¿Hay hambre en Cuba? ¿Pasan hambre los cubanos?

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Si, si y si. Los cubanos pasamos hambre, tanta hambre, que la tenemos de todos los tipos y de todas las formas. Dice mi amiga la cínica que no haga preguntas estúpidas, pero yo que sí, que este es un drama tan grande que no puede ser respondido por una sola persona.
El cubano tiene muchas hambres, más de las lógicamente necesarias. Se supone que la Revolución se adueñó del poder (los comunistas no fueron elegidos por votación popular) para, entre otras cosas, “erradicar este mal en el pueblo cubano” y cumplir para todos aquella máxima de barriga llena corazón contento.
Pero mentira, otra más de las burdas mentiras de estos tipos, porque la barriga usted la puede abarrotar de cualquier cosa, incluso de agua, y aun así su hambre seguirá intacta, renovada, presente, mortífera y desquiciante. Las tripas de muchos cubanos suenan como la orquesta del dolor, tristemente acompasadas por los sonidos de la desesperación y la injusticia, por la falta de un bocado elemental o un pedazo de sueño: un buen bistec con papa fritas, la cervecita fría, su yuquita con mojo, el congrí con chicharrones y un flan, todo elemental y común en cualquier parte pero que en nuestra Cuba se ha convertido en la añoranza de miles y miles de compatriotas.
El hambre en Cuba es de siempre y los comunistas han tratado de justificarla todo el tiempo con el cuento del “bloqueo”, yo recuerdo por los 70s, cuando estudiaba en la Secundaria en el campo, que el hambre que pasábamos era del carajo, el menú casi diario era harina de maíz, frijoles, una fritura que nunca le entendí el sabor y una mermelada que creo era de toronja. Con esa mierda crecimos y “nos hicimos revolucionarios”, trabajábamos en el campo y estudiábamos y siempre oyendo la misma cantaleta de que mañana estaremos mejor y comeremos jamón porque vamos a derrotar al imperialismo.
Pero los vencidos fuimos nosotros, mi generación casi completa se fue a bolina y hoy estamos desperdigados en Dios sabe cuántos países, entendiendo que el jamón es lo más común del mundo y que no hizo falta padecer de tanta ayuna cuando la solución la teníamos nosotros mismos, en nuestra fértil tierra y en la maravilla de nuestro clima.
La “fórmula revolucionaria” siempre estuvo clara: Tenlos todo el tiempo con hambre y no podrán pensar en otra cosa. Y les funcionó, el cubano ha estado por más de 50 años con la barriga a medio llenar o vacía, dependiendo de donde viva, porque el hambre en Cuba es diferente para unos y otros, no todos degustamos el mismo “bocadito” por igual, este tiene más que ver con la ubicación en la “geografía nacional” que tengamos cada uno de nosotros.
¡Que no me jodan! Nada tuvo ni tiene que ver el “bloqueo” con la improductividad y la ineficacia de la gestión comunista, los campos cubanos se llenaron de marabú y las fábricas que producían de todo se convirtieron en ruinas y en ejemplo de la inoperancia de estos pandilleros, condenando a todo un pueblo a la desesperación, a la subalimentación y a la tragedia cotidiana del plato de comida para sus hijos.
Si usted no se va de Cuba por problemas políticos se va porque tiene hambre, así de sencillo.

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