La guerra contra la dictadura castrista es sin cuartel y sin descanso.





Cuando leo los comentarios que hacen los defensores de la dictadura de los Castro and Son S.A a mis publicaciones en las redes sociales o en el Blog Por Eso Me Fui De Cuba, aparte de mucha risa, asco, repugnancia, mareo y rechazo, lo que también siento por estos sujetos es una profunda lástima.
Y digo lástima porque los castristas piensan que la maldad es eterna, que traspasará las barreras del tiempo con la misma impunidad con que lo ha hecho por los últimos 58 años en nuestra sufrida Cuba y que pernoctará, por los siglos de los siglos, sin el certero juicio de los hombres, de la decencia y de la vida misma.
No, revolucionarios de todos los países uníos, esa abominación engendrada por el desequilibrio, el egoísmo, la manipulación, la mentira, el oportunismo, el miedo y la mediocridad llegará a su fin y todos los que la han gestado, aupado, sostenido o apoyado tendrán que pagar por los crímenes cometidos, sean tanto de acción como de palabra, la justicia a veces tarda pero siempre llega y cuando lo hace es implacable porque carga con ella el dolor y el sufrimiento de miles o millones de personas, cuanto más demore más dolor tendrá y más implacable será.
Ahí cargó por estos días al tal Lula de Brasil, tomen nota y lleven carta para que después no supliquen clemencia o lloriqueen por los rincones gritando que no lo sabían, que los obligaron o que los embarcaron.
Los crímenes contra la inocencia no tienen perdón, justificación y mucho menos admiten complicidad, quienes lo hagan tienen que ser consientes de que participan de la ignominia con la misma responsabilidad que quienes la organizan y la ejecutan.
La dictadura castrista ha desarrollado una especial maestría para captar, cautivar, atraer, seducir y abandonar a cientos de gendarmes ideológicos para que la defiendan y apoyen. Se valen de todo para lograr que estos mequetrefes de ideas postizas los sigan con increíble desparpajo moral, repugnante complacencia oportunista y estúpida utilidad usable y desechable.
Pero al final las ratas se comen a los guayabitos y los Castro a esa manada de “revolucionarios” sin revolución que utilizan para que les apoyen sus fechorías. Los tienen embarcados en el oprobioso carretón de la muerte que echaron a andar en Cuba el 1 de Enero de 1959 y en el que cargan los cientos de miles de víctimas de los tantos crímenes que han cometido.
Los cubanos que han muerto por culpa de estos insensatos rascabuchadores de la vida se cuentan por cientos de miles. La masacre empezó en la década de los 50s desde que Fidel Castro se creyó un capuchino cruzado y organizó uno de los movimientos terroristas más sanguinarios en la historia de este continente. En la misma Sierra Maestra fusiló a hombres por cualquier motivo y permitió que la hiena de su hermano, el actual dictador de Cuba, un triste y ridículo hombrecillo que necesitaba ganarse el respeto de la “tropa”, convirtiera la muerte en un divertimento macabro en nombre de esa falsa revolución.
Cuando usurpó los poderes en Cuba, mediante el traicionero golpe de estado de 1959, continuó matando a los cubanos para limpiarse el camino al totalitarismo y para sembrar el terror y la obediencia entre los que quedaban vivos, por eso siempre digo que esa revolución se gestó sobre la vida y la muerte del pueblo cubano.
Muchos han sido los episodios de dolor y donde cientos de miles de madres, padres, hermanos, tíos, primos y amigos han derramado muchísimas lágrimas para sufrir a sus muertos, desde los de paredón, paredón, paredón, hasta los que un día como hoy, hace 23 años, fueron asesinados en el hundimiento del remolcador 13 de Marzo por la insensatez y la soberbia del propio Fidel Castro.
Es por este triste pasaje y por la interminable lista de muertos, encarcelados, silenciados, enfermados, contaminados, desterrados y silenciados que nuestra lucha contra la dictadura, sus lacayos y sus cómplices del adulterio a la vergüenza tiene que ser de todos los días, de todos los que creemos en la justicia y de todos los que soñamos con una Cuba para todos los cubanos y abiertamente democrática.
Por último es hora de que reaccionen y enfrenten la verdad estos tontos desechables de la tiranía de los Castro, cuando ese carretón de la muerte se despetronque sin salvación por las calles de nuestra destruida Habana, es bueno que sepan que sus amos, los que hoy les dan palmaditas en la espalda y jabitas llenas de mierda, los dejarán abandonados a la buena del pueblo mientras ellos huyen a ciertos paraísos fiscales de la indecencia.
Vivir pa’ ver infelices.
Ricardo Santiago.




Compartir
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Comments

Tus Comentarios

2 opiniones en “La guerra contra la dictadura castrista es sin cuartel y sin descanso.”

  1. Bueno y que nombre tienen Uds sino traidores diganme que quieren que se les diga no tienen problema “heroes” del vacilon y la mentira y ahora que ya cobraron o van a cobrar mas, si la REVOLUCION CUBANA no existiera de que vivirian ahora si les dicen tantas cosas a Uds los “angelitos salvadores” porque no las publican tienen miedo o les quita el sueño que la mayoria de los cubanos y la gente sensata no los siga que van a reclutar mas gente para formar un estado islamico “caribeño”…. acaben con ese circo de pagina y dediquense a disfrutar su vida con el dinero que le han “tumbado” al Gobierno norteamericano, o vayanse a ejercer sus profesiones que no han revalidado el titulo que ganaron en Cuba o simplemente cojan otra “botella” que al menos no los “despretigie” mas, nadie los quiere, bye Roma paga a los traidores pero los desprecia.

  2. Ricardo Santiago no hay posibilidad alguna de sentir otras cosas que no sean náuseas, desazón, repulsión hacia esas personas que aplauden el castrismo.
    No sólo apoyan sino también justifican esos resultados perversos que acompañan el andar de los tiranos en Cuba.
    En ese grupo de despreciables, residuos e impurezas se mueven unos en la Isla y otros en países que los cobijan
    Si vil resulta la defensa del castrismo por unas migajas dentro de la Isla, ruines son aquellos que desde otros lares nos llaman traidores.
    Para mi resultan muy sospechosas sus estancias en diferentes paises. Si tuvieron que irse por conveniencia o por jineterismo, que no juzguen a nadie y mucho menos salgan en DEFENSA de asesinos e injerencistas.
    Incluinar el mentón o callarse les corresponde frente a los que la VERDAD nos acompaña.
    Aplaudir o ser cómplices de acciones tan bárbaras como matar o mandar a matar inocentes los convierte en criminales como los Castros y sus secuaces.
    Reclamar JUSTICIA para los mártires del Remolcador 13 de Marzo y de otros atropellos se guiarán de nuestros pasos.
    La impunidad no se convertirá en bandera de asesinos y de escorias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.