Manolin: El Pastor “salsero”.

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Quiero sumarme a la vertical, contundente, precisa, necesaria y oportuna respuesta del Sr. Alex S. González al “compañero” Manuel González Hernández conocido como “El Médico de la Salsa”.
Yo sabía que este tema del “intercambio cultural” era un barril de pólvora con la mecha muy corta y a punto de explotar. Gracias a Dios sucedió y: ¡A buena hora! El que quiera llorar que llore y el que quiera cantar que cante, pero cada quien tiene que saber dónde hacerlo.
Voy a citar, para esclarecer algunas ideas con respecto a este “manoseado” tema, un sólo ejemplo entre muchos: a la genial Olga Guillot, una porque era una de las voces preferidas de mi madre, la otra porque considero que representó con mucho respeto al exilio cubano y jamás se doblegó o coqueteó con la tiranía de Fidel Castro.
Yo les aseguro que, por su probada posición anticastrista, a la gran Olga de Cuba, como a muchos otros dignos artistas cubanos en el obligado exilio, la dictadura regalada de Raúl Castro no les permitiría, a ninguno de ellos, presentarse en algún espacio de la Isla bajo los acuerdos de este fenómeno llamado “intercambio cultural”, es más, voy a ir un poquito más allá: No les habrían dado permiso siquiera para bajarse de un avión, “aterrizado” en el aeropuerto de Rancho Boyeros, ni para tomar café o pisar la tierra que tanto amaron y aman (y no irían a buscar dólares precisamente).
El “compañero” Manuel González Hernández mediante una misiva pública, dirigida al exilio y al “inxilio” cubanos, entre algunas otras cosas, trata de revertir conceptos y minimizar el hecho de que las personas tienen derecho a pensar y a expresarse como sienten y que no por eso debemos censurarlos para no caer en las mismas prácticas que los genocidas castristas.
Esta es la segunda oportunidad en que me siento con picazón ante declaraciones del compañero González, la primera cuando intentó, con “inocente” actitud de “ambia curiñanga”, aplacar y trivializar la querella entre Francisco Céspedes y Amaury Gutiérrez.
Cuando el compositor-cantante de marras, que indudablemente fue todo un suceso musical en Cuba por allá por los 90s del siglo pasado, popularizó aquello que decía: “… porque hay que estar arriba de la bola…” casi nadie pudo entender en aquel momento que asistíamos a una profecía referida al comportamiento humano y que se traduce en que “la bola” rueda pa’llá y pa’cá al soplo del viento y con ella todo aquel que esté encaramado en su esférica figura. Esto en buen cubano quiere decir: “Ni con Dios, ni con el Diablo o con los dos a la vez.”
El Sr. Alex S. González, a quien no tengo el gusto de conocer personalmente, es magistralmente exacto en su respuesta y demuestra con sólidos argumentos y excelsa pasión las nimiedades y tonterías del sujeto salsero ante algo tan importante y trascendente como son el dolor, el sufrimiento, las victimas, el martirio y la vergüenza de este sagrado exilio.
El compañero Manuel González encuentra motivos y escribe cartas, se siente Pastor y canta creyendo que está frente a su congregación, aspira a que se le oiga y se le baile sin medir las tremendas barbaridades que ha compuesto. Canta raro y extraño, parece que olvida que los tiempos cambian y que la muerte del dictador sanguinario Fidel Castro va a traer profundas transformaciones para los cubanos en todos los sentidos. Para empezar esta es una de ellas. Vivir pa’ ver.
Yo admiro y venero a los cubanos que viven en Miami y que son la representación de la dignidad, el patriotismo, el amor por Cuba y la hidalguía por soportar por casi 60 años los ataques y las diatribas del castro-comunismo y sus secuaces internacionales, ojalá en todas las ciudades del mundo tuviéramos un exilio como ese, la dictadura ya estuviera hecha tiritas.
Para terminar quiero hacer un llamado de atención: Hay que tener mucho cuidado al querer estar “arriba de la bola” porque se puede terminar en que no nos quieran ni aquí ni allá y eso puede ser lo más peligroso del mundo…




Eusebio Leal y La Habana que se derrumba…

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La Habana es una ciudad grande, mucho más grande que la “belleza” con que la quieren artificialmente disfrazar.
Desde que yo era un niño para mí La Habana fue siempre la ciudad más hermosa del mundo, al menos así la sentí antes de salir “definitivamente” de Cuba.
Con los años la caminé y la sufrí igual a como se hace con el cuerpo de la mujer amada: despacito, mezclando las caricias largas y las cortas, bebiendo sus humedades, vigilando su sueño y gozando como nadie sus escandalosas carcajadas, sólo así fue que pude sentir, con dolor y desesperación, que mi ciudad gemía, lloraba, sufría y se lamentaba de quienes la maquillaban, como a una “damisela quinceañera”, y la exhibían en sociedad cual trofeo “virgen” para venderla o negociarla al mejor postor. Por eso y otras cosas nunca comulgué realmente con Eusebio Leal.
Eusebio Leal es a mi juicio la verborrea grandilocuente, al más puro estilo cervantino de: “En un lugar de La Mancha…”, de la revolución castro-comunista.
Con un discurso engalanado y desbordante de sabiduría extasía al “respetable” hasta adormecerlo con la creencia de que todo cuanto se hace en Cuba es gracias a la bondad, el interés, la sabiduría y el altruismo de Fidel Castro, Raúl Castro y la banda de comunistas de ocasión en la cual él también está incluido.
Eusebio Leal es el artífice de la restauración de la arquitectura colonial habanera, imposible dudarlo, líder indiscutible de la salvación de los otrora edificios emblemáticos del poder español en la Isla de Cuba y de las calles empedradas y “rumbeadoras” al paso de los carruajes de la rancia sociedad cubano-española de encajes, abanicos y “sombreritos de plumas”.
Gracias a su obra de restauración, su vocación discursiva y la de defensor incondicional de la ideología castro-comunista (por algún lugar le entra el agua al coco), La Habana antigua rejuvenece y se actualiza mientras “la ciudad de las columnas”, la otra, la popular, la “olvidada y despreciada”, trastoca sus majestuosos pilares por mundanos apuntalamientos y anunciados derrumbes. La vida en la ciudad de los humildes sucede bajo la constante amenaza del desplome, la muerte y el desahucio habitacional más grande y más “acojonante” del mundo moderno sin que nadie le dedique un programa de televisión, una mirada o simplemente le tienda una mano a un pueblo asustado y deshecho.
Unas cuantas pregunticas a Don Eusebio: ¿Y quién restaura la otra Habana, la que una vez fue bella, la más hermosa? ¿Quién salva a cientos de miles de habaneros que viven en condiciones precarias? ¿Quiénes son los máximos responsables de la destrucción de la “ciudad maravilla”? ¿Quiénes? ¿Se atreve a nombrarlos?
Espero por sus “apasionadas” respuestas.
A Eusebio Leal le gusta hablar “bonito” y comer bien. Dice mi amiga la cínica que nadie que no esté bien “comido y bebido” puede hablar tanto, en cualquier lugar y a todas horas.
Eusebio Leal creó para sí la imagen del disfraz único, tipo Steve Jobs, para parecer el humilde “cazador” del safari gris, práctico y alejado del mundanal pacotillero tan común de los dirigentes cubanos y sus familias. Golpe magistral, seducción efectiva entre sus seguidores y admiradores que susurraban alelados a su paso: “Es un santo…, que Dios y Lenin lo bendigan…”.
La Habana antigua crece y junto a ella el apellido Leal radicado en España, milagrosamente se desborda y construye su patrimonio amparado en la verdadera y única lealtad de todos estos comunistas: la vida buena y el dinero.
Eusebio Leal es hoy un “Gobernador General” sin su imperio. Raúl Castro y sus militares lo deshuesaron y a los cantos de: “…mira la batea, como se menea, como se menea, el agua en la batea…”, le dieron tun-tu-runtun y a chapear bajito.
Bajo las dictaduras, los gobiernos tiránicos y los comunistas desesperados por acaparar todo el money-money, de nada sirve ser Leal ni hablar bonito. Si te entretienes un poco, o tocas demasiado lo que no es tuyo, ellos mismos te cortan la cabeza y calabaza, calabaza…




Los Caballeros del Rey Arturo se perdieron en…

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Deberíamos exigir que se imparta una asignatura en las escuelas, en todos los niveles de enseñanza (primaria, secundaria, high school, college, universidades y la vida toda), con carácter obligatorio, donde los varones aprendan a ser caballeros y las hembras a exigir y valorar la caballerosidad.
Un hombre, genitalmente hablando, no siempre es un caballero, es más no están reñidas las excelsas cualidades de un caballero a los genitales de varón. No todos los homosexuales son “maricones” ni todos los hombres son “machos cabríos aleonados”. Hay homosexuales muy hombres y hombres, “muy varones”, verdaderas ratas con las piernas flojitas y la lengua suelta cantidad.
La caballerosidad es una condición, una especialidad de las letras, las artes y las ciencias mucho más difícil de vencer, como grado científico digo, que cualquier maestría en física cuántica, matemática aplicada, teoría de la literatura o la del intelectual en los marañones de la estancia por los siglos de los siglos. La caballerosidad es una condición humana que sólo se alcanza cuando somos capaces de derrotar la vulgaridad, la indecencia, la apatía, el oportunismo, el machismo, el feminismo y la muerte. Así de fácil.
Asusta, estremece, desordena, aterroriza y “acojona” ver la pérdida de los valores más elementales de un caballero en las sociedades contemporáneas, cualquiera, sin importar ideologías, posiciones económicas, filiaciones religiosas e incluso las malévolas sociedades igualitarias.
La igualdad entre el hombre y la mujer sólo es real y alcanzable si los hombres somos verdaderos caballeros en nuestro comportamiento, respetuosos de la belleza implícita en cada fémina, considerados de la necesidad de compartir la vida con nuestras compañeras en la justa proporción, amantes amantísimos de todo cuanto emane de ellas y fieles responsables de provocarles felicidad la vida entera.
Sin temor a caer en la muela y el teque puedo decir que he aprendido con los años, y los chichones que nos fía la vida, que la primera libertad de los seres humanos se logra cuando aprendemos y aprehendemos los valores de la caballerosidad.
Las dictaduras promueven el machismo en su forma más atroz. El machismo es a las dictaduras como el paredón de fusilamiento, las cárceles, los desaparecidos y las torturas físicas y mentales a los tiranos, dictadores, duendes y duendecillos huelefotis. La mayor crueldad de las dictaduras es convertir a las mujeres en practicantes y defensoras del machismo.
En Cuba, los cubanos, sabemos bastante de esto. Fidel Castro y “sus mujeres fieles y seguidoras”, ideológicamente hablando, se lanzaron a “defender a la mujer” buscando una “igualdad” que cayó en un absurdo pérfido y un mortal igualitarismo sin causa.
Así, según las nuevas “feministas” de la revolución con minúscula, la mujer debía y tenía que participar con los hombres, de tú a tú, en las tareas de la construcción del socialismo y reventarse el alma, las manos y el cuerpo contra bolsas de cemento, pilas de ladrillos, surcos enormes e infinitos sembrados de caña de azúcar, fusiles fríos y responsables de matar la vida, camiones con cargas inútiles y cuanta mierda pesada existiera para engrandecer la moral socialista y la consolidación de la revolución.
Hay mujeres a las que les gusta realizar tareas fuertes y eso es respetable, pasa que una cosa es la elección y otra la obligación. ¿Cuántas mujeres conocimos trabajando en la construcción (micro-brigadas) como la única forma de poder acceder a un mísero y mal hecho apartamento para sus hijos? ¿A cuántas vimos agotarse innecesariamente en labores agrícolas para hacer méritos y ganarse el cupón para comprar refrigeradores y otros efectos electrodomésticos necesarios e imprescindibles para sus hijos?
A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
El rescate de la caballerosidad debe ser la primera asignatura a recibir e impartir por las personas que queremos la libertad para Cuba, sólo así le ganaremos espacios a la dictadura…




Los taconazos desesperados de Raúl Castro.

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Y sí, aunque Usted no lo crea, hubo revista militar con marcha del pueblo combatiente incluida. Un, dos, tres, un dos tres…
Raúl Castro, el General “pompeyano”, hizo retumbar la Plaza Cívica a golpes de taconazos y gritos desesperados de “viva la revolución” y “yo soy Fidel”… ¡Manda p….!
La isla se hunde arrasada por el volcán de la recesión económica y el General y “sus tropas” dando pisotones sobre el asfalto y malgastando importantes recursos para demostrar sabe Dios qué: ¡Qué lindo…, eh…! Azótate la mocita con la mano en la…
Mucha metralleta sin balas y uniformes nuevecitos de todos los colores, hasta de pioneros. Una vez más estos hijos de puta utilizan a los niños cubanos para su propaganda de mierda. Yo no me explico hasta cuándo…, y que no sale ninguno de esos organismos internacionales que tanto “defienden la infancia” y les da un parón a estos pederastas ideológicos. Ahí están las imágenes, no necesitan ningún tipo de comprobación. Me gustaría oírlos pronunciarse al respecto.
Los Generales y los Doctores saludando y el pueblo “feliz” taconeando el hambre, la sed, el cansancio y la molotera. ¡Ver pa’ creer!
¿El cubano que participa de estos conglomerados patrioteros es consciente de qué está defendiendo? ¿Sabrán que realmente defienden los dineros del General y su “quincallita” de comunistas fusiformes?
Pero bien, me imagino que los “sabios ancianos del consejo militante”, que manejan la economía de la isla-volcán, habrán sacado sus cuentas y dividido el producto interno bruto nacional entre las botas nuevas y las meriendas de los “aguerridos”, sumado a una jornada laboral totalmente improductiva y restado a los beneficios económicos de Liborio el infortunado.
Imagino también, como todas las aberraciones que suceden en el comunismo, que a estos sesudos de la plusvalía les resulte una ecuación positiva, aunque pensándolo bien: ¡Qué carajo le importa al consejo de sabios castristas que el derroche innecesario de recursos nacionales en marchitas y “marchonas” se grave sobre el bienestar del pueblo cubano!
Más bien estos científicos de la economía parasitaria, en recesión eterna y “fecunda”, apoyan estos disparates porque total: “Son orientaciones que vienen de arriba.”
Yo alucino. Trato de escribir y las manos y la mente se me enredan.
A mi juicio esta demostración de “poderío militar y revolucionario” están dirigidos al cubano de Cuba y del exilio, sobre todo a nosotros. Raúl Castro intenta “alocadamente” demostrar que la revolución, “a pesar de las limitaciones”, es fuerte y que Fidel se ha multiplicado en cada uno de ellos. Así que los que piensan que se cae, se cae, se cae, pueden ir tomando el camino de regreso que aquí no se les ha perdido nada…
Yo “compadezco” al General porque no sabe que está parado, o sentado, encima de un volcán. El General piensa que bordando pañuelos, con puntos de croché, alargará el roba-roba que tienen formado él, su familia y sus secuaces históricos con el erario público de los cubanos. Nada cuanto haga: ni perretas, ni sollozos, ni aspavientos histéricos de gobernante incomprendido harán creíble que esta crisis económica de ahora es nueva, pasajera y que: “Si se aprietan el cinturón un poquito más verán que pasa rapidito, rapidito…”.
Pero basta ya de cuentos tu General, Cuba no está en una nueva recesión económica, Cuba vive una crisis económica, social y política perenne, constante, eterna y sin sentido desde el uno de Enero de 1959.
Dice mi amiga la cínica que la única explicación lógica de esta revistica de pistoleros engalanados, fuera de tono e innecesaria, es que la gente salude al General ya que anteriormente sólo lo habían hecho a Fidel Castro y a él siempre lo habían echa’o pa’ un la’o: “Nada, que el General de las pamelas también quiere sentirse importante con los holas y los adioses, es natural ahora que le regalaron el poder…”




Alicia Alonso: “Dances with Wolves”.

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Alicia Alonso no tenía ninguna necesidad de comulgar con Fidel Castro. Pero lo hizo.
Alicia Alonso pudo irse de Cuba y fundar en cualquier ciudad del mundo, por ejemplo, el “Royal Ballet Alicia Alonso”, triunfar como la gran diva de la danza mundial que fue e incluso prestigiar más a Cuba y a los cubanos con su arte y actitud, igual que lo hicieron otros grandes que no estuvieron de acuerdo con reír y obedecer las payasadas, los crímenes y los disparates de Fidel Castro.
Claro que hubiera tenido que pagar el alto precio de la censura, el autoritario, obligatorio y celoso “silencio nacional” impuesto por los comisarios políticos de la cultura y hasta que algún mequetrefe con ínfulas de periodista revolucionario la hubiera llamado, en cualquier mesa sin forma de la televisión estatal nacional: gusana o ex-cubana maldita.
Aun así yo lo hubiera asumido, no creo que exista en el mundo mejor precio a pagar que el de ser irreverente ante las macabras intenciones de un hombre de convertirse en el “El Gran Dictador” de un país y querer gobernarlo a “golpes” de caprichos y políticas grotescas.
Alicia Alonso bailó para Castro un ballet cómplice y enmarañó su diva existencia con los más bajos sentimientos humanos, mezcló lo sublime con lo ridículo a conciencia, se hizo compinche del tirano y danzó un reggaetón de complicidad con el hombre que más pisoteó la cultura y las tradiciones nacionales de nuestro país.
Alicia Alonso es cómplice de todas las barbaridades de Fidel Castro. Alicia Alonso es firmante, junto a otros intelectuales lacayos, de la cobarde carta de apoyo al fusilamiento de tres jóvenes que intentaron secuestrar una embarcación para huir de Cuba circulada por Fidel Castro para intentar legitimar su crimen.
Alicia Alonso no es comunista ni vive como un comunista, es más nunca lo fue… y aquí donde yo estoy hace un frio tremendo.
Jamás en mi vida vi u oí a Alicia Alonso vestida de miliciana o “soltar” un discurso en un acto de los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas o simplemente del Sindicato de los Trabajadores de la Cultura.
¿Qué le habrá dicho u ofrecido Fidel Castro a Alicia Alonso para que no se fuera de Cuba?
¿Cuál habrá sido el pacto secreto “firmado” entre estos dos ejemplares?
Alicia Alonso tiene el mérito de crear y desarrollar la prestigiosa escuela cubana de ballet. Honor a quien honor merece. Un mérito indiscutible por hacer triunfar un arte y una virtud como el ballet clásico en una sociedad machista y retrógrada como la nuestra, de donde emergieron figuras importantes de la danza cubana y mundial tan espectaculares como ella y que muchas tuvieron que marcharse al exilio para no seguir bailando “La Suite del Comunismo” en su pas de quatre.
¿Es Alicia Alonso una buena persona?
Por todos es conocido que cuanto tiene de diva de la danza lo tiene de mala persona. Basta con escuchar a excelsos bailarines y bailarinas que, liberados de todo compromiso ético y económico con esta mujer, argumentan los terribles tejes y manejes de una compañía de ballet manejada al más puro estilo castrista y donde Tchaikovski, Stravinski, Nijinski, la Graham y hasta el propio Fernando Alonso eran tratados con el más crudo látigo stalinista.
Alicia Alonso tendrá su lugar en el panteón universal de los genios de la danza, no lo dudo ni permito que alguien lo haga. Los cubanos la recordaremos por eso, pero los cubanos la recordaremos también por ser una de las personas más ligadas al castrismo y más comprometida con esa ideología, responsable también del salvajismo social, la miseria, la corrupción y la destrucción física y moral de una buena parte de Cuba y del pueblo cubano.
Alicia Alonso bailó con lobos y se convirtió en uno de ellos.




La caída del comunismo en Cuba.

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Es un hecho. En Cuba caerá el comunismo pronto. Debemos estar preparados. “Pasará y todo el mundo sabrá que ha pasado”. Las viejas y las nuevas ratas responsables de este nefasto sistema social, o dictadura del proletariado suicida, huirán despavoridas, se camuflarán tras un “Abajo Fidel” o sencillamente suplicarán perdón “arratonadas” y sumisas para que el pueblo no las extermine a patadas por el c… y tengamos que soportar sus asquerosos chillidos de: ¡Ay, ay me duele, me duele mi…!
¡Tapabocas con ellas!
Los días del castro-comunismo están contados. Es pura cuenta regresiva.
Una parte del mundo organizado se empeña en mantenerlos vivos a base de sueros artificiales y migajas desabridas de cualquier cosa. Nadie entiende las verdaderas razones de este “apoyo moral y económico” a un gobierno tirano que reparte palos a diestra y siniestra entre una población desfallecida por casi 60 años de limitaciones, ausencias, obligaciones sin derechos e izquierdos, llantos, hambre, pies descalzos, pies secos y mojados y todo lo malo que puede sufrir un pueblo cuando es “gobernado” por incapaces, ladrones, oportunistas, asesinos y mercachifles de diez pa’ mi y uno pa’ ti.
El fin esta cerca, la castromania se tambalea junto con sus apoderados del inframundo y se chorrea ante la desmitificación de sus mentiras. El horcón de las diabluras castristas (Fidel Castro) desfallece aplastado por el peso de un meteorito avergonzado al tener la triste función de tapar para toda la eternidad las estupideces y maldades de su “polvo interior”. La plumita criminal (Raúl Castro) no puede volar con el viento porque tiene demasiado peso en su conciencia, los recuerdos y el miedo la anclan al poder porque cree que es la única forma de salvar “su frágil pellejito” ante tan inminente, innegable, irreversible y justiciero final.
“Las estirpes malditas (de los Castros) condenadas a cien años de…” bailaran al compás de la Mateodora aunque logren huir con todo lo robado a los cubanos. No habrá rincón oscuro del mundo donde estos malditos puedan ocultar su desfachatez, su pérfido maniguiti y el descaro de haber sido parásitos oficiales de un gobierno ilegal y antidemocrático.
Las ratas responsables y sus majases segundones, rastreros, oportunistas sanguinolentos de doble moral y abra cadabra pata de cabra caerán uno a uno aunque sus cuevas estén en las profundidades de la tierra: “Los majases no tienen cuevas Felipe Blanco se la tapó, se las tapó, se las tapó, se las tapó que lo digo yo…”.
Estos filibusteros de verde olivo desteñido están en las últimas y lo saben. La desesperación que muestran con la promulgación de leyes cada vez más absurdas, el aumento de la represión, el internet para los políticamente correctos, los zapaticos me aprietan y las medias me dan calor, al capitalismo le tenemos miedo y tengo una bolita que me sube y que me baja no son más que pruebas de que el final está cerca, muy cerca.
El gobierno de Raúl Castro es ilegal y ridículo.
El comunismo, el socialismo, el fidelismo y todos los ismos propios del oportunismo, la malevolencia y el chovinismo cuatrero de los Castros se está cayendo a pedazos en Cuba, por eso debemos estar atentos al peligro que significan estas ratas arrinconadas, no podemos descuidarnos pues ahora es cuando son más agresivas, perjudiciales y contagiosas.
A los empleados del castrismo en el exilio, fieles comisarios ideológicos, vanguardias de la lengua viperina, calumniadores achicharrados, los hijos postizos de Fidel, destacados cumplidores de planes de chivatería indecente y suplicantes de “viva la revolución, pa’ lo que sea Fidel…”, una pregunta, una simple y única pregunta: ¿Dónde cojones se esconderán ahora?
Ofrezco disculpas, a las personas sensibles, por la mala palabra…




No cuelgues los guantes o Feliz 2017.

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Este es el último artículo que voy a publicar en el 2016, seré breve, creo que nos merecemos un descanso, yo de publicar y ustedes de mí, de soportar mis impertinencias, mis persistencias y mi reiteración del tema Cuba que, como algunos amigos me señalan, se ha convertido en una obsesión en mi vida. No lo voy a discutir y mucho menos negar, asumo con gusto la responsabilidad y los castigos merecidos por cada una de mis palabras.
Mucha reflexión, pero mucha, para este 2017 y no colgar los guantes. No abandonar los sueños. No cansarnos aunque tengamos que alzar constantemente las rodillas, los brazos y el pensamiento. Debemos romper los esquemas y cargar la esperanza en todos los “bolsillos” de nuestro cuerpo para que siempre nos acompañe, no importa cuánto pese, lo importante es que el mundo sepa que los cubanos no colgamos los guantes.
El exilio es duro pero salva. La tristeza a veces es útil porque no nos deja olvidar, también nos mantiene vivos, consecuentes, respetuosos y humildes.
Los cubanos somos buenos y no colgamos los guantes, perseveramos y luchamos porque aprendimos como nadie los horrores de la vida que nos impuso la dictadura más cruel y rastrera que ha sufrido un pueblo en toda la historia de la humanidad.
La tiranía castrista ha intentado convertirnos en un pueblo nómada. Ahoga la vida de los cubanos con sus políticas esclavistas y prohibitivas, divide al pueblo en muchos bandos: los dirigentes, los militares, los tontos-útiles, los oportunistas, los degenerados, los obedientes, los ciegos de conciencia, los come-moringas, los exiliados, los opositores y los humildes, los cubanos humildes que son los que realmente sufren y padecen la injusticia vertical de un gobierno obsoleto, detenido en el tiempo, y que sólo necesita un empujón para caerse y no levantarse.
Los cubanos no podemos colgar los guantes.
Hagamos que este 2017 le quede grande a la dictadura de La Habana. Este, al menos y para continuar, será mi propósito.
Abrazarlos a todos es mi deseo.
Estoy seguro que cada uno de nosotros cumplirá sus sueños si no colgamos los guantes.
Mi amiga la cínica les envía un beso.

Ricardo Santiago.




El año nuevo… y las cazuelas viejas…

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Mientras estén los Castros ejerciendo su dictadura de café sin leche los cubanos no tendremos ni años nuevos, ni viejos, ni mejores, más bien serán iguales o peores.
Las últimas noticias provenientes de Cuba son más de lo mismo: recesión económica, Fidelito, Fidelón, antes eras una pancarta y ahora eres un…, sobrecumplimiento de la cosecha de papas, nuevo record en la captura del camarón (quita y pon), turistas pa’ comer y pa’ llevar, el socialismo es lo máximo y el capitalismo una mierda, a Superman lo mataron con agua y muchos palos, trompadas, calabozo y represión para todos los que se porten mal y no sean obedientes con el General.
Los cubanos intentamos mirar hacia el 2017 y lo único que vemos es el 2015, el 2014, el 2013 y así recesivamente hasta 1959. Eso es lo que ha provocado esta revolución con minúscula: desgracias con mayúsculas, mucha hambre, necesidades, promesas incumplidas y los sueños de unas cuantas generaciones de cubanos pisoteados, unas cuantas.
Una de las más grandes aberraciones cometidas por Fidel Castro fue convertir las festividades por el nuevo año en celebraciones de: “otro aniversario del triunfo de la revolución”. Hasta en eso manipuló las costumbres de los cubanos y politizó la vida de todos logrando que los puerquitos, antes de ser sacrificados, se pararan en pose marcial, cantaran el himno nacional y chillaran socialismo o muerte.
Hablo con muchos compatriotas aquí en el exilio y me dicen que de lo único que se arrepienten es de no haberse ido antes de aquel infierno. Yo igual. Pasa que sin darnos cuenta caemos en un letargo muy extraño y los días y los años van pasando y cuando reaccionamos vemos que sólo hemos dado vueltas en el mismo lugar. Dice mi amiga la cínica que esa es la famosa inercia mental creada por el castrismo para tumbarnos a los cubanos con el cuento de que el futuro va a ser mejor y que el presente requiere un sacrificio de por lo menos 60 años.
Pero bien: El año nuevo.
Yo siempre he dicho que Diciembre es el mes de la ilusión y la esperanza para todos los seres humanos. La gente lo disfruta cuanto puede y lo goza en dependencia de sus capacidades o de su afición por el endeudamiento, en cualquiera de las variantes mucha alegría y mucha fe por las cosas buenas que traerá la vida con un número más del calendario. Es lindo eso.
Hace unos días vi un reportaje realizado en Cuba donde entrevistaban a varias personas en la calle y les preguntaban cómo iban a esperar el año nuevo.
A mí la verdad se me estrujó el corazón con las respuestas y la angustia reflejada en los rostros de la mayoría de nuestros paisanos. La falta de posibilidades para adquirir los ingredientes de la tradicional cena criolla, las urgencias por la escasez, la desilusión, el pesimismo, el dolor y la frustración eran tan grandes que cabria preguntarse: ¿Para cuántos cubanos el nuevo año será cosa de ciencia ficción?
Yo invito a que el gobierno de Raúl Castro busque y vea este material, es muy corto, lo digo porque como siempre dicen que yo exagero y que nada mas hablo mal de las cosas de Cuba, que lo vean con sus propios ojos. Aunque, pensándolo bien, ustedes mejor que nadie saben lo que está pasando el pueblo y se hacen los de la vista gorda, en realidad de eso se tratan las dictaduras, de mirar para el lado que les conviene y echarles a otros la culpa de sus insuficiencias y sus descaros.
Por si se les olvido les recuerdo que al cubano le gusta esperar el año nuevo con la familia, los amigos y compartir con alegría el pedacito de macho asa‘o y el traguito de ron. No existe bendición más grande que esa.
Las cazuelas viejas, vacías y frías de muchos hogares cubanos pasaran sobre la conciencia de los comunistas, si es que la tienen, al 2017, como un recordatorio de que nuestro país necesita un cambio radical urgente, desesperado y definitivo, pero ya…




Cuba y sus comunistas de quincalla. 2da Parte.

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Pues como les estaba contando, en mi edificio también vivía una mujer que era funcionaria del Banco Nacional de Cuba. La señora de marras exhalaba autoritarismo y partidismo hasta por sus voluminosos cuatro costados. Hablaba con tono grave y su voz retumbaba por todo el inmueble como si estuviera entrenada para dirigir las marchas combativas o los pelotones de fusilamientos. Los jodedores del barrio decían que estaba demasiado gorda para ser comunista y que la revolución se le había colado por la boca y se le había enredado y hecho un nudo en el estómago sin que quisiera salir, que por eso hablaba así, caminaba así y olía así: “Se empachó con el socialismo y vive con una mala digestión perenne…”.
Esta mujer, y que Dios me perdone, era lo más repugnante que usted se pueda imaginar, no sólo por su aspecto físico, que al final es lo menos importante, sino porque para todo usaba el estribillo de: “cobardía política”, y con esto siempre ganaba los debates del Consejo de Vecinos y las poninas para arreglar el motor del agua del edificio, porque nadie podía resistirse a tan “patrióticos argumentos” y la gente se quedaba sin palabras, lelos, asustados, dormidos en el metro y preguntándose: ¿Qué carajo quería decir cobardía política?
Yo a estas alturas de mi vida aun no acabo de descifrar el galimatías ideológico al que nos sometía aquella horrible funcionaria revolucionaria pero, piénselo usted bien: ¿quién no se “caga” en Cuba si lo acusan de cobardía política? es como si le envolvieran el alma a uno con el periódico Granma, picado en trozos de 6”x 6”, y se la pusieran en cualquier baño público para que, los más desesperados, se limpien las urgencias estomacales.
La fulana “banquera”, como toda buena dirigente comunista, arregló su apartamento con los recursos, materiales y mano de obra del Banco Nacional de Cuba, es decir: del “pueblo”, sin ningún pudor y a la vista de todos. La impunidad con que actúan estos oligarcas socialistas es muestra de la corrupción que impera en Cuba y que se origina desde las más altas esferas del gobierno, esta triste mujer es sólo un pequeñísimo ejemplo, pero el pueblo cubano sabe que, amparados en la supuesta construcción del socialismo, los comunistas en nuestro país son los tipejos más corruptos, ladrones, malversadores, estafadores y mentirosos que existen. Por cierto, y antes de que se me olvide, esta tipa también tenía tremendo trapicheo, casi a diario, con los alimentos que supuestamente eran para los trabajadores del Banco Central.
Encima del apartamento de la funcionaria vivía “hueso e’ pollo”. “Hueso e’ pollo” no era revolucionario, ni comunista ni la cabeza de un guanajo, era uno de esos muchos cubanos que vivía poseído por la inercia de la vida y su mayor ilusión era poder irse pa’l Norte. A veces resultaba monotemático pues sólo hablaba de encontrar una vía para cumplir su desesperado sueño.
A mí el “hueso” me caía bien. Yo creo que yo era uno de los pocos que le aguantaba la “muela bizca” de su locura con Miami. Recuerdo que un día me tocó la puerta y me dijo: “Oye loco, tú que tienes niños chiquitos, ¿no tendrás un pedacito de cinta roja que me des?
No sé que tienen que ver los niños chiquitos con las “tiras rojas” pero lo cierto es que entre las cosas de mi mujer encontré una y se la di: “Nada mi hermano que esta mujer me tiene cansado con su cobardía política y le voy a gastar una buena broma a lo cubano”.
Agarró una manito de plátanos bien maduros, la amarró con la cinta roja y la puso en la puerta del apartamento de la funcionaria ideológica.
Al rato los gritos retumbaron en todo el edificio. Los cubanos cuando oímos un escándalo enseguida corremos a ver qué está pasando, yo el primero. Lo único que les puedo decir es que, por encima de la molotera, alcancé a presenciar a aquella desagradable mujer levantarse el vestido frente a todo el mundo y orinar encima de la inocente manito de plátanos mientras gritaba al borde del infarto: “Conmigo brujerías ni p…., yo no creo ni en la madre que me parió, esto es cobardía política…”.




¿Por qué Raúl Castro es General y yo no?

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Muchas personas en Cuba se han hecho y se hacen esta pregunta, excelente pregunta por cierto, y con mucha razón. El problema es que la mayoría de los cubanos asocian el alto grado militar con una buena casa, un carro, una mesa bien servida y: “Siento un bombo Mamita me está llamando, Siento un bombo Mamita me está llamando, Sí, sí, son los Dandy… La realidad es que la vida y los ojos, que se hicieron pa’ ver, nos lo han demostrado con creces.
¿Quién, hoy por hoy, vive en Cuba mejor que un General?
¿Cuántos de estos militarotes Usted conoce que vivan igual que los cubanos de a pie, en las mismas condiciones?
La revolución con minúsculas de los Castros ha promovido históricamente el nepotismo, el “sociolismo” y a los hijos de puta como una clase privilegiada y con poderes de caciques tropicales, con “dientes afilados”, en sus respectivos territorios de dominación.
Un General en Cuba es un potentado y un vacilador de la carne con papa, el agua caliente para bañarse y la camita bien tendida y fresca para un “buen dormir con la conciencia limpia y tranquila”.
Los Generales en Cuba son la nueva y pudiente burguesía cubana del siglo XXI, sus hijos o descendientes directos ni hablar.
Los Generales en Cuba no son ni patriotas, ni estrategas, ni militares al servicio del pueblo o la defensa de la patria, son los nuevos ricos y testaferros de los sacrosantos dineros de la familia Castro, los que tienen la responsabilidad y el “deber sagrado” de controlar al país para que la gran corrupción imperante, en toda la sociedad, no continúe desfalcando las arcas de un grupúsculo que usurpa, confisca y limita las libertades del pueblo cubano.
El pueblo lo ve, lo sabe, lo siente: ¿Quién ya no está presente?
Raúl Castro es General de Ejército desde hace un montón de años. Muchas personas con sentido común nunca han entendido cómo este “hombrecito” barbilampiño, y con poca o ninguna historia militar o patriótica, puede ostentar tan alto grado militar y supuestamente dirigir tropas de hombres valientes y aguerridos.
Raúl Castro, para lograr algún reconocimiento, sobre todo frente a su cruel hermano, que lo pisoteaba y despreciaba constantemente, desarrolló una impresionante “fiereza”, montó un personaje de “hombre fuerte” e intransigente, de “justicia rápida” y “gatillo fusilón” a la hora de eliminar a los “enemigos de la revolución” y limpiar así el camino para que el hermano sátrapa se consolidara como el Conde en Jefe del meteorito.
En la vida real, en la práctica, en la concreta y en la historia, este hombre no tiene ni prestigio militar, ni un pensamiento estratégico coherente, ni una “teoría para el soldado comunista” que valga dos centavos o, sencillamente, pueda exhibir un pecho repleto de heridas como nuestro insigne Titán de Bronce que lo haga merecedor del verdadero respeto de los hombres.
La maldad precede al diablo y el diablo repartió grados militares y puestos de gobierno en Cuba como y cuando le salió del c…, sin importarle los valores personales, los méritos, la calidad humana y la inteligencia de los “ascendidos”. Yo siempre asocié los nombramientos y las promociones en Cuba como una gran orgia de lamebotas asintiendo con sus cabecitas bicéfalas y sus caritas de yo no fui, unos detrás de otros, aceptando y riendo todas las impertinencias y payasadas del tirano en jefe: “Si mi Comandante, usted es un genio Comandante, se le subió la mostaza Comandante, no me grite Comandante, si usted fuera hombre no me obligaría hacer estas cosas Comandante… Así de simple.
Entonces cabría hacernos otra pregunta: ¿Por qué Raúl Castro es Presidente de la Republica de Cuba y yo no?
“Muchas personas en Cuba se han hecho y se hacen esta pregunta, excelente pregunta por cierto, y con mucha razón…”.