Cuba, un país que parte el alma, así de triste…



En la vida real yo no sé si reírme, o llorar, con la partía de comemierdas que tiene el castro-comunismo, en las redes sociales, pataleando como unas “locas” sin pastillas, envenenando, escandalizando y regando su odio socialista contra quienes les decimos las verdades sobre esa porquería de revolución del picadillo, ahora de las tripas, pues, a todas luces, nuestras denuncias les resultan tan contundentes que, ante la falta de argumentos, se van en cagalera revolucionaria y en chismecitos ante el “algoritmo” de Facebook.
Mientras más sencilla es la verdad sobre el desastre económico, físico, moral y espiritual que le han causado a Cuba, y a los seres cubanos, ese abominable engendro que es la dictadura castrista, más alta y más desagradable es la perreta que forman estos “descerebrados” al servicio de una pandilla minúscula que los utiliza, para no dar la cara, y cuando ya no les sirven, porque están demasiado desprestigiados, les dan una patada por el c… que van a parar a casa de las quimbambas.
Esta es otra verdad del tamaño de un templo. Ninguno de los responsables directos de la “sinfonía” de terror, miseria y muerte, que ha sonado durante más de sesenta larguísimos años en nuestra sufrida isla, jamás ha dado la cara para responder a preguntas tan puntuales como: ¿Por qué no convocan a elecciones libres y directas para elegir al Presidente? ¿Por qué no permiten la existencia de más de un proyecto político y que los cubanos escojan el de su preferencia? ¿Por qué reprimen brutalmente a quienes disienten y se oponen pacíficamente al régimen? ¿Por qué hay tantos presos políticos? ¿Por qué no permiten la propiedad privada, la de verdad? ¿Por qué los niños cubanos tienen que ser como el che? ¿Por qué las Universidades son únicamente para los revolucionarios? ¿Por qué no hay papel sanitario? ¿Por qué hay tantos cubanos come-tripas? ¿Por qué los cubanos tenemos que sufrir tantas necesidades para transportarnos, comer, vivir o ser felices? ¿Por qué el mismo apellido mal gobernando a Cuba por toda esta eternidad?
Y por último: ¿A qué le tienen miedo si ustedes dicen que el pueblo los apoya?
Vergonzosamente siempre utilizan a mequetrefes de la una, las dos y las tres, con ínfulas de conocedores de la historia nacional, para gritar el cansino, chapucero, idiota, mediocre e increíble cuentecito de la revolución pura y digna, los mercenarios de Miami y que el embargo económico “es el culpable de todas mis angustias y todas mis desgracias…”.
El cinismo y la cobardía política de los dictadores es tan grande que se escudan detrás de un ejército de insuficientes neuronales para difundir el veneno de la “revolución castrista”, la ideología del agua de c… del socialismo, la manipulación de la historia peor contada y las mentiras sobre un progreso, una igualdad y un futuro que no existen ni en los centros espirituales.
Triste papel el de esos “macheteros” héroes de la chivatería socialista, lenguilargos de mente nublada y embotada por las doctrinas de la tripa de dos mil kilómetros de largo, “historiadores” a los que se le queman los frijoles y tienen los calzoncillos chispeados de tanta tergiversación para idolatrar a un régimen que los desprecia y los manipula, ciber-guerrilleros fantasmas que acosan y “denuncian” para que la verdad no vea la luz y tontos útiles gratuitos que venden su alma al diablo a cambio de qué, pregunto.
No existe mejor definición para entender realmente qué significan estas actitudes tan serviles, tan rastreras y tan oprobiosas, de algunos cubanos, hacia la dictadura castro-comunista, que nombrarlos cómplices directos del desastre y de la mierda de país que hoy tenemos.
El castrismo es una maquina de cortar, de podar, de cercenar y de castrar, que a nadie le quede la menor duda. El castrismo les castró a los seres cubanos la capacidad de pensar, de decidir, de manifestarse, de disentir, de protestar, de exigir, de razonar, de entender, de imaginar, de querer, de merecer, de sentir, de aspirar, de ilusionarse y de defenderse, nos cercenó las alas de volar con el cuento de que la revolución del picadillo nos proveería de cuanto necesitáramos y nos partió los sueños en muchos pedazos a base de lemas, consignas, letreros, discursos, chantajes, el terror de que la calle es sólo para los revolucionarios y el que no salte es yanqui.
Por último quiero aconsejar a la servidumbre del castrismo que antes de escribir sus sandeces, cochinadas, absurdos y estupideces, defendiendo al infame régimen castrista, se den una vueltecita por las redes sociales y verán cientos de miles de imágenes vergonzosas, tristes, desoladoras y penosas de una Cuba que parte el alma, así de triste…
Ricardo Santiago.



2 comentarios en «Cuba, un país que parte el alma, así de triste…»

  1. Tanti saluti ai traditori Cubani, che ablan mal del SOCIALCOMUNISMO mentre il capitalismo sta distruggendo il mondo e sta crollando. Chiedetevi porque no se toglie El bloqueo. Facile da capire.

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