La miseria en Cuba se ha vuelto endémica gracias a la dictadura castrista.





La dictadura de los Castro ha destrozado a Cuba. La ha convertido en una ruina vergonzosa, mal oliente, chapucera, triste, miserable e inhabitable. Sólo le prestan atención a aquellas zonas que les reportan dividendos económicos para sus bolsillos o que les sirven para utilizarlas en la demagogia propagandística, que tienen armada desde hace más de medio siglo, de que el socialismo es lo mejor que se ha inventado y así embaucar a tres o cuatro imbéciles en el mundo.
Muchas personas se preguntan cómo ha sido esto posible, incluso hasta se cuestionan si tal destrucción no es intencional para fortalecer la imagen de país “agredido”, asediado, “bloqueado” y maltratado que necesita la contribución, las donaciones, el subsidio y la “ayuda” de los demás porque el imperio abusador no le permite “desarrollarse” en paz.
Yo, a veces, pienso que algo de esto debe ser cierto porque no hay lógica humana que explique el abandono y la improductividad tan grande propiciada por un fulano y su cuadrilla de ministros y recontra ministros en un país donde usted tira una semilla, la mea, y si se descuida le sale un árbol que da leche condensada.
Embargos y bloqueos aparte. La cantaleta de las sanciones económicas impuestas a Cuba por el gobierno de los Estados Unidos, debido a la terquedad, la bravuconería, la falta de respeto y la mediocridad de Fidel Castro por negarse a indemnizar a ciudadanos y empresas norteamericanas en aquellas “famosas” y estúpidas nacionalizaciones de los años 60s, son pura justificación para enmascarar la incompetencia de ese régimen y de su protagonista principal.
Y digo esto porque los demás países donde se implantó el socialismo no estaban bloqueados por nadie y el desastre económico fue muy parecido al que sufre nuestra Patria, aunque creo que lo de nosotros se pasa de castaño oscuro.
Así que la mierda es el sistema socialista que se esconde tras las justificaciones, el enemigo, la resurrección de Matías Pérez y los frijoles con gorgojos.
Dice mi amiga la cínica que la biblia de los comunistas es un plato vacio y que su pronunciado ateísmo son las goteras en el techo y los escombros en las calles. A mí no me crean.
Por cierto, hablando como los locos y regresando al tema de la semillita y el mea’o, siempre me he preguntado: ¿Qué tiene que ver la escasez de alimentos en Cuba, sobre todo en lo referente a productos del agro, con el embargo económico?
Si, digo esto porque si usted permite a los campesinos y productores agropecuarios producir y vender sus cosechas y productos en un mercado realmente libre, sin ningún control del estado, estos van a inundar de “jama” al país sin necesidad de acceder a créditos internacionales ni comprar ni carajo en el “mercado mundial”.
Yo le aseguro a la dictadura castrista que la mayoría de nuestros campesinos no saben qué son créditos, prestamos e intereses, pero si les dan libertad para trabajar y vender lo que producen le sacan a la tierra hasta el jugo porque de eso si saben bastante.
El castrismo se empeña en mantener la miseria a los cubanos pero este ensañamiento tiene que desaparecer, tiene que producirse un cambio obligatorio en nuestra actitud y en nuestros pensamientos. Es ley de vida, es la dialéctica como dicen los científicos, pero el caso es que Cuba ha involucionado tanto bajo el sofocante control de la dictadura castrista que en algún momento tiene que “empujar” hacia adelante y salvarse para siempre del socialismo, de los patria o muerte y de los venceremos, sobre todo de estos últimos.
Para muchos que aun no entienden mi posición contra la dictadura de los Castro y confunden, sin querer queriendo, mi anticastrismo con odio hacia mi país les ruego revisen quiénes son los verdaderos responsables de la miseria, la destrucción, el atraso tecnológico, la maquinita de moler sin carne, el racionamiento, la chusmeria, la desilusión, las estampidas migratorias, los cortes del fluido eléctrico, el agua un día si y un día no, la propaganda política a todas horas, el bistecito pa’l niño, el pollo por pescado y la tristeza en Cuba.
Les pido recapaciten y piensen quiénes son los máximos responsables de que todo esto suceda en Cuba y se fijen si ellos padecen nuestras penurias, sufren nuestras vicisitudes y soportan nuestras mismas carencias.
La independencia de la que tanto habla el castrismo, con el estómago vacío, no es más que “dignidad” patriotera y ridícula cuando quienes nos obligan a sufrirla tienen sus barrigas llenas y sus corazones contentos.
Ricardo Santiago.



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