¿Cuál es el mejor castigo que podemos aplicarle a Raúl Castro y a sus “40 ladrones”?





Los cubanos tenemos que pensar en grande, tener “open mind”, y lo que es más importante aún, ponernos de acuerdo, sin muchos tira y encoje, en cómo castigar a esta partía de desgraciados que han provocado tanto dolor y sufrimiento al pueblo de Cuba.
En Cuba la democracia, la verdadera libertad de los hombres, llegará pronto, es definitivamente indetenible. La dictadura castro-dólar-cuc de Raúl Castro en su desesperación y excesiva confianza por haber hecho y deshecho con total impunidad por los últimos 60 años en nuestra Patria, impondrá su vulgar nepotismo y pasará la corona ensangrentada a una cabeza consanguínea con los responsables de nuestra desgracia. Pero este será su fin, ni los mismos hueleculos que hoy los sostienen aceptarán tanto descaro achinado y generarán el caos provocando el principio del fin.
La algarabía que se armará será enorme, mucho más ruidosa, bachatera, histérica y estentórea que cuando “se fue Batista”. El pueblo se tirará a las calles, esquivando los baches pa’ no partirse una pata, y gritará con total libertad: ¡Abajo Fidel!, ¡Abajo Raúl!, paredón, paredón, paredón…
A mí esto no me hace ninguna gracia.
Los cubanos y el mundo entero asistiremos al festival de chivatería más grande que ha conocido la historia humana, donde, por tal de salvar el pescuezo y ocultar responsabilidades, muchos de estos esbirros asesinos se culparán entre ellos, se sacarán los trapitos sucios, los ojos y las entrañas, se escudarán en el miedo que tenían, en que cumplían órdenes, en que los chantajeaban o: “¡Ay por favor perdónenme yo no lo voy a hacer más…”.
El pueblo en las calles exclamará enardecido, entusiasmado y lujurioso: “¡Ahorquen al chino…”!. Y no los culpo ni me opongo, pero pensando con la cabeza fría, con tranquilidad y sano juicio, creo que estos mal nacidos merecen castigos peores.
Los cubanos tenemos un sentimiento casi morboso sobre cuál debe ser el método más efectivo para aplicar justicia, por todos los crímenes cometidos, a Raúl Castro y su banda de esbirros desafinados. Aunque parezca que el otro, el principal, el cabeza pensante de la dictadura más atroz sufrida por un pueblo, el capitán cebollita o, simplemente, el demonio oriental se nos escapó impune, creo que, para empezar, porque esto no ha acabado, no hay peor castigo para el hombre que se creía eterno que el tratamiento tan ridículo que le están dando a su memoria, a su “ejemplo” y al polvo estercolero en que lo convirtieron.
Pero volviendo al tema, muchas, pero muchas personas, porque lo he leído en varias ocasiones, son del criterio de que a todos estos tipejos, a todos, incluso a los que están muertos, hay que fusilarlos, darles palito y hacerles lo que ellos le hicieron a miles y miles de cubanos cuando convirtieron la horrible manía de matar en una gracia, un juego tenebroso y un “deporte revolucionario”.
Por supuesto que esto sería aquí paz y en el cielo “gloria”, cientos de asesinos “pasados por la piedra” de la historia y tirados en fosas comunes para que se vayan al infierno hechos unos “pegostes” de desilusión, se almuercen entre ellos y se culpen por toda la eternidad por haber sido unos hijos de puta confesos y traidores.
Sin embargo mi idea es otra, para mí el peor castigo que pudiéramos darle a Raúl Castro es “tocarlo” con su buena libreta de abastecimiento de productos alimenticios, retirarlo con una de esas pensiones ridículas que él le ofrece a nuestros ancianos y ponerlo a vivir en un apartamento, junto a toda su familia, en un quinto piso de un edificio del Reparto Alamar, en un cuarto en una ciudadela en Centro Habana, en una armazón de llega y pon en la periferia de la ciudad o en un sótano maloliente de cualquier barrio de La Habana o el resto del país.
¿Se imaginan a Raúl Castro yendo, jabita en mano, a comprar el único pan por persona que nos vende esa dictadura?
¿Se imaginan la cara de desilusión de Raúl Castro cuando vaya a la pescadería y vea el cartel de pollo por pescado?
¿Se lo imaginan en la cola de las papas, al resistero del sol, intentando guarecerse bajo un ridículo periódico Granma y el pueblo asustado, gritando desesperado, ante la posibilidad de que se acaben los tubérculos?
Esto para empezar.




4 comentarios en «¿Cuál es el mejor castigo que podemos aplicarle a Raúl Castro y a sus “40 ladrones”?»

  1. Aunque tiene una gran dosis de humor negro, no es menos cierto que todo régimen tiránico enfrenta ese momento de rendirle cuentas a las víctimas. Hay dos tradiciones: la autóctona (Machado, Batista) y en la internacional dos caras opuestas (Mussolini -Hitler) donde se desbordó el odio popular o se le juzgó en una Corte.
    El odio popular desborda el revanchismo y la venganza, deslegitima la pena y convierte a los victimarios en cuasi-víctimas…mientras que el juicio sereno para la historia es una deténte para el futuro….
    El Castrato cocinó una estratagema mixta, con la calle desbordada y el circo romano a los perdedores….pudiera esto ser más efectivo para lo que interesa: evitar que se repita….

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