¿Y quién llora por los otros cubanos?

llorar

Murió Fidel Castro y el mundo entero ha compartido la noticia. Es normal, era sabido, no es extraordinario. Su “fotocopiadora” propagandística se encargó eficientemente de prepararlo durante casi 60 años para que unos cuantos se lamentaran. Pero nadie ha dejado pasar el deceso del “hombre fuerte de Cuba” sin soltar sus letricas, palabritas o sus lagrimitas bobas, “inofensivas”, alegres o leales. ¿Habrá pagado alguno de sus crímenes?
¿Y quién llora por los otros cubanos? ¿Quién habla o escribe sobre los cientos de miles de cubanos muertos en estos casi 60 años de dictadura castro-comunista y donde el principal responsable es Fidel Castro?
¿A quién le conmueve los cientos de miles de cubanos muertos de tristeza y vivos de tristeza por causa del mal gobierno de Fidel Castro?
Ya era hora. Mucho jubileo por un lado y pataleo, resentimiento, ¿lagrimas?, resignación y perfidia por el otro. La verdad es que nadie quedó impávido ante la noticia. La muerte es negra, negra muerte para una negra vida provocada por este hombre a otros, a muchos, a millones.
¡Cubanos! De Fidel Castro debemos hablar en presente mientras en Cuba exista esa mierda de gobierno inventada y ejecutada por él.
Los come-moringas trataran de santificar a este hombre. Es su estilo. Convierten la miseria y la desesperación en “grandeza” como si la magnificencia fuera menester de quienes usurpan y ostentan el poder. Debemos ser cuidadosos y no permitir tamaña manipulación. La idolatría a los malditos puede convertirse en doctrina y ser más perjudicial que el cambio climático por la lentitud con que corroe.
Fidel Castro ha muerto. Era noticia esperada.
¿Y qué coño querían sus secuaces, lameculos, amantes seducidos y abandonados, sus plañideras asustadas y sus títeres de baja factura moral?
¿La eternidad?
¡Líbrame viento de agua! ¡Váyanse a tomar por c…!
La eternidad, en la memoria de los hombres, es premio única y exclusivamente para las almas justas, decentes, respetuosas, honradas y benignas, no para quien ha mentido, subyugado, amenazado, mordido, lacerado, esquilmado, vociferado, torturado, hijeputeado, hambreado, “resingado” y lastimado a todo un pueblo.
Muchos se revuelcan y ladran, infelices, el final de ese régimen esta cada vez más cerca y no tendrán donde esconderse. La cueva, cada día que pasa, se les achica por los cuatro costados. Veremos a esbirros y asesinos transformados, de la noche a la mañana, en demócratas y amantes de la libertad, a informantes y soplones jimiquear con que los chantajeaban, a contestones de las redes sociales justificarse con que les pagaban y que agredir y difamar les resultaba más fácil que trabajar, a gritones de tumultos suplicar perdón y decir que los obligaban, en fin, bocones sin voz y tracatanes ideológicos huir de la luz como las ratas y los ratones corretean a sus madrigueras ante el diluvio y el apocalipsis justicieros.
Hay nerviosismo y miedo entre la tropa de come-moringas. El “jardinero celestial” los abandonó y los embarcó dejándolos con las malas hierbas crecidas hasta las rodillas y haciéndose una sola pregunta: ¿Quién cuidará los campos de moringa?
Una sola advertencia cubanos: La bestia ahora esta herida y se torna más peligrosa, calculadora, dañina y desesperada. El inútil hermano del sátrapa hecho polvo sabe que no goza del mismo apoyo ciego e irracional del occiso e intentará salvarse aunque tenga que arrastrarnos a la muerte. La incompetencia de este es bien reconocida y su voracidad y la de su prole insospechada. Ahora los veremos acudir a actos disparatados y esquizofrénicos.
Cuidémonos más que nunca…




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