Destruir la familia cubana fue siempre una estrategia de la dictadura castro-comunista.



La familia es el componente de la sociedad civil en Cuba que más ha sufrido los embates de la brutalidad, la indolencia, la intolerancia, la escasez, el racionamiento material y espiritual, la incompetencia y el abandono, a los que hemos sido sometidos todos los cubanos, durante más de seis décadas, por la criminal maquinaria dictatorial castro-comunista.
Para nadie es un secreto que en Cuba, después del 1 de Enero de 1959, la familia, como promotor de los amores más puros, se fue desintegrando, dividiendo y fragmentando, de muchas maneras y por muchísimos motivos.
Los cubanos, como pueblo, por estúpidamente apoyar una maldita revolución que olía a picadillo, sufrimos una especia de apartheid ideológico que separó a familias enteras por el solo hecho de que unos creían en Dios y otros en fidel castro.
Por otra parte la revolución del picadillo, con sus tramposas gratuidades y subvenciones, léase el control estatal de la vivienda privada, condenó a la familia cubana al hacinamiento, a la promiscuidad, al deterioro, a la desgracia y a las riñas familiares, socavando así la libertad espiritual y física de los seres cubanos.
De ahí es que convivimos hasta tres y cuatro generaciones en una misma casa. Es una realidad. El déficit habitacional en la isla, el deterioro progresivo de las edificaciones existentes, la falta de planes eficaces para la construcción de nuevos asentamientos y la incompetencia de la dictadura para solucionar este vital y sensible tema, han provocado que Cuba esté entre los países del mundo donde las personas vivan más “apretujadas” por metro cuadrado. Una vergüenza terrible e innecesaria.
Dice mi amiga la cínica que esa es también otra forma de controlar al pueblo y mantenerlo ocupado para que no “pensemos en grande”, el hambre y la falta de un techo son la ecuación perfecta para dominar y subyugar a una persona y mantenerla medio desquiciada “por el resto de su vida”.
Porque para los cubanos la familia es sagrada. La madre más. Los hijos ni hablar.
Pero estos degenerados castro-comunistas se han “cagado”, literalmente, y me perdonan la expresión, en todos nuestros valores como nación y han intentado transformarnos en seres desprovistos de amor filial pues así somos más fáciles de adoctrinar y “listos para vencer”, digo, para traicionar hasta a la madre que nos parió.
Mi familia es mi familia…, siempre les oí decir a los viejos de mi barrio: “Si te metes con mi familia te metes conmigo…”.
Muchas fueron las formas utilizadas por la tiranía castro-comunista para mantener dividida a la familia cubana: Las movilizaciones militares, los improductivos “planes de producción agrícolas”, las escuelas en el campo, las misiones internacionalistas y lo peor: La represión, la miseria, la insolvencia, el excesivo control, el totalitarismo, la falta de libertades y el mismo apellido en el poder, por más de sesenta larguísimos años, que, al final, son los máximos responsables de que más de tres millones de cubanos vivamos hoy en el exilio: “me voy con mi música a otra parte…”.
La separación de la familia por los planes militaristas y disparatados de fidel castro, desde la movilización de todos para “defender al país”, por su incompetente actuación cuando puso el mundo al borde de una guerra nuclear en 1962, hasta las ridículas maniobras militares, porque nunca existieron amenazas reales para Cuba de ningún tipo, son muestras de que ese invento de la “guerra de todo el pueblo” ha sido una de las causas más terribles en la separación de padres e hijos, esposos, hermanos y etc., etc., etc.
En los primeros 30 años de ese maldito régimen todo aquel que se iba “del país” perdía, por ley dictatorial, los vínculos con la familia que dejaba en Cuba. La causa fundamental era que quienes quedaban en la Isla eran obligados a repudiar al “tío” apátrida y cobarde por sumarse a las filas del enemigo. Los “revolucionarios” no podíamos tener relaciones con quienes “traicionaban” la Patria y quienes lo hicieran eran expulsados de sus Centros de Trabajo o estudios, además de quedar marcados como escoria o gusanera imperialista. Terrible pero cierto.
¿Cuántas historias hemos oído de familiares muy cercanos que no pudieron hablarse por más de 20 años?
La destrucción de la familia cubana fue una estrategia de Estado, implementada por el régimen castrista, para controlar a los cubanos de infantería.
fidel castro dividió, separó, humilló y calumnió a la familia cubana como le dio su real gana, otro crimen por el que el castrismo tendrá que rendir cuentas y algo que no debemos olvidar los seres cubanos para que nunca más se repita. Porque no existe ley, ni divina ni humana, que prohíba que el día que queramos abrazar a nuestra madre, a nuestros hijos, a nuestros hermanos o a nuestros amigos, con independencia de cómo piensen o el lugar donde vivan, podamos hacerlo porque, sencillamente: “Mi familia es mi familia…”.
Ricardo Santiago.



Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »