa vulgar tiranía y saben que están en la lista de los deudores de la Patria.
El General tiene que apostar por el Coronel porque, sencillamente, no confía en nadie y quiere morirse sin que “nadie” le arranque sus plumas.
Ricardo Santiago



Bárbara Pumpido: “…la separación familiar es muy dolorosa.”



Cuando le propuse a Bárbara Pumpido participar en el proyecto de entrevistas del Blog Por Eso Me Fui De Cuba accedió de inmediato. Debo confesar que sigo cada post, cada escrito y cada palabra que publica esta cubana en las redes sociales porque adoro su sutileza, su inteligencia y esas verdades que lanza como puños aunque se acabe el mundo.
Pero Bárbara Pumpido tiene otro don mucho más importante, tiene el valor de no callar los horrores sufridos bajo el castrismo y reconoce que la dictadura que impera en nuestra Cuba debe desaparecer de la faz de la tierra.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Quien es Bárbara Pumpido?

Bárbara Pumpido: Es difícil hablar de uno mismo, no sé cómo describir una personalidad que crece y se transforma, pero sí, me considero una persona orgánicamente humana.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Por qué te fuiste de Cuba?

Bárbara Pumpido: Me fui de Cuba en medio de una avalancha de persecución y abusos, fue cuando el éxodo del Mariel. Un familiar nos fue a buscar en un barco camaronero que naufragó en la travesía y fuimos rescatados por un portaaviones de USA.
En ese momento supe por qué me iba de Cuba…, porque odiaba la dictadura y lo que le hicieron a mi familia y amigos que fueron víctimas de la “parametrización” artística y del presidio político.
Al arribar a las costas de Cayo Hueso entendí que mi vida había cambiado para bien y que una vida nueva, libre, me esperaba y así ha sido.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Cuánto te marcó esa decisión?

Bárbara Pumpido: Me marcó porque dejé a mi familia, especialmente a mi madre que fue maltratada y torturada por la dictadura y, como todos sabemos, la separación familiar es muy dolorosa.

Por Eso Me Fui De Cuba: Es evidente tu posición crítica contra la dictadura de los Castros: ¿Por qué has decidido asumir esa actitud de denuncia?

Bárbara Pumpido: La actitud de denuncia siempre ha existido en conversaciones con otros, pero después que murió el tirano mayor fue como si algo se desatara dentro de mi… Todos los cubanos tenemos la responsabilidad de denunciar la maldad impuesta a nuestra nación y a nuestros compatriotas y demandar justicia para nuestro pueblo.

Por Eso Me Fui De Cuba: Indiscutiblemente tus publicaciones en las redes sociales tiene un impacto muy importante en muchas personas, incluyendo a los que defienden al castrismo: ¿Sientes algún temor?

Bárbara Pumpido: No, no soy valiente, pero no tengo temor, los que defienden al castrismo son quienes más necesitan escuchar y sé que no te sorprenderías si te dijera que ellos tienen miedo, mucho miedo y no duermen tranquilos.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Extrañas a Cuba?

Bárbara Pumpido: La Cuba que existe ahora no la extraño, siento compasión por lo que está pasando el pueblo cubano, pero no, no extraño.

Por Eso Me Fui De Cuba: ¿Cómo definirías al exilio cubano?

Bárbara Pumpido: Difícil definir al exilio, depende de las generaciones y en qué momento y en qué condiciones salieron de Cuba. Pero los exiliados que yo conozco son trabajadores, inteligentes, personas que construyen y cuidan de la familia y de la comunidad.

Por Eso Me Fui De Cuba: Muchos pedimos a gritos la unidad de todos los cubanos como la única forma de vencer al castrismo: Crees que esa unión es posible?

Bárbara Pumpido: Si la unidad de los cubanos se funda en el consenso de que vamos a trabajar con ideas efectivas, de una manera organizada, ideas factibles, no fantasiosas, que abran el camino a nuestros propósitos, sí, sí es posible.

Gracias Bárbara querida por estar aquí. Gracias por darnos tus experiencias y por “asustarnos” con esa sinceridad martiana que alivia la esperanza, que endereza los sueños y que nos hace creer que una Cuba mejor es posible.
Gracias amiga.