El castro-comunismo y la revolución del picadillo envenenaron el alma de toda una nación.



“Amaos los unos a los otros…” y fidel castro torció, envenenó y tergiversó, las palabras del Señor, sembrando el odio, la envidia, el resentimiento, la intolerancia, la estupidez ideológica y la pullita “revolucionaria” entre todos los seres cubanos.
Indiscutiblemente esos diabólicos sentimientos han sido y son la mejor arma del castrismo para doblegar, someter y silenciar, los deseos de libertad de un pueblo que, por más de sesenta y dos larguísimos años, no conoce otra cosa que: “chivateaos los unos a los otros”, como las palabras más significativas de las “cagadas escrituras” del marxismo-leninismo, del fidelismo, del comunismo y de la revolución del picadillo, ahora de los curieles, que han conformado una perversa mentalidad en una buena parte del pueblo cubano.
Recuerdo, que hace muchos años, en uno de esos “recibimientos” que dábamos los pioneritos a Presidentes de otros países en La Habana, por toda la 5ta Avenida, y donde el visitante, junto a fidel castro, pasaban saludando a diestra y siniestra con aquella risita estúpida que nunca se me olvida, ambos inclusive, una de mis maestras exclamó eufórica, y con palabras que le salieron del alma, al paso de la caravana presidencial: “¡Miren eso… nuestro comandante parece un Santo…!
Yo estaba en 6to grado y les puedo jurar que esa imagen no se me olvida porque una de las “cosas” que más se combatían por aquellos años era justamente la “santidad”, la espiritualidad, la religiosidad y las creencias de las personas…, les hablo de los años setentas del siglo pasado.
Yo no sé si fue por el agotamiento, la sed, las horas al sol esperando a que pasaran el fulano y el mengano o, sencillamente, porque yo creía ciegamente en mi querida maestra, pude apreciar sobre la testa de ese cabrón, del comandante, un cúmulo de “un algo extraño” que a mí se me pareció mucho, muchísimo, a las aureolas que le salen a los muñequitos de la televisión cuando se “van” al cielo.
Aquellas “ingenuas” palabras, a mi maestra, le costó el magisterio.
Según el comisario político que “analizó” el casito, la comparación del comandante con un Santo, de la religión que fuera, compañeros, propagan las creencias religiosas del enemigo y “los verdaderos revolucionarios no se arrodillan ante nada ni ante nadie, ni siquiera pa’ cagar…”.
Muchos años después la encontré y entre lágrimas me juró que en esa época ella era lo más atea del mundo, que después del incidente sí abrazó la palabra de Dios y que se arrepentía una y mil veces de haber entregado sus mejores años a “esos malditos que acabaron con mi vida y con mi vocación por la enseñanza…”.
Por eso digo que una de las primeras víctimas mortales del comunismo es la espiritualidad de los seres humanos.
Los “revolucionarios” no aceptan que las personas sean devotas de un Dios pero sí de un supremo líder al que tienen que obedecer ciegamente y seguir como si fueran mansos corderos al precipicio de los disparates.
Los líderes comunistas, es decir, los dictadores totalitarios, los tiranos del proletariado o los “masacradores” de las creencias ancestrales de los pueblos, tiemblan ante la palabra de Dios, ante la devoción religiosa de los pueblos y ante la paz espiritual de las naciones porque saben que lo único que ellos en verdad ofrecen es hambre, miseria y muerte.
Con la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba fidel castro decidió, por conveniencia política, liberar las prohibiciones impuestas por él, y sólo por él, a nuestras libertades religiosas, demostrando que el ateísmo comunista, más que una actitud militante, es una trampa diabólica para dotar al hombre de mucho odio, de un absurdo “materialismo dialéctico” y de una estupidez colindante con el fanatismo.
fidel castro fue a todas luces un criminal y un déspota consumado. ¿Cuántas generaciones de seres cubanos sufrieron atropellos por ser religiosos? ¿Cuántos hombres, mujeres y familias enteras fueron segregados por ir a la iglesia o a templos religiosos? ¿A cuántos incluso les costó la vida?
Muchos años después la vida se encargó de aclarar mi confusión sobre la “aureola” que creí ver en la testa del “divo” de Birán. Y digo la vida por utilizar una frase hecha, pero la pura verdad es que me di cuenta que nos habían apartado tanto, “a punta de ideales socialistas” y de un hambre de tres pares de c……, de la tradición religiosa de nuestra nación, que terminamos haciendo la cruz del gato, si me miras te mato, y tomando agua con azúcar prieta pa’ enmascarar los gritos de “ayúdanos Dios mío…”.
El castrismo convirtió a los peores asesinos del siglo XX y del XXI, léase fidel castro, el che guevara, etc, etc, etc, en “fuerzas del otro mundo” para que los “condenados de la tierra” tengan un “panteón” donde ir a soplarse los mocos…
Ricardo Santiago.



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