¿Para qué sirve el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba?





Pues aunque usted no lo crea, lo ponga en duda, piense que es una pregunta tonta, con una respuesta obvia, más que evidente, el periódico Granma sirve para muchas cosas, para muchísimas cosas.
Por ejemplo: En el plano utilitario, en el uso doméstico diario, sirve para envolver vajillas de cristal o porcelana, para limpiar espejos, para cubrir o tapar “agujeros”, para limpiar “algo” derramado en el suelo, para hacer sombreros para los pintores, para hacer cucuruchos, trompeticas, cadenetas pa’l cumpleaños del niño, para hacer trabajos manuales, para forrar libros y libretas, para ocultar “cosas” de las miradas curiosas, para revenderlo y buscarse unos pesitos, para hacer nuevas amistades o enemistades mientras hacemos enormes colas para comprarlo, bien enrollado sirve para golpear, también como “insecticida” para matar moscas, mosquitos, cucarachas y cuanto bicho raro se nos cuele dentro de la casa, en fin, para muchas cosas.
Aunque tengo el presentimiento de que se me olvida otra utilidad muy importante de este órgano de prensa… déjame pensar… no, ahora no me acuerdo.
En el plano espiritual el Granma sirve para elevar hasta el infinito las expectativas de sus lectores, para crear esperanzas, para fomentar sueños de bonanza entre los cubanos y para “marchar” en una sola dirección por la ruta “victoriosa” de Fidel, Raúl, Camilo y el Che.
En el orden informativo, que se supone sea la principal función de este “papeles son papeles, cartas son cartas”, digo, del principal diario de noticias de nuestro país, para enterarnos de que el resto del mundo está peor que nosotros y debemos dar gracias a la revolución por todo lo que nos da, para saber a quién defenestraron y pasa a ocupar otros cargos de vital importancia para el país, para recordarnos que el imperio yanqui es cada vez mas hijoeputa, para alegrarnos porque la cosecha de la papa ha sido tan grande, a nivel nacional, que la revolución no sabe dónde meterla, si meterla o sacarla, para hacer un minuto de silencio por alguien que ha muerto de una penosa enfermedad, para que nos expliquen que la veda permanente del camarón y la langosta en Cuba obedece a una estrategia de la revolución para defender el socialismo, que el crecimiento del producto interno bruto se debe al esfuerzo de nuestros dirigentes, que la economía crece, crece y crece tan alto como un pino y pesa menos que un comino, que la miseria se va a acabar y que todo está bien, más que bien, tan, pero tan bien que “yo no sé cómo hay cubanos que pueden vivir fuera de Cuba”.
Dice mi amiga la cínica que también sirve para manchar de tinta las manos y las ropas de los cubanos, a mi no me crean.
En la vida real cada palabra que se publica en ese periódico, viva imagen de lo que fue Fidel Castro y es su revolución socialista, está muy bien pensada, muy bien calculada porque la función más importante de este “propulsor del entusiasmo”, en la práctica concreta, es trasmitir la propaganda palanganera castrista y convertirla en la única verdad que pueden creer y a la que tienen acceso los cubanos.
Yo digo que Cuba únicamente funciona bien dentro de las páginas del periódico Granma. Que dentro de estas cuatro miserables y ridículas hojas, de la mas mala calidad, es donde único el país produce cualquier mierda en cantidades industriales, donde único se puede ver que la economía nacional crece aceleradamente, donde se inauguran obras sociales para el “pueblo”, donde nuestros artistas y deportistas triunfan por el mundo sin que se quede ni uno solito, es donde único no existe la miseria, la destrucción y el abandono del que tanto habla la “gusanera” de Miami, donde no hay violencia en las calles y los jóvenes cubanos no se están matando por cualquier cosa, donde las donaciones de sangre son para salvar vidas y no para venderlas en el exterior, donde nuestros médicos marchan a cumplir misión internacionalista por altruismo y no por intereses económicos, donde Raúl Castro es hombre a todas y quien lo ponga en duda lo vamos a fusilar, donde los hijos de los dirigentes viven igual que los hijos de los trabajadores y, sobre todo, es donde únicamente los cubanos somos todos felices porque la revolución nos da todos los gustos tal como nos prometió Fidel en 1959.
¡Coño y que no me acabo de acordar qué otra función utilitaria de importancia vital para los cubanos tiene ese puñetero periódico!
Ricardo Santiago.



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