La receta castrista para asesinar.

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La Revolución castro-comunista es una máquina perfecta de matar. ¡Que a nadie le queden dudas! Los castristas son unos criminales por derecho y por revés. Se creen con permiso para disponer de la vida ajena porque según ellos defienden la justa causa de la libertad. Pero: ¿Qué entienden los castristas por libertad? ¿Alguien puede explicarlo sin que el “discursito” provoque carcajadas?
Hay muchas formas de quitarle la vida a alguien y no necesariamente que deje de respirar. El secuestro y la prohibición de las libertades individuales y sociales es uno de los mejores ejemplos para medir los latidos-vida de una persona y de una comunidad, un ser humano y un país que no son libres actúan como fantasmas, zombis, cadáveres, reflejos en la penumbra y marionetas desclasificadas por el tiempo.
Fidel Castro era un asesino confeso. Concluso para sentencia. Recientemente, por sólo citar un ejemplo, leímos las declaraciones del embajador peruano en funciones cuando la crisis de Abril de 1980 en La Habana, donde cuenta que el difunto del meteorito le dijo: “Yo sé matar y tú no…”.
Sin darse cuenta este peruano con memoria ha develado el verdadero carácter del sistema político que ha maltratado a Cuba por los últimos 57 años. Fidel Castro creó un país y moldeó una nación a su imagen y semejanza. Te mato, te mato y te mato. Todo cuanto le siga es una copia fiel al papel carbón.
La complicidad con el régimen de La Habana convierte en criminales a sus practicantes.
Así como un hombre “tiene muchas hambres” también tiene muchas muertes.
La muerte en vida es la más cruel de todas las formas de matar que tienen los castristas.
El pueblo cubano tiene una vida injusta, e incluyo también a quienes estamos en el exilio, los cubanos vivimos acechados constantemente por los “gendarmes ideológicos” de un sistema político brutal, depredador, ladrón, asesino y abusador que sólo busca la perpetuidad y no le importa las vidas que arrastre para lograrlo.
Los castristas matan de miedo. Muchos cubanos vivimos muertos de miedo.
El miedo es el arma fundamental de la Revolución castro-comunista. La institucionalización del pánico a ser libres es el mecanismo que mantiene vivo al “fidelismo” en nuestra Isla y allende los mares también, los pesados grilletes de “ser revolucionario o te jodes”, que nos “encasquillaron” a los cubanos el uno de Enero de 1959, son arrastrados por muchos incluso hasta cuando viven en el exilio: El cubano ha vivido tanto tiempo aterrorizado por el más cruel y pérfido de los gobiernos que, aunque logre salir de Cuba, arrastra consigo su pánico como una rémora pegada a la conciencia.
El castro-comunismo es una “carga pesada”.
Los “fidelistas” matan de hambre para controlar la libertad de pensamiento de los cubanos. Una madre y un padre que tienen que “pugilatear” cada día cómo alimentar a sus hijos no tienen tiempo para pensar en ser libres. La escasez de lo básico, es decir, el estómago vacio o medio lleno de los seres humanos, en las sociedades totalitarias, es el arma más perfecta y sofisticada para reprimir los sueños y la capacidad de prosperar de las personas. Hay cubanos que ni mastican ni tragan…
El adoctrinamiento es el asesino más brutal y despiadado del castro-fidelismo. En Cuba todo lo que puede y tiene que respirarse es Revolución, no hay medias tintas ni alternativas de elección. El “mono”, elevado a la máxima expresión en el monopartidismo comunista, es la verticalidad del despotismo, la crueldad y el abuso, los cubanos “tenemos” que llorar a Fidel o nos convertimos en ex-cubanos, así de simple. El adoctrinamiento comunista es el padre de la doble moral, su gestor y su envenenado resultado.
Y la tristeza: ¿Cuántos cubanos morimos de tristeza cada día?
Morir de tristeza es una muerte lenta, abrumadora, pesada, insoportable, injusta, inmerecida, maldita e inhumana. Cada persona tiene su propia tristeza, su dolor y su angustia. Pero en Cuba hay una tristeza generalizada y es la imposición por la fuerza de un gobierno que ha destruido a la nación y asesinado, con todas sus variantes, al pueblo de Cuba.
Que cada cual quite o agregue de aquí cuanto quiera, tenemos que ser libres…




3 comentarios en «La receta castrista para asesinar.»

  1. Gracias por compartir. Es muy triste ver a los cubanos con hambre, sin libertad y sin esperanza, en un pais tan rico por la naturaleza y donde la empresa privada se reprime. Sólo Dios puede cambiar todo y puede ocurrir el milagro cualquier día.
    Que Dios ampare a los cubanos para que el martirio se acabe.

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